Doña Leonor, jefa de las Fuerzas Armadas
Si la Infanta se
convierte en Reina, tendrá el mando supremo de los tres ejércitos, por
lo que los expertos consideran que debería recibir formación castrense.
No obstante, sostienen que convendría que fuese más teórica que la de
Don Felipe
Entre las muchas
responsabilidades que la Infanta Doña Leonor asumirá en caso de
convertirse - reforma constitucional mediante o, si no la hubiera, ante
la ausencia de un hermano varón- en Reina de España estará, según
establece el artículo 62 de la Constitución, la de convertirse en
jefa suprema de las Fuerzas Armadas. Y la pregunta, en este
supuesto, parece obvia. ¿Deberá, ante tal obligación, la hija de Don
Felipe y Doña Letizia recibir una formación militar
completa en las tres armas? Para los expertos, no cabe duda de que sí.
Aunque algunos, como Sabino Fernández Campo, que fuera jefe de la Casa
del Rey, matizan. «Es evidente que las mujeres, en la actualidad,
forman parte de las Fuerzas Armadas». Pero en el caso de la Infanta
Doña Leonor, Fernández Campo cree que si tuviera que subir al Trono
sería mejor enfocar su formación en el aspecto castrense de manera
diferente a la del Príncipe. «Tal vez lo más adecuado sería adoctrinarla
de una manera más teórica, con conferencias, charlas...; porque es
cierto que tendrá a las Fuerzas Armadas a sus órdenes », afirma. Y, como
tal jefa de las mismas, tendrá que conocerlas para mandarlas
correctamente.
En este aspecto, y de
seguir esta pauta, su educación diferiría notablemente de la muy
exhaustiva que recibió su padre. El Príncipe ingresó en
1985 en la Academia Militar de Zaragoza, años antes de empezar su
formación universitaria. Allí recibió instrucción en cuatro áreas:
capacitación militar, preparación científica, humanística y educación
física. En 1986 recibió de manos de Su Majestad el Rey el despacho
de caballero alférez del arma de Infantería y también le fue impuesta la
Gran Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco. Completó después su
formación en la Academia Naval Militar de Marín (Pontevedra) y en la
Academia General del Aire de San Javier (Murcia). En la actualidad,
ostenta en las Fuerzas Armadas los empleos de comandante del Cuerpo
General de las Armas del Ejército de Tierra (Infantería), capitán de
Corbeta del Cuerpo General de la Armada y comandante del Cuerpo General
del Ejército del Aire. Asimismo, es piloto de helicópteros, con aptitud
para el vuelo instrumental en el 402 Escuadrón de las Fuerzas Aéreas del
Ejército del Aire. Está en posesión de las Alas de Piloto de
Helicópteros del Ejército de Tierra y de la Armada.
Un espléndido bagaje al
que, en opinión de Fernández Campo, hay que añadir la educación que en
valores como el compañerismo, la lealtad, la obediencia o el
aprender a mandar recibió el Príncipe «y que tan útiles le han sido
durante estos años », concluye.
En los demás aspectos, y
según los expertos, la educación de la Infanta Doña Leonor debería
seguir el mismo patrón empleado para formar a Don Felipe y que, según
los expertos, tan buenos resultados ha dado y en el que los Reyes y los
Príncipes deben jugar un papel fundamental. «Lo principal para conseguir
el éxito en la educación de la Infanta es que siga el ejemplo que
representan sus padres y sus abuelos », apunta Fernández Campo. «Con
unos padres y unos abuelos tan inteligentes como los que tiene y que lo
han hecho tan bien, lo importante es continuar en esta línea, añadiendo
las mejoras de cada momento », apunta, en el mismo sentido, Carmen
Iglesias, académica de la Historia y de la Lengua y persona muy próxima
al Príncipe desde sus años de formación universitaria.
La tarea que Don Juan
Carlos y Doña Sofía han realizado para educar tanto a Don Felipe como a
las Infantas Doña Cristina y Doña Elena ha sido «todo un éxito», apunta
Iglesias. «Han conseguido el equilibrio entre la enseñanza, en el más
amplio de los sentidos, que necesita cualquier persona - Don Felipe es
el primer heredero de la Corona de la Historia de España con título
universitario- , con la educación en profundidad, protegiéndolos lo
imprescindible del mundo para aportarles esa tranquilidad tan necesaria
para cualquier ser vivo», apunta. Y ello, añade, sin perder de vista ni
un sólo instante el valor fundamental que debe ser inculcado a los
futuros reyes: el de su responsabilidad para con España, primordial para
quien está llamado a ser futuro jefe - o jefa- del Estado.
El dónde debe educarse a
Doña Leonor es un aspecto que, en estos momentos, no preocupa demasiado
ni a Fernández Campo ni a Iglesias. El ex jefe de la Casa del Rey afirma
que lo bueno de saber desde su nacimiento cuál es el rol que están
llamados a desempeñar los hijos de los Reyes es que permite orientar
su educación hacia tan alta responsabilidad desde el primer momento. No
obstante, y aunque asegura que es conveniente ir planificando con tiempo
los pasos a dar, matiza que no tiene por qué idearse un programa rígido
y necesariamente inflexible. «Hay que estudiar los centros adecuados
para su formación, pero sin perder de vista su personalidad. En el caso
del Príncipe, por ejemplo, nos pareció que sería mejor que antes de ir a
la universidad pasase por las academias militares. En el fondo, habrá
que tener en cuenta sus condiciones y sus deseos y saber conjugarlos
con el papel al que está predestinada. El camino a seguir irá
surgiendo poco a poco. En parte será su propio carácter el que lo dicte.
Pero, por el momento, hay tiempo de sobra para prepararlo todo con calma
», concluye.
Carmen Iglesias coincide
en mucho de los apuntado por Fernández Campo y apostilla que lo más
importante en este momento, horas después de su nacimiento, es «dejarla
crecer tranquila y feliz ».
Fuente: La Razón
01.11.05
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