Lockheed Martin quiere ser el referente de la industria española de
Defensa
Pretende ampliar su
colaboración en el campo tecnológico e impulsar las exportaciones
Con 132.500 empleados, de
los que 55.000 son ingenieros y científicos y otros 30.000 informáticos
e ingenieros de sistemas, Lockheed Martin es una de las principales
compañías mundiales en cuanto a sistemas tecnológicos se refiere.
Su presencia como
suministradores de las Fuerzas Armadas españolas se remonta a más de
cincuenta años, pero ha sido el programa de las fragatas F-100 para la
Armada el verdadero impulsor de una cooperación trasatlántica entre la
industria española y la empresa norteamericana.
La elección del sistema
de combate Aegis para los cuatro buques de la clase Álvaro de Bazán (a
las que se sumará una quinta ya aprobada por el Gobierno) supuso un hito
de gran calado para las empresas españolas del campo de la defensa. La
entonces Bazán, ahora Navantia, fue capaz de diseñar una fragata capaz
de operar con el más sofisticado sistema antiaéreo y antimisiles, a
pesar de que la Armada de los Estados Unidos, único usuario hasta
entonces, utilizaba cruceros y destructores, barcos de mayor calado y
dimensiones. Como consecuencia, Navantia y Lockheed Martin fueron
elegidas por Noruega para suministrar cinco fragatas a su Armada.
Actualmente, la empresa
norteamericana se encuentra inmersa en diferentes concursos para el
suministro de material a nuestras Fuerzas Armadas, y algunos de sus
productos han despertado el interés de nuestros Ejércitos. Los más
destacados son:
-
Submarino S-80. El
Gobierno eligió este año el sistema de combate de Lockheed Martin
para equipar a los cuatro submarinos que se construirán para la
Armada y que tendrá un coste de 200 millones de euros.
-
Misil contracarro. La
empresa norteamericana participa con su «Javelin» en el programa de
Defensa para dotar con 2.600 misiles contracarro individuales al
Ejército y la Infantería de Marina. Compite con el «Spike» israelí,
en principio el favorito, y una nueva versión del francés «Milán».
-
«Hellfire». Ofrece
este misil contracarro para equipar a los helicópteros de ataque
«Tigre» con los que se dotará el Ejército de Tierra. Los rivales son
los mismos que en el caso del «Javelin», aunque en este caso la
industria norteamericana cuenta a su favor con que el «Hellfire» ha
sido probado en combate en la Guerra del Golfo de 1991 y las
intervenciones en Afganistán e Iraq.
Además, el Ejército australiano ha integrado satisfactoriamente este
misil en sus helicópteros «Tigre», similares a los españoles.
-
«Himars». El Sistema
de Alta Movilidad artillero es una versión sobre camión del Sistema
Lanzador de Cohetes Múltiple (MLRS). Militares españoles ya han
tenido contactos con Lockheed Martin para evaluar este equipo. El «Himars»
incorpora un lanzador de seis tubos que puede disparar cohetes
guiados a una distancia superior a los 60 kilómetros o misiles «Atacms»
a 300 kilómetros.
-
F-35. Este avión de
combate de quinta generación podría ser un candidato para sustituir,
dentro de unos años, a los F-18 del Ejército del Aire. y los «Harrier»
de la Armada.
Fuente: La Razón
14.11.05
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