Renfe instalará en los trenes cámaras para vigilar a los viajeros
El maquinista
controlará desde la cabina todo lo que ocurra en los vagones
Renfe ha decidido luchar
contra el vandalismo y la inseguridad en los trenes de cercanías con el
uso de nuevas tecnologías. Esta compañía tiene previsto instalar cámaras
de videovigilancia en los nuevos convoyes Civia, que están siendo
construidos en la actualidad. El maquinista tendrá un control directo de
todo lo que ocurra en los vagones, gracias a las dos cámaras. Las
imágenes serán transmitidas por tecnología digital y podrán ser
grabadas. Esto permitirá su uso como prueba judicial en el caso eventual
de que sean requeridas por la policía o la Guardia Civil.
El Boletín Oficial del Estado del pasado 1 de noviembre publicaba el
concurso para dotar de estas cámaras de videovigilancia a los 83 trenes
Civia II de cercanías que entrarán en funcionamiento entre mayo de 2006
y abril de 2008. Los trenes Civia circulan en la actualidad sólo por la
línea C-4 (Atocha-Parla). La intención de Renfe es aumentar su uso en
los próximos meses.
Renfe ha establecido unas condiciones que permitirán ampliar el uso de
las cámaras en función de las necesidades del maquinista. "Lo que se
trata es de reforzar la seguridad de los viajeros y de los propios
trenes ante problemas como el vandalismo o la delincuencia común",
señaló una portavoz de la compañía ferroviaria.
Las cámaras transmitirán en tiempo real todo lo que ocurra en los
vagones. El modelo previsto por Renfe prevé dos cámaras por cada vagón,
pero el estudio reconoce que, si fueran necesarias más para asegurar la
captación y la definición de las imágenes, deberán ser instaladas. El
maquinista contará con una pantalla de plasma o TFT de 10,4 pulgadas en
cada una de las cabinas de la composición. Serán de color y tendrán una
resolución mínima de 640 por 480 píxeles por pulgada (como las pantallas
de los ordenadores).
Recepción secuencial
Las imágenes serán recibidas de forma secuencial en esta pantalla.
Primero transmitirá la videocámara más cercana a la cabina; después, la
colocada en sentido contrario, y así hasta llegar al final del convoy.
En el monitor aparecerá, además de la imagen, el número de la cámara, el
número de coche, la hora y la fecha. "El maquinista podrá elegir entre
ver toda la pantalla completa o seleccionar cuatro cuadrantes dentro del
monitor", señala un portavoz de Renfe.
Y para aumentar las medidas de seguridad, estas cámaras deberán contar
con los últimos avances que hay en el mercado: dispondrán de compensador
automático de contraluces, de sistema automático de enfoque y trabajarán
con niveles reducidos de iluminación (gran parte de su trabajo será
desarrollado en túneles y con las únicas luces del propio vagón), además
de una definición mínima de 540 líneas por color.
El monitor de la cabina, que será del mismo color que el salpicadero del
tren, deberá incorporar un sencillo teclado con cinco o seis teclas.
Desde él, el conductor del tren podrá realizar el control del equipo.
Esto supone que marque el tiempo que quiere ver una determinada cámara,
el brillo y el contraste, y el encendido y apagado del monitor, entre
otros aspectos diferentes.
"Las cámaras no deben suponer un problema para la intimidad de las
personas. Tan sólo buscan disuadir a los que se dedican a destrozar el
material móvil. También pueden servir para los carteristas o los
descuideros [robo de un bolso durante un descuido de la víctima]",
señalan fuentes de Renfe-cercanías. Los grafiteros y algunos individuos
que se dedican a hacer dibujos en los cristales con objetos punzantes lo
tendrán algo más difícil a partir de ahora.
Una de las posibilidades con las que debe contar el sistema es la de
grabar todo lo que ocurre en los trenes a elección del maquinista. Estas
grabaciones deberán destruirse dentro del plazo legal que marca la ley.
También pretende aumentar la seguridad en la subida y bajada de los
viajeros. El sistema tiene un proceso de transmisión capaz de recibir
las imágenes de las cámaras instaladas en los andenes. De esta forma, el
conductor podrá ver si aún hay usuarios que estén entrando o saliendo
por los diferentes vagones. El número de composiciones que formen un
tren no importará en la recepción de las imágenes, ya que los diferentes
trenes deberán llevar acoplamientos especiales, según el concurso
convocado en el BOE.
La convocatoria de Renfe no especifica el montante que supondrá la
instalación y el mantenimiento de estas cámaras. Se ha optado por la
modalidad negociada: la empresa seleccionada y Renfe acuerdan el precio
definitivo y las características últimas del servicio. El plazo de
recogida de ofertas para las empresas interesadas se cierra a las once
de la mañana del próximo 20 de noviembre.
Frenazos innecesarios
El momento en que se podrá comprobar la eficacia de las cámaras de
videovigilancia será cuando se eviten los frenazos de emergencias que
suelen provocar algunos graciosos, sobre todo en las primeras horas del
servicio.
El sistema de videovigilancia previsto por Renfe contempla que en el
momento en que un usuario accione el tirador de alarma, aparecerá el
siguiente texto en la pantalla de recepción de las imágenes: "Tirador de
alarma activado en coche...". Y el sistema preguntará al maquinista si
quiere visualizar la pantalla más cercana.
Además de seleccionar esta cámara asociada al tirador, comenzará a ser
grabada la conversación que mantengan el usuario y el
conductor a través
del intercomunicador. Por eso, a partir de la entrada de los nuevos
trenes Civia II, el equipo de megafonía estará conectado con el de
grabación.
Fuentes de Renfe y de Metro reconocen que uno de los principales
problemas que tienen durante los fines de semana es que algunos jóvenes
se dedican a tirar de estos frenos de emergencia. Como el maquinista
necesita tiempo hasta ir al lugar donde se ha producido el incidente, se
acumulan los retrasos en toda la línea. El sistema informático mantiene
la distancia de seguridad entre los trenes para evitar choques o
alcances.
Este sistema de parar los trenes en mitad de los túneles o justo en la
entrada de las estaciones es un uso habitual de los grafiteros. Éstos
son especialistas en detener el tren y hacer pintadas en los vagones en
un tiempo récord. Algunos están tan especializados que llevan cámaras de
vídeo para grabar sus hazañas y colgar después las imágenes en Internet.
Fuente: El País
07.11.05
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