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Martes, 8 de noviembre de 2005


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional

«Los ejércitos deben defender el territorio y la población del país»

Michèle Alliot-Marie, Ministra de Defensa francesa

 

Foto: http://www.theglobalist.comMichèle Alliot-Marie, ministra francesa de Defensa y número tres del Gobierno, no da un paso en falso. Cada respuesta está calibrada; cada silencio, medido. En su entrevista con LA RAZÓN, Alliot-Marie defiende el papel tradicional de los ejércitos, aunque insiste en que es prematuro plantear una intervención militar para apaciguar los disturbios callejeros que, desde hace una semana, mantienen en vilo a Francia. Por el momento, Alliot-Marie patricipa en todas las reuniones del gabinete de crisis, como la presidida ayer por el primer ministro, y se muestra solidaria con la política de «firmeza» y «justicia» del Gobierno.

Pregunta.– El papel de los Ejércitos en el siglo XXI parece en plena mutación...

Respuesta.– El primer objetivo de los ejércitos sigue siendo la defensa del territorio y la población de un país. También es cierto que la defensa de los intereses y de los valores de un país o un grupo de ellos no puede limitarse al interior de sus fronteras. El terrorismo, la proliferación nuclear o el desbordamiento de las crisis regionales, obligan a extender su campo de acción.

P.– Este jueves se celebra en París una cumbre franco-española, en la que usted se reunirá con su homólogo español, José Bono. ¿Cuáles son los mayores riesgos militares y diplomáticos que se ciernen sobre Europa?

R.– El primero, el terrorismo. No es un fenómeno reciente, pero el terrorismo de masas presenta un perfil nuevo profundamente inquietante, caracterizado por el carácter masivo y anónimo del objetivo, la pulsión de autosacrificio del asesino dispuesto a morir y la ausencia de reivindicación. Cada vez es más difícil anticipar los atentados y neutralizar a sus autores, bien integrados en la sociedad. A la estructura única de los grupos tradicionales ha sucedido un sistema de redes cada vez más autónomas, como franquicias que usan la misma etiqueta.

P.– Hoy parece que la mayor atención diplomática se centra en la carrera nuclear de Corea del Norte o Irán.

R.– En efecto; ése el segundo riesgo que se cierne sobre Europa. El armamento nuclear estuvo reservado durante largo tiempo a las grandes potencias, con la intención de disuadir al enemigo. Más tarde, otros países se hicieron con él, como India, Pakistán e Israel. Corea del Norte e Irán intentan unirse a este club nuclear, así como dotarse de lanzamisiles, lo que conferiría a su capacidad un riesgo máximo. En el caos que sucedió a la implosión del imperio soviético, el material nuclear pudo circular y acabar en manos poco recomendables. Hay que asumir que existe el riesgo de que grupos terroristas o mafiosos estén en grado de producir artesanalmente una bomba sucia. Las armas químicas son de fabricación sencilla. Las bacteriológicas, aunque exigen una producción más sofisticada, no por ello constituyen un menor peligro.

P.– ¿Qué papel debe jugar la política de Defensa en una UE en plena crisis?

R.– El papel de la Defensa europea es triple. Debe tranquilizar a los ciudadanos europeos frente a los nuevos riesgos. También debe permitir a Europa, en esta fase de incertidumbre, relanzar su construcción a partir de la defensa común de sus valores e intereses. Por último, debe preservar y desarrollar la capacidad tecnológica y los numerosos empleos que supone para la UE.

P.– ¿Qué próximos pasos propone Francia para la Defensa europea?

R.– Tenemos que continuar apostando por objetivos concretos. Lo hemos hecho con los grupos tácticos 1500 («Battle groups» en inglés), que permitirán movilizar 1.500 hombres en menos de dos semanas como respuesta a una crisis. Con la Fuerza de Gendarmería europea, creada en 2004 y que estará en grado de actuar en paralelo a un proceso de retirada de las fuerzas armadas de una situación de conflicto. Y no olvidemos a la Agencia Europea de Defensa, cuyo rol es organizar las necesidades de la Europa de la Defensa.

P.– ¿Qué especificidad puede aportar la personalidad militar europea frente a los ejércitos aliados?

R.– En el terreno, los militares europeos, por su historia y su proximidad con otras civilizaciones, son a menudo más cercanos en sus contactos con las poblaciones. Existe, por tanto, una complementariedad entre lo que hace la Defensa europea y lo que hace la OTAN en operaciones de mayor envergadura.

P.– ¿Qué conflictos del mundo presentan hoy una mayor peligrosidad?

R.– Del Cáucaso a Angola, de Palestina a Pakistán, de Afganistán a África, sin olvidar Iraq, de luto casi a diario por los atentados, gigantescos arsenales, salidos principalmente de la desintegración de la URSS, alimentan estos conflictos y a los traficantes. A ello podríamos añadir la multiplicación de zonas grises, regiones que escapan a toda regla nacional e internacional. Además del África subsahariana, esta inestabilidad crónica afecta sobre todo al Cáucaso y a Asia Central, incomparables santuarios para actividades ilegales y mafias. Frente a estas situaciones, conviene aportar respuestas que, aunque no sean sólo militares, se quiera o no, son, ante todo, militares.

P.– Usted ha mencionado Iraq. ¿Francia no enviará nunca soldados a este país? Toda vez que la ONU dio su acuerdo a la presencia internacional, no parece que haya diferencias con Afganistán.

R.– Francia sigue siendo fiel a su decisión. No habrá ni un militar francés en Iraq. Francia quiere contribuir a la estabilidad y la continuación del proceso político. El plazo más importante es el de las elecciones, que permitirán a los iraquíes involucrarse en la reconstrucción con instituciones legítimas. Participaremos en la reconstrucción, pero sin presencia militar. La situación es, además, bien diferente de la de Afganistán. El compromiso de Francia en Afganistán desde 2001, en el marco de la Fuerza Internacional de Seguridad en Afganistán y de la lucha contra el terrorismo internacional, se funda en el derecho internacional. Nuestra presencia allí es a la vez deseada y necesaria.

P.– ¿Ha pedido Francia explicaciones a España tras la adjudicación del sistema de combate del submarino S-80 a la empresa norteamericana Lockheed Martín, un contrato al que postulaba el grupo francés Armaris?

R.– La elección de esta empresa es una decisión soberana que Francia respeta. Lo que no impide que Europa mantenga su propia política industrial, una necesidad tecnológica y operacional que tendrá repercusiones en materia de empleo.

En primera persona

Decir que Michèle Alliot-Marie es mujer de armas tomar resulta un juego de palabras demasiado fácil, pero no por ello menos cierto. Esta gaullista convencida de 59 años consiguió ser alcaldesa de San Juan de Luz en 1995. De sus orígenes vascos le viene su «estrecha relación» con España, que visita a menudo y a cuya Prensa mima. Crecida en la machista derecha francesa, se presenta como una fiel del presidente Chirac. Quien, sin embargo, comprobó el rocoso carácter de Alliot-Marie cuando ésta decidió presentarse en 1999 a la secretaría general del RPR, partido de centroderecha luego convertido en la UMP, frente al candidato apadrinado por el jefe de Estado. Nadie la esperaba y venció. De la número tres del Gobierno francés se dice que podría repetir idéntica jugada en 2007, con Sarkozy y Villepin dándose estopa cada día. Y ella, sin daños en su escudo, agazapada esperando su momento.

ha luego convertido en la UMP, frente al candidato apadrinado por el jefe de Estado. Nadie la esperaba y venció. De la número tres del Gobierno francés se dice que podría repetir idéntica jugada en 2007, con Sarkozy y Villepin dándose estopa cada día. Y ella, sin daños en su escudo, agazapada esperando su momento.

Fuente: La Razón
06.11.05

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