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Martes, 15 de noviembre de 2005


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional

Revuelta de tribus en el corazón del Sáhara

El Frente Polisario ha conseguido llevar la lucha independentista a las ciudades saharauis controladas por Marruecos

 

Hace 30 años, España, Marruecos y Mauritania firmaron los Acuerdos Tripartitos de Madrid, por los que el último Gobierno de Franco entregó la entonces provincia española a esos dos últimos países. Desde entonces, el conflicto ha progresado poco o nada. Pero en los últimos meses el Polisario ha conseguido algo sin precedentes: llevar su lucha independentista a las ciudades controladas por Marruecos. El Polisario ha logrado infiltrar el independentismo entre los manifestantes tribales que sólo protestaban, en un principio, por cuestiones económicas.

Por primera vez en los 30 años transcurridos desde que España abandonó el Sáhara Occidental, el Frente Polisario ha logrado llevar su lucha a las ciudades controladas por Marruecos. Las manifestaciones disueltas brutalmente por la policía, los presos en huelga de hambre, las denuncias de torturas y un joven muerto a golpes son protagonistas. Esta nueva revuelta, sin embargo, no empezó por causas políticas, sino económicas. La iniciaron las tribus castigadas económicamente por Rabat.

Foto: EL País

Las tribus Tekna, establecidas en el norte del Sáhara y en el sur de Marruecos, que controlan el contrabando y el tráfico de inmigrantes, se rebelaron cuando el Gobierno de Rabat accedió a la petición española de acabar con la salida de pateras hacia Canarias.

Hasenna Lasri, un joven estudiante saharaui en la Universidad de Fez, se arrodilla frente a un destacamento de los Grupos Urbanos de Seguridad (GUS), que en los últimos meses se han hecho famosos por su brutalidad. Lentamente, el muchacho inclina la cabeza, extiende los brazos en cruz y hace con los dedos la uve de la victoria. Varios policías se aproximan. Entonces Hasenna grita: "¡Viva el Frente Polisario!". Los agentes comienzan a golpearle y lo arrastran hacia un furgón, donde prosigue la paliza. Por dos bocacalles surgen decenas de jóvenes que lanzan piedras contra los policías. Un grupo de antidisturbios sale en su persecución.

El sacrificio de Hasenna, ocurrido hace 10 días, es sólo un ejemplo de cómo el Frente Polisario ha logrado en los últimos meses llevar su lucha al interior de las ciudades del Sáhara Occidental. Hace 30 años España, Marruecos y Mauritania firmaron los Acuerdos Tripartitos de Madrid, por los que el último Gobierno de Franco entregó la entonces provincia española a esos dos últimos países. Hoy el conflicto entre Marruecos y el Polisario se encuentra en "un callejón sin salida político", según afirma el secretario general de la ONU, Kofi Annan, en su informe del 13 de octubre pasado al Consejo de Seguridad.

Foto: EL País

Las manifestaciones contra la ocupación marroquí arrancaron en mayo. Desde entonces, 40 personas permanecen en la Cárcel Negra de El Aaiún. Sus huelgas de hambre intermitentes para denunciar violaciones de los derechos humanos han hecho llover condenas internacionales sobre el Gobierno de Rabat. El 30 de octubre se produjo la primera víctima: Hamdi Lambarki, de 31 años, falleció después de que 11 agentes de los GUS le propinaran una paliza en plena calle, según varios vecinos. Esa muerte ha dividido aún más a los habitantes del Sáhara: de un lado, los saharauis de origen, que son el 20% de la población; del otro, los colonos marroquíes.

Pero la agitación política que vive el Sáhara nació como una protesta de varias tribus, que se rebelaron para denunciar las promesas incumplidas de sus gobernantes. El hombre que prendió la revuelta se llama Alí Salem Tamek, y está preso en la cárcel de Ait Mellul, en Agadir. Tamek es miembro de la tribu Ait Usa, cuya zona de influencia está al este de la ciudad marroquí de Tan-Tan. Los Ait Usa son una tribu Tekna, al igual que los Izarguíen, los Ait Lahsen y los Yagut. Todas ellas están formadas por clanes guerreros que hasta principios del siglo pasado vendían cara su protección a otras tribus. Cayeron en desgracia con el inicio de la colonización española. No obstante, mantienen un culto ancestral a la violencia. De ahí que buena parte de sus miembros estén alistados en las Fuerzas Armadas Reales de Marruecos o formen parte del ala militar del Frente Polisario. La gran mayoría de las 40 personas encerradas desde mayo en la Cárcel Negra pertenecen a estos grupos.

Foto: EL País

"La revuelta política que vive el Sáhara nació como una protesta tribal", corrobora Mati Sidahmed, nombre supuesto de un comerciante saharaui de 41 años. "La mayoría de los Tekna llegaron al territorio en las caravanas de colonos que trajo Hassan II para alterar el censo del referéndum de autodeterminación. Les dijeron que iban a hacer fortuna, pero acabaron hacinados en los Campamentos de la Unidad. Lo que hacen ahora es reivindicar ayudas manifestándose en el Sáhara. Cuando la policía encierra a alguno de ellos, sus compañeros dicen que se trata de un preso político. Pero lo cierto es que de los 40 de la Cárcel Negra, sólo 12 o 13 son independentistas. El Polisario se introdujo en las manifestaciones de los Tekna y logró convertirlas en una protesta política". Una fuente diplomática confirma esa versión, y añade: "El Polisario está en su legítimo derecho. Si Marruecos hubiera tenido la oportunidad de hacer algo semejante en los campamentos de refugiados de Tinduf, lo habría hecho".

Los campamentos de la Unidad son un enorme arrabal de chabolas de El Aaiún. Las autoridades marroquíes les suministran productos básicos (carne, aceite, harina, azúcar...). Tamek comenzó luchando por la supervivencia de los suyos. No es casual que, como demuestran los archivos policiales de Marruecos, las tribus Tekna controlen el contrabando de tabaco y de ganado y el tráfico de inmigrantes desde Mauritania hacia el Sáhara. Las revueltas comenzaron después de que Rabat atendiera las peticiones de Madrid para frenar el flujo de pateras a Canarias. La policía arruinó el negocio de traficantes y contrabandistas.

¿Significa eso que Alí Salem Tamek, el hombre que prendió la revuelta independentista en el Sáhara, es un delincuente movido por intereses espurios? En absoluto. Tamek demostró su determinación política cuando regresó desde España a El Aaiún a sabiendas de que iba a ser encarcelado. Su compañera Aminetu Haidar es una veterana luchadora por la independencia de su pueblo y ha vivido más tiempo en las cárceles marroquíes que fuera de ellas.

El Haj Brahim Duhi, miembro de la tribu Tekna Izarguíen y del Consejo Consultivo Real de Marruecos, tiene su propia interpretación de los sucesos de los últimos meses. Sentado en el salón de su palacete de El Aaiún, explica: "Hassan II confió el asunto del Sáhara a tres hombres que lo traicionaron. Primero, el general Ufkir [protagonizó un intento de golpe de Estado y fue asesinado en 1973]. Después, el general Dlimi [dirigió la invasión del Sáhara y murió en un extraño accidente cuando, según varios historiadores, preparaba otro golpe]. Y, finalmente, Driss Basri [hombre fuerte con Hassan II, destituido por Mohamed VI y ahora exiliado voluntariamente en París]. Las piedras que tiran hoy los adolescentes son las consecuencias del trabajo de esos tres señores".

Sería ingenuo pensar que Ufkir, Dlimi y Basri actuaron sin el beneplácito de Hassan II. Lo que ellos han hecho durante 30 años es recompensar económicamente el apoyo que determinadas familias distinguidas de otras tantas tribus prestan a la ocupación del Sáhara. Es el caso de los Dirham, de la tribu Ait Baamarán; de los Yumani, de la tribu Erguibat, y de los Rachid, también de Erguibat. Entre los tres se reparten el 80% de la riqueza y de los puestos clave del antiguo Sáhara español.

Hassan Dirham es la cabeza visible del clan Dirham. En 1975, cuando España renunció al territorio, era un simple comerciante. Pero aquel año realizó su jugada maestra: urdió la defección a Marruecos de Jatri uld Said uld Yumani, presidente de la Yemaá, el parlamento saharaui. Ahora, sus empresas controlan el mercado de carburantes, y tiene intereses en la agricultura de invernaderos y la pesca.

Los Yumani son los amos de la pesca y de la ganadería, y le hacen la competencia a Dirham en los carburantes.

Hace 30 años, Ijalihenna Rachid fue el hombre elegido por las autoridades franquistas para presidir el Partido de Unión Nacional Saharaui, una organización títere cuyo objetivo era contrarrestar al Polisario. Ijalihenna se pasó a Marruecos con la cúpula (y también con la caja) de la organización. Hoy controla las exportaciones de arena, los transportes frigoríficos y tiene intereses en el sector pesquero. Aunque vive en Rabat es, desde hace 30 años, el alcalde de El Aaiún.

"Esa gente está donde está sólo por decir que el Sáhara forma parte de Marruecos. No les interesa que el problema político se solucione, porque eso supondría el fin de su fortuna", afirma Mohamed Drissi, nombre supuesto de otro empresario. "El Rey está alimentando a las hienas que tarde o temprano le devorarán".

El reparto desigual de la riqueza provoca continuos enfrentamientos entre las tribus. Y son esas confrontaciones continuas en El Aaiún (están enfrentados los Erguibat, los Izarguíen, los Ait Baamarán y los Ait Lahsen), en Smara (controlada por los Erguibat), en Bojador (los Ulad Tridarín compiten con los Laroseyín) y en Dajla (los Ulad Delim luchan con minorías de Ait Lahsen y de Ait Baamarán) las que han generado el malestar social que ha abierto las ciudades del Sáhara al Polisario.

Algún día seremos libres, por Brahim Gali fundador y primer secretario general del Frente Polisario
En 1975, y tras varias rondas de negociaciones con los saharauis, el Gobierno de Carlos Arias Navarro se comprometió a descolonizar pacíficamente el Sáhara por medio de un referéndum de autodeterminación conforme a la doctrina de la ONU. Militares de alto rango y políticos se habían entrevistado con miembros relevantes de nuestro pueblo para garantizarles que España jamás nos entregaría a Marruecos, a pesar de las amenazas de Hassan II. La visita que una misión de la ONU realizó al Sáhara aquel verano concluyó que los saharauis no querían ser marroquíes ni mauritanos, y que la inmensa mayoría respaldaba las reivindicaciones del Frente Polisario.

Pero a finales de octubre, días antes de que la marcha negra traspasara la zona noroeste de la frontera, España abandonó varios puestos militares en el noreste, en cumplimiento de un plan secreto acordado con Marruecos y Mauritania. Marruecos inició la invasión militar el 31 de octubre en la zona de Echedería. Desde allí, el Ejército invasor avanzó hacia Hausa y Farsía. Mientras unos kilómetros al oeste se representaba la gran comedia mediática de la marcha verde, el Ejército marroquí ya había empezado a aplastar a los saharauis a sangre y fuego. Pronto llegaría a la ciudad santa de Smara.

Mientras la mayoría de los hombres jóvenes se sumaba espontáneamente a nuestras filas, las mujeres, los niños y los ancianos iniciaban una marcha desesperada de cientos de kilómetros hacia la Hamada argelina.

Algunas mujeres tuvieron que dar a luz en pleno desierto, mientras caían las primeras bombas de napalm y fósforo blanco sobre los civiles en las localidades de Um Dreiga, Amgala y Tifariti, matando, como en Um Dreiga, a miles de personas.

En febrero hará 30 años que fundamos la República Árabe Saharaui Democrática, que ha sido reconocida por más de 30 Estados. Algún día no muy lejano los saharauis seremos libres y viviremos en paz. Entretanto, España sigue teniendo una gran responsabilidad en este proceso de descolonización inconcluso. Y, a pesar de la profunda decepción que nos causó hace 30 años, seguimos esperando mucho de ella.

 

Batalla contra el colonialismo, por Larabás Malainín presidente de los ulemas del Sáhara ocupado por Marruecos
En 1957, cuando Mohamed V volvió a Marruecos tras su exilio forzado por Francia, todas las tribus del Sáhara celebraron un gran congreso en el desierto, en el que decidieron enviar una delegación a Rabat, de la que yo fui uno de los miembros más jóvenes. En Rabat rendimos pleitesía al rey y al príncipe heredero, que más tarde accedería al trono como Hassan II. Ellos nos dieron instrucciones para formar un movimiento con dos alas, una política y otra militar, que debía acelerar la recuperación de Ifni y las provincias del sur.

A causa de nuestra participación en aquel movimiento fuimos encarcelados y torturados en El Aaiún, en Dajla y en Fuerteventura. Los españoles reunieron en esa isla canaria a todos los presos saharauis y de Sidi Ifni. La nuestra era, pues, una batalla única contra el colonialismo español, desde Ifni hasta La Güera.

Finalmente, España se vio obligada a ceder a Marruecos Ifni, Tarfaya y Tantán. Años más tarde, en 1969, liberó Sidi Ifni. Quedaron en sus manos las provincias del sur, que sólo fueron recuperadas por Marruecos en 1975, gracias a la Marcha Verde. Yo participé en ella, llevando el Corán en una mano y la bandera de Marruecos en la otra. Fue una marcha política que ofrecía paz a España y traía el desarrollo económico de las provincias del sur.

Cuando se fue del Sáhara, España dejó mucha pobreza y analfabetismo. Marruecos levantó escuelas, hospitales, carreteras, puertos, aeropuertos y viviendas, y creó puestos de trabajo. Luego sucedió algo que no esperábamos. Argelia nos declaró en 1963 una guerra injusta. Años después, reclutó a un grupo de hijos de Marruecos y nos declaró otra guerra que no tiene ninguna legalidad.

Su Majestad Hassan II, que en gloria esté, trató este último asunto con mucha prudencia. Reconoció que los que estaban en Tinduf eran hijos de Marruecos y, en un discurso pronunciado en 1988, les ofreció la clemencia de que pudieran volver a su patria. Un grupo de polisarios volvió, y yo les felicito por haberlo hecho.

La mayoría de los saharauis estamos viviendo en Marruecos. Y la comunidad internacional debe respetar nuestra voluntad. El Sáhara es marroquí desde que el mundo es mundo.

 

Sin ganas, pero con disciplina, por Miguel Íñiguez es general del Ejército y fue jefe de Operaciones del Estado Mayor del Sáhara entre 1971 y 1975
Los 30 años desde nuestra salida del Sáhara nos permiten analizar con un mayor sosiego y con un sentido más crítico y de menor crispación hechos y circunstancias de aquella época.

Los cruentos sucesos de Hata-Rambla de junio de 1970 entre jóvenes saharauis partidarios del moderado líder independentista Bassiri y la policía territorial reforzada por una unidad legionaria abrió un profundo foso entre aquellos jóvenes y la Administración española.

Este hecho de carácter político-gubernativo tuvo su repercusión en el mando militar al considerar que dicho foso pudiera devenir, en un futuro próximo, en acciones irregulares de tipo militar de carácter subversivo-guerrillero. Por ello, a partir de mediados de 1971, la instrucción táctica y la estrategia militar se orientan de forma decidida hacia la lucha armada contraguerrillera. Cambia la instrucción individual y colectiva. Se agilizan y aligeran a la vez las unidades.

Los cuadros de mando se mueven por el desierto como pez en el agua. Se borra de su mente la visión que tenían del desierto "como el infierno de la logística".

Se llevan a cabo ejercicios espectaculares con unidades cuyas bases de partida están a cientos de kilómetros para confluir, al cabo de varios días, en zonas a 400 kilómetros de sus bases y realizar, a continuación y con éxito, operaciones de cerco y barrido.

Creció la autoestima personal de todos los efectivos, su sentido de la responsabilidad, su moral.

La irrupción del Polisario en mayo de 1973 en el pozo de Janquel-Quesat -todo un símbolo para el movimiento de liberación que representa- que viene acompañada de una serie de acciones de infiltración, de hostigamiento e incluso de pequeños encuentros armados con patrullas de la Policía Territorial y de Tropas Nómadas y otras unidades militares no crearon -desde un punto de vista operativo militar- graves problemas.

Lo demuestra un hecho singular: su actividad guerrillera que llevó a cabo durante el periodo 1973-1975 se saldó, afortunadamente, con pocas bajas, pero, en cualquier caso -caso inédito en la historia militar-, con menor incidencia en el bando regular.

En 1974 la posible intervención de Marruecos no varió esencialmente la preparación de las unidades, pero sí el despliegue, que se vio reforzado con unidades diversas procedentes de la Península y las islas Canarias.

Su adaptación en un corto espacio de tiempo al desierto y su servidumbre permitieron los éxitos locales -ni un solo fracaso- frente a diversas infiltraciones de patrullas marroquíes que fueron localizadas, cercadas, y tomados todos sus miembros prisioneros.

Con este bagaje moral y operativo se establecieron planes de defensa considerando posible que La Marcha Verde fuese el enmascaramiento de un ataque del Ejército marroquí.

España decidió entonces abandonar el territorio. "La Operación Golondrina", como se denominó el plan de repliegue, dio su visto bueno con muy buena nota cuando se hizo efectiva.

Muchos compañeros se sintieron frustrados. Este sentimiento colectivo de frustración lo recoge, mejor que ninguna otra forma de expresión, una afortunada y escueta frase cuando se procedió a dar cumplimiento a la orden recibida: se acató sin alegrías, pero se obedeció con la mayor disciplina.

Fuente: El País
13.11.05

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