El
Auditorio Nacional tendrá que cerrar durante seis meses para adaptarse a la
nueva normativa de seguridad
Según informa el
Inaem, de momento «no se ha adjudicado el proyecto a nadie. Tan sólo se
está hablando del plan de respuesta a los requerimientos del
Ayuntamiento»
El Auditorio Nacional de
Madrid tendrá que cerrar durante seis meses. Deberá realizar las
modificaciones necesarias para adaptarse a la normativas de
medidas de prevención contra incendios aprobadas en los últimos
años. Así lo confirmó ayer a este periódico el director general
del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (Inaem),
José Antonio Campos. «Hace mucho tiempo que el Ayuntamiento de Madrid
solicitó que se hicieran obras de seguridad, pero ha habido muchas
demoras». Al parecer, el plazo se fue dilatando hasta que «nos ha
llegado una última comunicación» que ha obligado a tomar la decisión de
cerrar el edificio y llevar a cabo las modificaciones necesarias. «Hemos
esperado hasta julio de 2007 para que la Orquesta de la Comunidad de
Madrid pudiera concluir su temporada».
El cierre del Auditorio era un hecho inminente e irrebatible, conocido
por todos los programadores, según confesó a ABC Antonio Moral, actual
director artístico del Teatro Real, y responsable de varios ciclos
-Grandes Intérpretes, Liceo de Cámara- que celebran sus conciertos en el
edificio madrileño. «Es una noticia que se conocía hace bastante tiempo,
incluso se barajaba la fecha de cierre para el próximo verano, pero era
demasiado pronto porque ya muchos programadores tenían cerrada la
próxima temporada». Un dato que ha confirmado el arquitecto Ignacio
García Pedrosa, quien junto a Ángela García de Paredes -hija de José
María García de Paredes, arquitecto del Auditorio Nacional- se han
ocupado del mantenimiento del edificio durante las últimas dos décadas.
«El año pasado ya se hizo un concurso de empresas para saber qué medidas
se debían tomar. Pero -añade- finalmente se anuló».
La medidas más restrictivas
Inaugurado en 1988, el proyecto de García de Paredes (responsable
también del Palau de la Música de Valencia y de los Auditorios de Cuenca
y Granada) es, sin embargo, de 1982. «Desde entonces la evolución de
la normativa de seguridad contra incendios ha sido muy grande -en
1996 se aprobó la ley, de ámbito nacional, de Condiciones de Protección
de Incendios, y más recientemente, en marzo de 2003, el Reglamento de
Prevención de Incendios de la Comunidad de Madrid-». Según García
Pedrosa, el edificio debe ajustarse a las tres normativas -nacional, de
la Comunidad Autónoma y municipal- «en sus puntos más restrictivos, al
tratarse de un edificio de unas características muy particulares y con
un gran aforo: 2.400 butacas la sala grande, y 400 la de cámara. Además
es un espacio complejo por la gran dimensión de su vestíbulo».
Entre las modificaciones que deberán ser realizadas -«muchas
cosas pequeñas y muy puntillosas»-, se encontrarían, en opinión del
arquitecto, la colocación de barandillas intermedias en las
escaleras, «porque ahora se pide un ancho de 1,80 metros, y en la
actualidad tienen 2,20 metros; o la colocación de planchas
cortafuegos verticales en el vestíbulo principal». Por otra parte, y
ante la acusación repetida de algunos miembros de la Orquesta Nacional
de la existencia de amianto -un producto altamente peligroso- en los
revestimientos del aire acondicionado, García Pedrosa niega tajamente
este hecho. «Ese producto fue prohibido alrededor de 1970, y no existe
ni en el aire acondicionado ni en los aislamientos».
En cuanto al interior de las salas, al parecer no es probable que en
ellas se produzcan modificaciones, al menos así lo cree el director
técnico de la Orquesta y Coro Nacionales -que tiene su sede en el
Auditorio-, Félix Palomero, quien confía en que «los planes de obra no
afecten al 100 por ciento del edificio para poder ensayar. De no ser
así, deberíamos buscar un espacio alternativo, un espacio «ad hoc», que
no existe». La otra opción sería la de concentrar en los meses de cierre
del Auditorio las giras previstas. «Estamos programando una para la
primavera de 2007, que retrasaríamos a otoño».
Una alternativa, el Teatro del Canal
Otros muchos programadores de ciclos como Ibermúsica, Juventudes
Musicales, Orquesta de la Comunidad de Madrid, Sinfónica de Madrid o
Grandes Intérpretes deberán buscar también otras alternativas. Según ha
podido saber ABC, algunos de ellos optarán por retrasar el comienzo de
temporada -habitualmente en octubre- hasta principios del año siguiente.
En el caso de la Orquesta de la Comunidad de Madrid, según su gerente,
Jorge Cuya, ésta tal vez podría utilizar el nuevo Teatro del Canal -con
un aforo bastante inferior, unas 1.000 localidades- que baraja como
fecha de inauguración la primavera de 2007, aunque aún éstá por
confirmar.
A falta de más datos, el Inaem tan sólo ha confirmado que, de momento,
el proyecto de obras para el Auditorio Nacional no ha sido adjudicado.
«Tan sólo se está hablando del plan de respuesta a los requerimientos
del Ayuntamiento». García Pedrosa espera que quien se haga cargo de él
«no haga sólo prevalecer lo funcional y que respete lo arquitectónico».
Fuente: ABC
26.10.05
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