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ETA tiene
escondido, a 50 kilómetros de Madrid, un zulo donde guarda armas
y explosivos
El
Gobierno disponía, desde mediados de mes, de informes de las unidades
antiterroristas de las Fuerzas de Seguridad en los que se alertaba de
la posibilidad de que ETA cometiera nuevos atentados, según han
revelado a LA RAZÓN fuentes antiterroristas. De hecho, el ministro del
Interior, José Antonio Alonso, recordó el pasado lunes que la banda se
mantenía operativa y que Policía y Guardia Civil continuaban su labor de
acoso contra los pistoleros.
La acción
criminal de ayer puede haber sido cometida por una célula que entró en
España recientemente y que traía la orden de actuar con una cierta
inmediatez. Los expertos creen que los etarras iban a colocar el
coche bomba contra otro objetivo en la zona pero que, alguna
circunstancia, como la presencia policial, se lo impidió,
por lo que decidieron dejarlo donde, finalmente, hizo explosión.
Las
últimas detenciones de terroristas han permitido conocer que los
«comandos» que operan fuera del País Vasco se mueven continuamente de
una ciudad a otra y que duermen en pensiones y hostales y utilizan
documentaciones falsas.
En
principio, se descarta que la célula que hizo estallar el coche de ayer
en Madrid haya regresado inmediatamente a Francia. Podría tener
programados nuevos atentados en las próximas semanas.
ETA
dispone en este momento de un «zulo» a 50 kilómetros de la capital
en el que guarda explosivos para confeccionar coches bomba, según reveló
en sus declaraciones a la Policía el presunto terrorista Carmelo
Laucirica Orive. De este almacén habrían salido los materiales para
confeccionar el coche bomba que la banda hizo estallar el 9 de
febrero Ifema y se especula con que también fue utilizado para el
atentado de ayer.
Este
individuo, tras colocar las bombas que hicieron explosión el pasado mes
de diciembre en Valladolid, León, Ávila y Santillana del Mar, se dirigió
desde Burgos, donde había confeccionado los artefactos, a Teruel para
mantener una cita con los también etarras Sara Majarenas y Mikel
Orbegozo, que serían detenidos por la Policía en Valencia el pasado 17
de febrero.
La cita
era delante del Ayuntamiento y la contraseña consistía en
llevar un pastel en la mano. «Cuando me encontraba comiendo el
pastel, –dijo Laucirica a la Policía– se acercó una mujer que también
comía un pastel y nos preguntamos si veníamos a una cita [que habían
marcado en Francia Garikoitz Azpiazu, «Gari Patillas» y «Txeroki»].
Contestamos afirmativamente y nos marchamos a un parque donde apareció
una tercera persona».
«Estas dos
personas [Majarenas y Orbegozo] me comentaron que habían estado en
Madrid y habían visto la posibilidad de colocar un coche bomba en el
Palacio de Congresos y que disponían para ello de material que se
encontraba en un agujero, hecho por ellos, a 50 kilómetros de Madrid, en
el que tenían 40 kilos de cloratita, matrículas falsas y herramientas
para el robo de vehículos». Según explicó ETA en el «Zutabe» 107, en ese
atentado se utilizaron los 40 kilos de cloratita y tres de dinamita, por
lo que el «zulo» debió quedarse sin explosivo, aunque plenamente
operativo para que un «correo» de la banda viniera desde Francia y
dejara en el agujero una nueva entrega. |