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Viernes, 4 de noviembre de 2005


Seguridad Pública y Protección Civil

Julieth Quintero, primera francotiradora de élite de la policía colombiana

La 'Nikita' colombiana, es capaz de acertar al corazón y la cabeza de un blanco en movimiento a 500 metros

 

Lo más duro de su profesión es rescatar cadáveres; saber que no llegaron a tiempo y que los secuestradores cumplieron su macabra amenaza. Y aún es peor cuando el muerto es un niño. Entonces Julieth Quintero no puede reprimir las lágrimas de tristeza y de rabia.

Foto: EL Mundo

Julieth Quintero, primera francotiradora del cuerpo de la policía colombiana especializada en secuestros, apunta con su AR-10

Hace más de cinco años que la destinaron al Gaula, cuerpo de la Policía Nacional colombiana especializado en secuestros y desde hace uno pertenece al SWAT, el grupo de elite de la institución. Además, acaban de convertirla en la primera francotiradora de la Historia no sólo de la policía sino de cualquier órgano de seguridad del país. «No es tanto la puntería lo que valoran como la paciencia y la entereza que le ponga una al caso. Te tienes que quedar horas apuntando, soportando el calor, el frío, lo que toque, sin desesperarse», explica.

Pero no sólo su virtud es la paciencia y la constancia. Julieth, a quien apodan Nikita, le da al corazón y a la cabeza de un blanco en movimiento a 500 metros. Hasta ahora no ha tenido que apretar el gatillo de su fusil AR-10, con el que es casi infalible, pero no le temblará el pulso cuando llegue el momento. «No me dará pesar porque el hombre que tenga en la mira va a causar mucho dolor a alguien y es mejor hacerle daño a él. Pero no disparamos necesariamente a matar».

Su bautizo como miembro regular de un equipo de rescate llegó al poco de ingresar en los Gaula. La guerrilla había instalado un falso control de carreteras y pretendía secuestrar a un grupo de automovilistas, un estilo de rapto colectivo que en Colombia se llama «pesca milagrosa».

«Aquello fue una operación relámpago con una balacera tremenda. Nos metimos 25 policías en un camión y cuando la guerrilla nos detuvo, salimos disparando y gritando a la gente que se tirara al piso. No hubo heridos civiles, rescatamos a los 15 que se llevaban al monte y los subversivos salieron huyendo, pero algunos murieron».

En otra ocasión buscaron hasta tres veces a un rehén en una zona montañosa. No lo encontraron y en un momento dado la guerrilla los emboscó. Repelieron el ataque y cuando sus enemigos se fueron, reanudaron la búsqueda. Encontraron el cadáver. «Se siente impotencia. Sabes que en algún momento pasamos cerca». Otros días hay más suerte.

Julieth quiso ser policía desde pequeña. En cuanto pudo, ingresó a la academia. Pronto lució su uniforme en Antinarcóticos y después en el Gaula. Pertenecer a SWAT es algo que ha superado sus expectativas porque a ella lo que le va es la acción; las oficinas la ahogan.

«Cuando estaba en narcóticos, daba mucha satisfacción destruir un laboratorio clandestino de cocaína o capturar narcos. Pero traer a una persona a la libertad, verlo abrazarse con la familia y llorar todos de alegría es algo que me eriza la piel, es muy especial, único».

Como madre de un niño de siete años, siempre ve la cara de su hijo en la de los menores que sufren el secuestro. «El rescate de los niños es lo que más me impresiona. Los encontramos en un rincón, desprotegidos, temerosos; no saben si alegrarse cuando nos ven, temen que les hagamos algo. Les decimos, ya te llevamos a donde tu papito, tranquilo. Una sale de esas situaciones con alegría pero con mucha rabia porque no se puede creer que una persona sea capaz de llevarse a alguien tan indefenso».

Hay ocasiones en que no puede reprimirse y mientras esposan al secuestrador le dispara varias preguntas. «Usted, ¿por qué hace eso?, ¿acaso no tiene familia? ¿Todo por la plata?». Aún así siente lástima por las madres de los criminales. «Lloran y les dicen: 'Hijo, yo a usted le eduqué, ¿por qué hace esto?'».

LO DICHO Y HECHO
«No me importará disparar, porque a quien tenga en el objetivo querrá causar dolor a alguien»

1973: Nace en la ciudad de Medellín. 1996: Ingresa en la escuela de policía. Pronto pasa al Departamento Antinarcóticos 2001: Entra en los Gaula, cuerpo de policía especializado en secuestros, y lleva a cabo su primer rescate: un grupo de automovilistas capturado por la guerrilla. 2004: Se incorpora al Swat, grupo policial de elite. 2005: Se convierte en la primera francotiradora en la historia de los Fuerzas de Seguridad de Colombia.

Fuente: El Mundo
01.11.05
 

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