Niegan la condición de víctima a un soldado que fue herido en Irak
El Gobierno ha
denegado al sargento de Infantería Sergio Santisteban, residente en
Córdoba y herido en la Guerra de Irak, el reconocimiento como víctima
del terrorismo que el soldado había solicitado tras sufrir el 11 de
febrero de 2004, en Diwaniyah, un ataque por medio de una granada de
mano lanzada desde la ventana de un hotel.
El sargento había
realizado esta gestión después de que también se le hubiera denegado su
identificación en un documento oficial como víctima de una acción de
combate.
Tras conocer la negativa gubernamental, la esposa del militar, Toñi
Ortigosa, fue especialmente crítica con el Ejecutivo, con el Ministerio
de Defensa y con el titular de este departamento, José Bono, de quien
dijo que, en un encuentro personal con ambos, había realizado «preguntas
imbéciles e impropias de un ministro».
La mujer del sargento señaló ayer que «se sabe que el fundamento de que
los militares españoles fueran a Irak era luchar contra el
terrorismo y
lo de la ayuda humanitaria que se lo cuenten a otros». «Mi marido ha
estado en la guerra, aunque el Estado no lo quiera reconocer», señaló, y
lamentó que el 29 de abril de 2004 se procediera a la disolución de su
unidad sin que se hiciese mención alguna a los heridos en ese ataque.
Esa fue la razón por la que ambos se citaron con el ministro, que se
comprometió a iniciar una investigación de lo sucedido y revisar los
expedientes de solicitud de recompensa para todos los hombres y mujeres
que formaban la patrulla de Diwaniyah.
Según relató la mujer, «mi esposo acudió a la reunión bastante
ilusionado pero cuando, por petición del ministro, le enseñó las heridas
y, al verlas éste, comentó que ya estaban cerradas, mi marido le tuvo
que responder indignado que si quería ver chorreando sangre después de
transcurrido más de un año».
Para Toñi Ortigosa, el trato que recibió su marido por parte del
ministro no fue «adecuado» por las preguntas «imbéciles» que éste
efectuó.
La esposa del sargento denunció también que, aunque la repatriación del
soldado a España se solicitó, tras el ataque, de manera urgente, ésta no
se produjo «hasta pasados 14 días, a pesar de que el avión encargado
estaba previsto para dos días después». Y sumó a esto una crítica al
Hospital Militar Gómez Ulla, donde «a causa de la mala atención médica
que recibió, solicitó el alta voluntaria y se trasladó, por sus propios
medios a Córdoba, donde fue intervenido en varias ocasiones en la Cruz
Roja con el fin de reconstruirle el brazo».
Ortigosa señaló que la falta de respuesta del Gobierno le llevó a
acudir, el pasado 20 de junio, a la oficina del Defensor del Pueblo,
donde la entonces responsable en funciones se comprometió a estudiar el
caso.
Explicó también que su marido había sufrido una «caída en picado» como
consecuencia de todos estos hechos, lo que le llevó a provocar un
accidente suicida, tras la ingesta de una mezcla de medicación y
alcohol, «puesto que la situación le llevó al consumo diario de
aproximadamente 10 litros de cerveza».
Fuente: El Mundo
02.11.05