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Miércoles, 2 de noviembre de 2005


Seguridad Corporativa y Protección del Patrimonio

La Fiscalía no ve indicios de delito en el incendio del Windsor

La Fiscalía de Madrid no ve ningún delito en el incendio del edificio Windsor, ocurrido el 13 de febrero de este año.

 

Las conclusiones finales de la investigación se inclinan por la tesis de que todo surgió de forma accidental o fortuita, de acuerdo con lo observado por el Ministerio Público. Es más, los agentes de la policía científica no pueden concretar la causa exacta del comienzo del fuego ni por qué se extendió de forma tan rápida y voraz.

Lo que sí está claro, según las pesquisas llevadas a cabo, es que no se ha hallado ningún elemento o pista que haga pensar que se trató de un incendio intencionado. Nada anómalo ni ningún acelerante de combustión se han descubierto en el edificio. Tampoco en el análisis de los restos del inmueble siniestrado, que fueron inspeccionados en un vertedero.

Ni siquiera los datos extraídos de los registros informáticos han permitido arrojar luz al caso. Nada ha surgido del análisis de esta caja negra pese a inspeccionar minuciosamente 10 ordenadores, consolas y vídeos que grabaron las entradas y salidas del edificio y los movimientos interiores en el mismo durante la tarde previa al fuego. Sólo se ha descubierto que hubo un cierto retraso entre el momento en que surgieron las llamas y el aviso a los bomberos.

A la vista de todos estos informes, la Fiscalía de Madrid considera que probablemente se archive el caso. Con todo, esa última decisión corresponde al juez Mariano Ascandoni, que aún está pendiente de tomar las últimas declaraciones a algunos trabajadores del edificio desaparecido.

«Ahora mismo, existe un 99% de probabilidades de que se archive el caso, sólo una última declaración o un informe podría dar un vuelco a las pesquisas», añadieron fuentes policiales consultadas por este periódico.

Según la Fiscalía de Madrid, ninguno de los atestados de los bomberos y de la policía es suficientemente claro como «para decir que el incendio fuese provocado por alguien». Tampoco han permitido descubrir nada el análisis de la sala de control y los datos recogidos por el ordenador central sobre las labores de mantenimiento.

Los informes de los investigadores sí alertan de que hubo una cierta demora en descubrir el fuego y en avisar a los bomberos.Sin embargo, ese retraso no podría acarrear ninguna infracción penal, según fuentes judiciales.

Los documentos periciales consideran que se produjo una cadena de hechos que facilitó la propagación de las llamas. Entre ellos, la falta de experiencia de alguno de los vigilantes, la falta de uso de algunos sistemas contraincendios y la obstrucción de la columna seca (conductos por donde va el agua).

Mangueras sin presión

Es más, un documento aportado por los bomberos arroja más datos sobre algunos problemas técnicos del inmueble. Las mangueras contraincendios del edificio carecían de suficiente presión y las columnas secas se encontraban completamente deterioradas e inservibles.

Los bomberos aseguran que optaron por abandonar el edificio ante el peligro de la situación y por las deficientes condiciones del sistema contraincendios. Es más, trataron de aumentar las presiones de la manguera pero no lo lograron.

La policía sí ha logrado concretar que el fuego se originó sobre las 23.05 horas en la planta 21.ª, concretamente en el despacho 2.109. Estas dependencias estaban ocupadas por una supervisora de riesgos laborales de la compañía Deloitte. La mujer confesó que estuvo en su despacho de la planta 21.ª entre las 16.00 horas de la tarde y las 23.00 horas. Confesó que se fumó un cigarrillo sobre las 22.32 y que salió del edificio media hora más tarde.La mujer afirmó que ella estaba segura de que había apagado la colilla en un cenicero.

La mujer dijo que salió de su despacho sobre las 23.00 horas y que lo cerró con llave. Bajó hasta la salida del rascacielos en uno de los ascensores de la torre y salió por la zona de seguridad, utilizando una tarjeta personal.

En el edificio Windsor, además de los cuatro vigilantes de seguridad se encontraba también una traductora en la planta novena. Esta mujer abandonó la torre cuando oyó por la megafonía la orden de evacuación.

Uno de los cuatro trabajadores de la empresa de seguridad manifestó ante el juez que, en el momento en que surgieron las llamas, el fuego era de pequeña magnitud y sólo afectaba a un despacho.Reiteró que no pudo entrar al estar bloqueada la puerta y explicó que podría haber apagado las llamas con un extintor si hubiese accedido a esa oficina, la número 2.109. Luego la humareda les empujó a salir de esa planta y huir.

El juez encargado de la investigación ha interrogado a más de 70 personas. La mitad, al menos, eran trabajadores que ese día pasaron por el edificio.

Imágenes de vídeo

Los documentos aportados por la policía al juzgado también revelan que las imágenes captadas por un videoaficionado en la planta 13 del edificio correspondían a personas que iban provistas de un casco y una linterna. Apuntan a la posibilidad de que fuesen bomberos y destacan que en ese instante el jefe del operativo había ordenado la evacuación completa del edificio.

La compañía Deloitte, propietaria de la mayoría de las plantas del edificio destruido, también encargó un informe pericial para tratar de averiguar las causas del incendio. Ese documento tampoco aporta nada y no habla sobre la rapidez con que las llamas se extendieron por todo el bloque.

La familia Reyzábal, propietaria del edificio siniestrado, está a la espera de la decisión del juez para empezar a reclamar las indemnizaciones causadas por la catástrofe. Las compañías de seguros podrían desembolsar hasta 40 millones de euros por los daños provocados.

Fuente: El Mundo
30.10.05

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