La
Fiscalía no ve indicios de delito en el incendio del Windsor
La Fiscalía de
Madrid no ve ningún delito en el incendio del edificio Windsor, ocurrido
el 13 de febrero de este año.
Las conclusiones finales
de la investigación se inclinan por la tesis de que todo surgió de forma
accidental o fortuita, de acuerdo con lo observado por el
Ministerio Público. Es más, los agentes de la policía científica no
pueden concretar la causa exacta del comienzo del fuego ni por qué se
extendió de forma tan rápida y voraz.
Lo que sí está claro,
según las pesquisas llevadas a cabo, es que no se ha hallado ningún
elemento o pista que haga pensar que se trató de un incendio
intencionado. Nada anómalo ni ningún acelerante de combustión se han
descubierto en el edificio. Tampoco en el análisis de los restos del
inmueble siniestrado, que fueron inspeccionados en un vertedero.
Ni siquiera los datos extraídos de los registros informáticos han
permitido arrojar luz al caso. Nada ha surgido del análisis
de esta caja negra pese a inspeccionar minuciosamente 10 ordenadores,
consolas y vídeos que grabaron las entradas y salidas del edificio y los
movimientos interiores en el mismo durante la tarde previa al fuego.
Sólo se ha descubierto que hubo un cierto retraso entre el momento en
que surgieron las llamas y el aviso a los bomberos.
A la vista de todos estos informes, la Fiscalía de Madrid considera que
probablemente se archive el caso. Con todo, esa última decisión
corresponde al juez Mariano Ascandoni, que aún está pendiente de tomar
las últimas declaraciones a algunos trabajadores del edificio
desaparecido.
«Ahora mismo, existe un 99% de probabilidades de que se archive el caso,
sólo una última declaración o un informe podría dar un vuelco a las
pesquisas», añadieron fuentes policiales consultadas por este periódico.
Según la Fiscalía de Madrid, ninguno de los atestados de los bomberos
y de la policía es suficientemente claro como «para decir que el
incendio fuese provocado por alguien». Tampoco han permitido descubrir
nada el análisis de la sala de control y los datos recogidos por el
ordenador central sobre las labores de mantenimiento.
Los informes de los investigadores sí alertan de que hubo una cierta
demora en descubrir el fuego y en avisar a los bomberos.Sin embargo, ese
retraso no podría acarrear ninguna infracción penal, según fuentes
judiciales.
Los documentos periciales consideran que se produjo una cadena de
hechos que facilitó la propagación de las llamas. Entre
ellos, la falta de experiencia de alguno de los vigilantes, la falta de
uso de algunos sistemas contraincendios y la obstrucción de la columna
seca (conductos por donde va el agua).
Mangueras sin presión
Es más, un documento aportado por los bomberos arroja más datos sobre
algunos problemas técnicos del inmueble. Las mangueras contraincendios
del edificio carecían de suficiente presión y las columnas secas se
encontraban completamente deterioradas e inservibles.
Los bomberos aseguran que optaron por abandonar el edificio ante el
peligro de la situación y por las deficientes condiciones del
sistema contraincendios. Es más, trataron de aumentar las presiones de
la manguera pero no lo lograron.
La policía sí ha logrado concretar que el fuego se originó sobre las
23.05 horas en la planta 21.ª, concretamente en el despacho 2.109.
Estas dependencias estaban ocupadas por una supervisora de riesgos
laborales de la compañía Deloitte. La mujer confesó que estuvo en su
despacho de la planta 21.ª entre las 16.00 horas de la tarde y las 23.00
horas. Confesó que se fumó un cigarrillo sobre las 22.32 y que salió del
edificio media hora más tarde.La mujer afirmó que ella estaba segura de
que había apagado la colilla en un cenicero.
La mujer dijo que salió de su despacho sobre las 23.00 horas y que lo
cerró con llave. Bajó hasta la salida del rascacielos en uno de los
ascensores de la torre y salió por la zona de seguridad, utilizando una
tarjeta personal.
En el edificio Windsor, además de los cuatro vigilantes de seguridad se
encontraba también una traductora en la planta novena. Esta mujer
abandonó la torre cuando oyó por la megafonía la orden de evacuación.
Uno de los cuatro trabajadores de la empresa de seguridad manifestó ante
el juez que, en el momento en que surgieron las llamas, el fuego era de
pequeña magnitud y sólo afectaba a un despacho.Reiteró que no pudo
entrar al estar bloqueada la puerta y explicó que podría haber apagado
las llamas con un extintor si hubiese accedido a esa oficina, la número
2.109. Luego la humareda les empujó a salir de esa planta y huir.
El juez encargado de la investigación ha interrogado a más de 70
personas. La mitad, al menos, eran trabajadores que ese día pasaron por
el edificio.
Imágenes de vídeo
Los documentos aportados por la policía al juzgado también revelan que
las imágenes captadas por un videoaficionado en la planta 13 del
edificio correspondían a personas que iban provistas de un casco y una
linterna. Apuntan a la posibilidad de que fuesen bomberos y destacan que
en ese instante el jefe del operativo había ordenado la evacuación
completa del edificio.
La compañía Deloitte, propietaria de la mayoría de las plantas del
edificio destruido, también encargó un informe pericial para tratar de
averiguar las causas del incendio. Ese documento tampoco aporta nada y
no habla sobre la rapidez con que las llamas se extendieron por todo el
bloque.
La familia Reyzábal, propietaria del edificio siniestrado, está a la
espera de la decisión del juez para empezar a reclamar las
indemnizaciones causadas por la catástrofe. Las compañías de seguros
podrían desembolsar hasta 40 millones de euros por los daños provocados.
Fuente: El Mundo
30.10.05
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