Seguridad de la Información y Protección de Datos
Seguridad Pública y Protección Civil
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Los 25.000 DNI del comisario
El máximo
responsable de la Unidad de Documentación de la Policía ha sido
destituido bajo la acusación de facilitar los datos del DNI de 25.000
personas a una importante empresa privada
¿Tráfico de datos personales en la
policía? Primero fue sólo una sospecha, pero ya es un turbio asunto
que se está investigando en uno de los edificios de la Dirección General
de la Policía. Uno de esos lugares desconocidos para el público, donde
se almacenan importantes (y privados) datos de todos los ciudadanos.
Como tales, supuestamente protegidos. En teoría.
Sucede que la semana pasada la Brigada
de Asuntos Internos realizaba una operación en la Unidad de
Documentación (DNI): es decir, ese desconocido edificio. Como resultado,
casi una decena de agentes han sido sometidos a interrogatorios y, de
momento, se ha destituido a su máximo responsable, un comisario, según
han confirmado a M2 fuentes policiales.
¿Por qué? Los miembros de Asuntos Internos recibieron hace meses una
denuncia anónima sobre un presunto mal uso de los datos personales
de más de 25.000 titulares de DNI. El denunciante dijo que esos datos
se estaban facilitando a una gran empresa, posiblemente para su uso
comercial. Nada más goloso para una corporación que tener acceso a
los datos de miles de personas.
Cada detalle necesario para hacer llegar todo tipo de estrategias
comerciales. Y nadie mejor para conseguir esa información que quien
precisamente tiene el cometido de protegerla.
Eso es, al menos, lo que indican los resultados de las pesquisas de
Asuntos Internos. De hecho, los indicios ya han tenido consecuencias
para el jefe de la unidad. Y puede que sólo sea el principio.
Después de varios meses tras la pista, hace algunos días que se realizó
la operación en la Unidad de Documentación. Los agentes de Asuntos
Internos irrumpieron en las oficinas de Canillas. Durante el registro
intervinieron más de 500 hojas con los datos de los titulares de DNI. En
ese listado se encontraban las señas privadas de 25.000 personas.
Asuntos Internos tomó declaración a casi una decena de agentes de la
unidad, según ha podido saber este periódico. La primera medida que se
ha tomado es la mencionada destitución del máximo responsable de la
Unidad de Documentación del DNI: el comisario Santiago S. A.
La unidad en la que trabajaba está situada en el complejo policial de
Canillas, en el distrito de Hortaleza. Es la central en la que están
todos los datos del DNI; un edificio entre los muchos que hay dentro del
complejo. Las oficinas de calle, a las que pueden ir los ciudadanos a
sacarse el DNI o el pasaporte, dependen de ella.
El departamento del que era responsable Santiago S. A. depende
directamente de la Comisaría General de Extranjería y Documentación.
Al conocer el resultado del trabajo de Asuntos Internos, el comisario
general de Extranjería decidió apartarlo del servicio como medida
cautelar, según confirmaron fuentes policiales.
Durante la operación, los agentes de la brigada registraron el despacho
del comisario. De allí se llevaron numerosos documentos que están siendo
analizados estos días. Algunos miembros de su equipo han sido
interrogados para saber adónde han ido a parar los datos de esas 25.000
personas.
Hasta la fecha, aunque se ha tomado declaración a muchos policías del
departamento, no se han producido detenciones.
Al parecer, el comisario destituido tenía muy fácil acceso a la
información que anhelaba la empresa, puesto que era el
encargado de desarrollar el proyecto del DNI digital.
Para «mejorar el proyecto», mantuvo contactos con grandes empresas y
compañías importantes. Las reuniones se convocaban para saber cómo
gestionaban las compañías los datos digitales de sus clientes, y así
incorporar sus ideas al plan del nuevo DNI.
Muchas de esas compañías utilizan tarjetas electrónicas para la
identificación de sus clientes o trabajadores y, supuestamente, el
comisario Santiago S. A. se interesó por las medidas de seguridad que
aplican para evitar su falsificación.
Sin embargo, Asuntos Internos cree que estos encuentros no sólo
perseguían la obtención de consejos o ideas para la tramitación del
nuevo Documento Nacional de Identidad. Los agentes de la brigada
sospechan que en el proceso se produjo un uso ilícito de la base de
datos confidenciales, y acusan al comisario de presuntos delitos de
malversación, cohecho y prevaricación.
Por su parte, el comisario está «tranquilo y convencido de que no ha
cometido ningún delito porque él sólo pidió asesoramiento para mejorar
el difícil proyecto que se le había encargado», según explicaron a este
periódico fuentes cercanas al ya ex responsable de la Unidad de
Documentación.
A medida que avance la investigación de lo sucedido, se podrán aclarar
las distintas incógnitas que plantea este caso. Entre ellas, queda aún
averiguar si el comisario fue el único responsable del presunto delito
de facilitar datos a la empresa.
Además, el resultado final de la investigación tiene que dar a conocer
si en el intercambio de información medió algún pago en metálico
o en especie para él o alguno de los otros policías que están bajo
sospecha.
Otra de las interrogantes que surge al plantear este caso es el de las
víctimas. ¿Quiénes eran? ¿Saben que sus datos quizá han ido a parar al
listado de una empresa privada sin su consentimiento?
El traspaso de las filiaciones del DNI a una empresa privada vulnera la
Ley de Protección de Datos. En esta
ley se contempla que los datos personales sólo pueden ser
transferidos a terceros con el consentimiento previo del interesado.
En el supuesto de los cuerpos y fuerzas de seguridad, como es este caso,
los datos sólo pueden tratarse para realizar una investigación y están
sujetos a la misma protección legislativa.
Sólo pueden ser utilizados sin consentimiento de los afectados «para la
prevención de un peligro real para la seguridad pública o para la
represión de infracciones penales».
Para proceder a una cesión de datos la ley obliga, además, a informar
de ello a los afectados, «indicando la finalidad del fichero, la
naturaleza de los datos que han sido cedidos y el nombre y dirección del
cesionario».
La Ley de Protección de Datos considera una infracción muy grave
«la comunicación o cesión de los datos de carácter personal fuera de los
casos en los que esté permitido».
En este caso, además, los funcionarios que trabajan en la Unidad de
Documentación están obligados a mantener el secreto profesional sobre
los datos que custodian. La investigación de este asunto todavía
continúa abierta.
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El año que viene, documento
digital |
El comisario al que han
destituido por un presunto delito de cesión de datos a una
empresa privada era el máximo responsable de la Unidad de
Documentación (DNI) de la Policía.
Como tal, una de las labores que tenía encomendada era poner en
marcha el nuevo DNI digital.
En febrero de 2004, el Gobierno de Aznar aprobó el proyecto, y
en julio de este año, el de Zapatero resolvió el último escollo
que faltaba para comenzar: la adjudicación del concurso público
para desarrollar el nuevo documento.
A este concurso se presentaron tres UTE (Uniones Temporales de
Empresas). Tras un largo proceso, la Administración decidió que
la UTE liderada por la empresa española Indra tenía la mejor
oferta.
Junto a Indra estaban asociadas Telefónica y la empresa Software
AG. Por motivos de seguridad, la responsabilidad de la
elaboración de las tarjetas en las que se realizará el nuevo
documento estará en manos de la Fábrica Nacional de Moneda y
Timbre. De esta forma, será la Administración la que se haga
cargo de poner en marcha dispositivos que garanticen que las
propias tarjetas que soportarán el DNI electrónico no puedan ser
falsificadas.
Durante el otoño del año pasado ya se anunció que el nuevo DNI
estaría en la calle a principios de 2005. En 2001 se comenzó a
hablar de crear un nuevo documento digital que mejore las
prestaciones del actual.
Estos nuevos documentos estarán elaborados en policarbonato, un
material que garantiza que el documento no sufrirá ningún
desgaste durante más de 10 años.
En la tarjeta se grabarán los datos con láser y se utilizarán
tintas visibles con rayos ultravioleta. Éstos son, al menos, dos
de los dispositivos ya puestos en marcha. Actualmente, hay algo
más de 30 millones de ciudadanos españoles con carné de
identidad.
El plazo estimado para que se implante el DNI digital en todo el
país es de 10 años, ya que ésa es la vida media de un carné.
Una de las mayores ventajas del documento será el chip en el que
estarán incorporados todos los datos del titular. Ese chip
permitirá, entre otras cosas, poder votar sin tener que acudir a
las urnas, utilizando Internet.
Pero también permitirá realizar la declaración de la Renta sin
tener que acudir a ninguna instancia oficial para que expidan
certificados oficiales con los que tratar por Internet con
Hacienda. Al menos, ésas son las premisas.
Otra ventaja de este nuevo documento es que será imposible de
falsificar, ya que el chip incluirá, además de los datos de cada
ciudadano, un certificado electrónico de autenticación, así como
la huella y las fotos digitales.
Si este proyecto no sufre nuevos retrasos, es posible que a lo
largo de 2006 ya haya un buen número de ciudadanos con nuevo DNI
en la cartera. |
Fuente: El Mundo
07.11.05
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