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Seguridad Medioambiental y Protección del Entorno
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“Los ecologistas
lamentarían que no llegara el fin del mundo”
Sir Dick Taverne,
Lord inglés y autor de "La marcha de la sinrazón"
Sir Dick
Taverne representa una de las posturas más críticas con los movimientos
ecologistas en el Reino Unido. Miembro de la Cámara de los Lores, aboga
por hacer caso a la evidencia científica frente al dogmatismo de estas
organizaciones.

Lord Dick
Taverne tiene 77 años y una amplia experiencia en la política británica.
Primero en el Partido Laborista, luego con los socialdemócratas y ahora
con los liberaldemócratas. Apasionado de la ciencia y la Ilustración, ha
escrito un libro, La marcha de la sinrazón (Oxford University Press), en
el que trata de desmontar mediante estudios y evidencias científicas
varias modas actuales como el miedo a los alimentos transgénicos, el
auge de la comida orgánica o la medicina alternativa. Polémico y
agresivo, Lord Taverne ataca frontalmente a los movimientos ecologistas:
“Son deshonestos en muchos de sus argumentos y son un peligro para el
mundo”.
Pregunta: ¿Es necesaria la ciencia para la convivencia?
Respuesta: La ciencia está estrechamente relacionada con la democracia.
La democracia depende de que la gente esté preparada para escuchar las
evidencias, cambiar de opinión, no ser dogmática. El movimiento
anticiencia generado por los ecologistas es peligroso, porque rechaza
los datos científicos en favor de la intuición y el dogma.
P.: ¿Hay también un peligro para la economía?
R.: El fundamentalismo verde en Europa es un peligro real del que
debemos cuidarnos. El impacto económico puede ser bastante serio. La
investigación sobre la modificación genética de los alimentos, por
ejemplo, ha emigrado a Estados Unidos, e incluso a China, y cuando
Europa acepte esta tecnología, como finalmente hará, las compañías
europeas reaccionarán más lentamente que sus rivales. Hay un riesgo de
que Europa pueda quedarse atrás en áreas tecnológicas muy importantes.
P.:
Usted es muy crítico con los movimientos ecologistas… ¿Cree que sus
protestas son infundadas?
R.: No les ahorro ninguna crítica. Están siempre anunciando la
catástrofe. Ahora dicen que el mundo va a arder, que va a ser imposible
vivir en la Tierra por el calentamiento del planeta. Hace cincuenta años
decían que nos íbamos a morir todos de hambre, que todo iba a ir a peor.
En algunos momentos parece que sería una decepción para ellos que el
mundo no desapareciera. Pero actualmente, el aire, las playas y los ríos
están más limpios; en América se plantan más árboles de los que se están
talando…
P.: ¿La gente de Greenpeace o Amigos de la Tierra es tan mala como dice
en su libro?
R.: Aunque apoyo personalmente algunas de las causas de estos
movimientos, muchos de sus miembros son muy peligrosos. Creo que la
gente de Greenpeace, por ejemplo, comenzó con objetivos nobles, pero
como ha pasado otras veces en la historia, gente que empieza con
objetivos nobles se olvida de la evidencia y de la razón y se convierte
en peligrosa.
P.: ¿Recomienda a los socios de Greenpeace que cancelen su suscripción?
R.: No, les recomiendo que hablen con sus líderes y les presionen para
que basen sus argumentos en evidencias científicas. No les pido que
abandonen Greenpeace, simplemente que la cambien desde dentro y vuelva a
parecerse más a la organización que era al principio.
P.: ¿Por qué la gente acude a la medicina alternativa. Es sólo por
decepción de la tradicional?
R.: El problema es que hay gente que muchas veces no piensa
racionalmente. Basta ver lo popular que es el horóscopo en los
periódicos. A la gente le encanta aplicar algo de misticismo a las cosas
que no tienen una explicación absoluta: comida orgánica, medicina
alternativa… Si una hierba se usaba hace cuatrocientos años para curar
enfermedades, ya vale. Da igual que hace cuatrocientos años la gente
muriese como moscas.
P.: Pero usted reconoce que algunos remedios alternativos funcionan,
aunque no tengan fundamento. Un cínico no vería ningún problema en
ello…
R.: Si es algo leve no pasa nada. Pero si estás gravemente enfermo,
debes ser curado por un doctor en condiciones. Si tienes cáncer,
necesitas quimioterapia o radioterapia. No te vas a poner mejor por ir
al homeópata. Hay una comunidad religiosa en Indiana que rechaza la
medicina moderna y sólo aplica curas tradicionales. Su grado de
mortalidad infantil ha retrocedido al de hace cien años.
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La amenaza
fantasma de los transgénicos |
Para sir Dick Taverne, una de las
soluciones al hambre en el mundo es la utilización de organismos genéticamente modificados (OGM), razón por la
que critica abiertamente a los movimientos que se oponen a ellos: “Sin
la aplicación de la ingeniería genética a la agricultura, corremos serio
peligro de no poder alimentar al planeta. Se trata de aprovechar al
máximo recursos que son escasos, de hacer crecer dos granos de arroz
donde antes crecía sólo uno, de proteger los cultivos de las plagas... Y
por eso soy tan crítico con Greenpeace, porque no entiendo cómo se
pueden oponer tan radicalmente a algo que ayudaría al mundo
subdesarrollado”. Taverne basa su opinión en que no existen evidencias
científicas de que estos cultivos sean perjudiciales: “En estos momentos
la agricultura transgénica ocupa 80 millones de hectáreas, tres veces la
superficie del Reino Unido. Y no hay ni una sóla evidencia de que sea
perjudicial para la salud. Lo único que hace la ingeniería genética es
aplicar más eficazmente técnicas que se han usado desde el comienzo de
la agricultura y ganadería: los cruces genéticos para hallar especies
más resistentes”.
Una opinión muy diferente es la que tiene acerca de la conocida como
comida orgánica, la cultivada siguiendo los métodos tradicionales, sin
pesticidas ni agentes químicos: “Yo no digo que la comida orgánica tenga
dos o tres cosas malas. No, lo que yo digo es que la agricultura y la
ganadería orgánica es mala para el planeta, porque no utiliza
eficientemente los recursos de la tierra. Y esto es especialmente
peligroso en un mundo en el que necesitamos ser eficientes con la
producción de alimentos, ya que en los próximos cincuenta años vamos a
tener que alimentar a 3.000 millones de bocas más y ahora mismo 1.000
millones de personas no tienen comida suficiente”. |
Fuente: Expansión
23.05.05
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