¿La Gran Muralla de EE UU?
Un congresista
republicano propone construir un muro a lo largo de la frontera con
México
¿Puede una gigantesca
muralla contener a los miles de inmigrantes ilegales que buscan cada año
la tierra prometida en EE UU? Un duro congresista republicano opina
que sí. Duncan Hunter, presidente del comité de las Fuerzas Armadas de
la Cámara de Representantes, va a presentar un proyecto de ley para
construir una «gran muralla china» a lo largo de toda la frontera de los
3.200 kilómetros que separan EE UU de México.
El congresista de
California asegura que el proyecto, que ya ha probado en los 22
kilómetros de su distrito de San Diego, reduciría e, incluso,
eliminaría la inmigración ilegal y el tráfico de drogas. Sus
detractores, que naturalmente son muchos, dicen que, para empezar, la
idea es demasiado costosa. La doble valla de seguridad que propone
Hunter es una barrera diseñada con las últimas tecnologías. Utiliza
luces y sensores y está compuesta por una primera valla de
acero, un espacio de 100 metros donde patrulla la Policía fronteriza
y otra valla de al menos 4 metros y medio con un gran alero de alambre
de púas. Se estima que sellar la frontera del Pacífico al Golfo de
México costaría 8.000 millones de dólares.
Hunter apuntala su
proyecto diciendo que las fronteras de EE UU ya no son sólo un problema
de inmigración, sino una cuestión de seguridad. Las fronteras son
«un colador para el narcotráfico, la inmigración ilegal y los
terroristas potenciales». En una entrevista con la CNN, el republicano
explicó que «cuando empezamos a construir la valla en San Diego,
calculamos que unos 300 camiones se colaban cada mes por esa frontera
con cargamentos de cocaína y marihuana que se perdían luego en el
tráfico». Hunter aseguró que la barrera había detenido
significativamente el contrabando de drogas y había reducido la
actividad de las pandillas que iban y venían delinquiendo en esa «tierra
de nadie» entre Tijuana y San Diego. Según el congresista, las
autoridades de San Diego han detenido a ciudadanos de Corea del Norte,
Libia, Yemen e Irán que intentaban cruzar la frontera ilegalmente.
Además, gracias a la doble valla de seguridad esos 300 camiones de
contrabando se han reducido a prácticamente cero.
Hunter, que trabaja en el
proyecto junto a su colega Virgil Goode, va a tener que convencer a
muchos escépticos en el Congreso. El senador John Cornyn, un republicano
por Texas y presidente también del subcomité de Inmigración y Seguridad
fronteriza ha señalado que las barreras no producirán resultados. «No
creo que se pueda construir una valla lo suficientemente alta y ancha
como para disuadir a personas sin esperanza ni oportunidades en sus
países a entrar en EE UU». Otros grupos, entre ellos el Consejo Nacional
de La Raza (NCLR), una de las mayores organizaciones hispanas de EE UU,
se oponen también al proyecto.
Pero la propuesta
Hunter no quiere limitarse a la gran muralla. El proyecto de ley
contempla asimismo endurecer las sanciones a los empresarios que
contraten a sin papeles, contratar a 10.000 agentes fronterizos más,
agilizar el proceso de deportación de los que ya viven en el país
ilegalmente y negar la ciudadanía a los niños de padres indocumentados
aunque hayan nacido en EE UU, entre otras medidas. «Tenemos que saber
dos cosas: quién viene a EE UU y qué traen con ellos», dice Hunter. Con
la barrera de seguridad, que incluiría 25 nuevos puntos de entrada,
evitaríamos lo que llamamos los «ataques bonsái» o avalanchas de miles
de personas que pretenden atravesar la frontera al mismo tiempo, asegura
el legislador. En la actualidad, además de la de San Diego existen
barreras de seguridad en otros puntos vulnerables de la frontera, pero
algunos tramos largos están protegidos sólo con alambre de púa.
Sin sentido. La
Administración Bush ha declarado varias veces que se opone a construir
un muro de estas características. El secretario de Seguridad Interior de
EE UU, Michael Chertoff, se mostró muy claro esta semana en Houston: «No
construiremos una pared gigante, pero en las zonas donde tiene más
sentido hacerlo, intentaremos mejorar las infraestructuras físicas y
técnicas para detener la inmigración ilegal». Chertoff, que aprobó la
construcción de los 22 kilómetros de la valla de San Diego, cree que
algunas barreras adicionales pueden ser necesarias en zonas urbanas,
pero no ve el sentido de fortificar el desierto, según explicó su
portavoz Russ Knocke.
El presidente Bush y los
empresarios encuentran que la economía de este país depende demasiado
del trabajo de los sin papeles para cerrar el grifo de repente. Por eso
están sobre la mesa varios programas para legalizar poco a poco a los
millones de indocumentados la cifra fluctúa en los 8 y los 11 millones
que están en el país y establecer un sistema para futuros inmigrantes.
Fuente: La Razón
06.11.05
Noticias relacionadas:
*
Un fuerte despliegue policial evita un nuevo asalto
masivo en Melilla (06.10.05)
*
Cientos de
inmigrantes entran en Melilla tras saltar la valla en un tramo de máxima
altura (03.10.05)
*
El
Gobierno ordena al Ejército reforzar la vigilancia de las fronteras de
Ceuta y Melilla tras los muertos de hoy (29.09.05)
*
Varios
muertos en una nueva avalancha en la frontera de Ceuta con Marruecos
(29.09.05)
*
El
Ministerio del Interior triplica el número de policías en Algeciras tras
las denuncias de descontrol (19.09.05)
*
Algeciras cuenta sólo con tres policías para impedir la salida de coches
robados (13.09.05)