El
nuevo contingente de Haití
Apoyar el proceso
electoral y velar por el respeto de los derechos humanos, principales
objetivos de la tercera fueraza expedicionaria española
Nota del editor:
Desde Belt
Ibérica S.A. mostramos nuestro agradecimiento a todos estos
profesionales, en especial al Alférez Guillermo Huelin Gan antiguo
compañero de nuestra Organización, que en cada una de sus misiones
aportan un alto grado de valía y esfuerzo, para el mantenimiento de la
estabilidad social y el desarrollo y reparto de la ayuda humanitaria.
Un nuevo contingente de
Infantería de Marina trabaja a pleno rendimiento en Haití desde el 13 de
julio, dentro de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas (MINUSTAH).
La Fuerza Expedicionaria (FIMEX) III, al mando del coronel Miguel
Antonio Flores, se trasladó al país caribeño por vía aérea en dos
rotaciones, los días 5 y 12 de julio desde el aeropuerto de La Parra
(Jerez de la Frontera). El contingente está formado por 200 militares
del I Batallón de Desembarco de la Brigada de Infantería de Marina (BRIMAR)
del Tercio de Armada.
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El Alférez Guillermo Huelin Gan,
Infante de Marina de la segunda Fuerza Expedicionaria, recibe
junto a sus compañeros la medalla de las Naciones Unidas |
Al igual que las dos
agrupaciones precedentes, la FIMEX III, asentada en la ciudad haitiana
de Fort-Liberté, permanecerá desplegada en la zona de operaciones cuatro
meses con el objetivo principal de contribuir a mantener la estabilidad
en el área de responsabilidad, en el noroeste del país, y permitir el
desarrollo del proceso constitucional y el reparto de ayuda humanitaria.
"Nuestra labor se centra
en apoyar el proceso electoral que actualmente se desarrolla en Haití y
ayudar a que se cumplan los derechos humanos", explicó el jefe del
contingente en el acto de despedida celebrado el pasado 5 de julio en el
acuartelamiento del Tercio de Armada, en San Fernando (Cádiz).
Un balance positivo.
La FIMEX II, bajo el
mando del coronel Francisco Bisbal Pons, regresa a España después de
cuatro meses de intenso trabajo. Desde el 10 de marzo hasta el 14 de
julio, el contingente ha llevado a cabo alrededor de 1.800 operaciones
de patrullas, presencia en establecimientos de check-points, y
reconocimientos tanto a pie como en vehículos y helicópteros.
Otro cometido importante
ha sido el reparto de ayuda humanitaria. Los infantes de marina
distribuyeron comida, agua, ropa y juguetes, material cedido por la
Armada y por otras entidades y organizaciones no gubernamentales. El
equipo médico prestó asistencia sanitaria a más de 700 personas en
distintas localidades haitianas, en la base, y en la prisión de Fort
Liberté.
Las antiguas Fuerzas
Armadas de Haití, disueltas en 1994 por el depuesto presidente Bertrand
Aristide, han constituido la principal preocupación de la FIMEX II. La
buena relación heredada del primer contingente se truncó cuando, el
pasado 11 de marzo, fuerzas españolas desarmaron a un ex militar en uno
de los habituales check-points. Esta acción provocó una ruptura en las
relaciones entre los ex militares y la Misión de las Naciones Unidas.
Las esfuerzos por
restablecer el clima de cooperación fueron continuos con la celebración
de visitas y reuniones que llevaron, finalmente, a un acuerdo de
participación en el Programa de Desarme, Desmovilización y Reinserción
(DDR), gracias al cual se llevaron a cabo 493 registros. Pese a todo,
los ex combatientes se negaron a la entrega de un arma por cada cinco
hombres, según lo estipulado por MINUSTAH lo que dio lugar a un nuevo
estancamiento en el proceso de desarme, aún por solucionar.
Reconocimiento
oficial.
Durante los cuatro meses
de estancia en Haití, el contingente español recibió la visita de
numerosas autoridades militares y civiles tanto nacionales como de otros
países integrantes en la MINUSTAH. El jefe del Estado Mayor de la
Armada, almirante general Sebastián Zaragoza Soto, el embajador de
España en Haití, Paulino González Fernández-Corugedo, el comandante de
Infantería de Marina, general de división Juan García Laizana, y el
representante especial del secretario general de las Naciones Unidas en
Haití, Juan Gabriel Valdés, son algunas de las personalidades que
visitaron a los militares españoles desplazados al país caribeño para
conocer su labor de primera mano.
El 30 de junio el General
Augusto Heleno Pereira, comandante en jefe de las Fuerzas de MINUSTAH,
impuso a los infantes de marina de la FIMEX II la medalla de las
Naciones Unidas, al haber completado el periodo de servicio necesario
como miembros de la misión en Haití. Sus colores, verde, azul real,
blanco y el azul de las Naciones Unidas simbolizan el campo y el
potencial económico de Haití, el mar que rodea a la Isla de La Española,
la promesa de paz y prosperidad del mundo en el pueblo de Haití y la
esperanza.
Un año de misión.
El 1 de junio de 2004 se
puso en marcha la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas (MINUSTAH)
en Haití con el objetivo de garantizar la paz en el país tras la
situación de inestabilidad creada con la expulsión, en febrero, del ex
presidente Aristide.
La misión, amparada por
la resolución 1.542 de la ONU aprobada el 30 de abril, la forman
alrededor de 7.000 cascos azules y más de 1.600 policías de una
treintena de países que relevaron a la fuerza de 3.600 hombres y Estados
Unidos, Canadá, Francia y Chile desplegada inicialmente en la zona.
Brasil encabezó desde el
principio la operación con una aportación de militares superior a los
1.000 hombres y la responsabilidad de la fuerza, que recayó sobre el
general Augusto Heleno Riberio. La misión nació con un mandato de seis
meses que se han ido prorrogando sucesivamente.
El primer contingente
español se incorporó a MINUSTAH el 27 de octubre de 2004 con el
desembarco de 200 infantes de marina en el país caribeño tras una
travesía de once días a bordo del buque de asalto anfibio
Castilla.
Desde entonces, la presencia española en la isla ha continuado de forma
ininterrumpida. No obstante, el pasado 22 de junio, el Ministro de
Defensa, José Bono, sugirió la posibilidad de poner fin a la
participación española si no se alcanzaba un acuerdo sobre la
financiación de las tropas desplegadas. Bono aseguró que "existe más
solidaridad de los militares que por parte de los países que anuncian
donativos que luego no llegan". Anteriormente, el 4 de mayo en la sede
de las Naciones Unidas en Nueva York, el ministro había expresado ya la
intención de retirar las tropas a causa de las dificultades financieras
de la misión.
Fuente: Revista Española
de Defensa
Julio-Agosto de 2005