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Jueves, 10 de noviembre de 2005


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional

El nuevo contingente de Haití

Apoyar el proceso electoral y velar por el respeto de los derechos humanos, principales objetivos de la tercera fueraza expedicionaria española

 

Nota del editor:

Desde Belt Ibérica S.A. mostramos nuestro agradecimiento a todos estos profesionales, en especial al Alférez Guillermo Huelin Gan antiguo compañero de nuestra Organización, que en cada una de sus misiones aportan un alto grado de valía y esfuerzo, para el mantenimiento de la estabilidad social y el desarrollo y reparto de la ayuda humanitaria.

 

Un nuevo contingente de Infantería de Marina trabaja a pleno rendimiento en Haití desde el 13 de julio, dentro de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas (MINUSTAH). La Fuerza  Expedicionaria (FIMEX) III, al mando del coronel Miguel Antonio Flores, se trasladó al país caribeño por vía aérea en dos rotaciones, los días 5 y 12 de julio desde el aeropuerto de La Parra (Jerez de la Frontera). El contingente está formado por 200 militares del I Batallón de Desembarco de la Brigada de Infantería de Marina (BRIMAR) del Tercio de Armada.

Foto: Revista Española de Defensa
El Alférez Guillermo Huelin Gan, Infante de Marina de la segunda Fuerza Expedicionaria, recibe junto a sus compañeros la medalla de las Naciones Unidas

Al igual que las dos agrupaciones precedentes, la FIMEX III, asentada en la ciudad haitiana de Fort-Liberté, permanecerá desplegada en la zona de operaciones cuatro meses con el objetivo principal de contribuir a mantener la estabilidad en el área de responsabilidad, en el noroeste del país, y permitir el desarrollo del proceso constitucional y el reparto de ayuda humanitaria.

"Nuestra labor se centra en apoyar el proceso electoral que actualmente se desarrolla en Haití y ayudar a que se cumplan los derechos humanos", explicó el jefe del contingente en el acto de despedida celebrado el pasado 5 de julio en el acuartelamiento del Tercio de Armada, en San Fernando (Cádiz).

Un balance positivo.

La FIMEX II, bajo el mando del coronel Francisco Bisbal Pons, regresa a España después de cuatro meses de intenso trabajo. Desde el 10 de marzo hasta el 14 de julio, el contingente ha llevado a cabo alrededor de 1.800 operaciones de patrullas, presencia en establecimientos de check-points, y reconocimientos tanto a pie como en vehículos y helicópteros.

Otro cometido importante ha sido el reparto de ayuda humanitaria. Los infantes de marina distribuyeron comida, agua, ropa y juguetes, material cedido por la Armada y por otras entidades y organizaciones no gubernamentales. El equipo médico prestó asistencia sanitaria a más de 700 personas en distintas localidades haitianas, en la base, y en la prisión de Fort Liberté.

Las antiguas Fuerzas Armadas de Haití, disueltas en 1994 por el depuesto presidente Bertrand Aristide, han constituido la principal preocupación de la FIMEX II. La buena relación heredada del primer contingente se truncó cuando, el pasado 11 de marzo, fuerzas españolas desarmaron a un ex militar en uno de los habituales check-points. Esta acción provocó una ruptura en las relaciones entre los ex militares y la Misión de las Naciones Unidas.

Las esfuerzos por restablecer el clima de cooperación fueron continuos con la celebración de visitas y reuniones que llevaron, finalmente, a un acuerdo de participación en el Programa de Desarme, Desmovilización y Reinserción (DDR), gracias al cual se llevaron a cabo 493 registros. Pese a todo, los ex combatientes se negaron a la entrega de un arma por cada cinco hombres, según lo estipulado por MINUSTAH lo que dio lugar a un nuevo estancamiento en el proceso de desarme, aún por solucionar.

Reconocimiento oficial.

Durante los cuatro meses de estancia en Haití, el contingente español recibió la visita de numerosas autoridades militares y civiles tanto nacionales como de otros países integrantes en la MINUSTAH. El jefe del Estado Mayor de la Armada, almirante general Sebastián Zaragoza Soto, el embajador de España en Haití, Paulino González Fernández-Corugedo, el comandante de Infantería de Marina, general de división Juan García Laizana, y el representante especial del secretario general de las Naciones Unidas en Haití, Juan Gabriel Valdés, son algunas de las personalidades que visitaron a los militares españoles desplazados al país caribeño para conocer su labor de primera mano.

El 30 de junio el General Augusto Heleno Pereira, comandante en jefe de las Fuerzas de MINUSTAH, impuso a los infantes de marina de la FIMEX II la medalla de las Naciones Unidas, al haber completado el periodo de servicio necesario como miembros de la misión en Haití. Sus colores, verde, azul real, blanco y el azul de las Naciones Unidas simbolizan el campo y el potencial económico de Haití, el mar que rodea a la Isla de La Española, la promesa de paz y prosperidad del mundo en el pueblo de Haití y la esperanza.

Un año de misión.

El 1 de junio de 2004 se puso en marcha la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas (MINUSTAH) en Haití con el objetivo de garantizar la paz en el país tras la situación de inestabilidad creada con la expulsión, en febrero, del ex presidente Aristide.

La misión, amparada por la resolución 1.542 de la ONU aprobada el 30 de abril, la forman alrededor de 7.000 cascos azules y más de 1.600 policías de una treintena de países que relevaron a la fuerza de 3.600 hombres y Estados Unidos, Canadá, Francia y Chile desplegada inicialmente en la zona.

Brasil encabezó desde el principio la operación con una aportación de militares superior a los 1.000 hombres y la responsabilidad de la fuerza, que recayó sobre el general Augusto Heleno Riberio. La misión nació con un mandato de seis meses que se han ido prorrogando sucesivamente.

El primer contingente español se incorporó a MINUSTAH el 27 de octubre de 2004 con el desembarco de 200 infantes de marina en el país caribeño tras una travesía de once días a bordo del buque de asalto anfibio Castilla. Desde entonces, la presencia española en la isla ha continuado de forma ininterrumpida. No obstante, el pasado 22 de junio, el Ministro de Defensa, José Bono, sugirió la posibilidad de poner fin a la participación española si no se alcanzaba un acuerdo sobre la financiación de las tropas desplegadas. Bono aseguró que "existe más solidaridad de los militares que por parte de los países que anuncian donativos que luego no llegan". Anteriormente, el 4 de mayo en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, el ministro había expresado ya la intención de retirar las tropas a causa de las dificultades financieras de la misión.

Fuente: Revista Española de Defensa
Julio-Agosto de 2005

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