Los médicos de familia presentan una receta «que no amenaza la intimidad
del enfermo»
Toda la Atención
Primaria propone a Sanidad un nuevo modelo de prescripción para asegurar
la confidencialidad y evitar el despilfarro de tiempo
Si se apilaran los 750
millones de recetas que se hacen al año en España nos toparíamos con una
muralla de dos metros de altura, 15 centímetros de grosor y 1.000
kilómetros de longitud, una autovía Oviedo-Almería asfaltada de
aspirinas, prozac y demás.«El consumo de árboles y el reciclado de los
calcos de la receta tienen un gran impacto ambiental. Una paradoja. Las
recetas son vehículos de salud y de muerte».
El cálculo es la anécdota
gráfica de un trabajo sesudo, técnico y consensuado entre los 30.000
médicos de Atención Primaria para pedirle al Gobierno otra forma de
escribir el proceso que une al médico, al farmacéutico y al paciente.
Son 36 folios para proponer la receta «multiprescripción», palabra
antipática para idea bienintencionada: que con su ordenador el médico
prescriba y grabe la información en una tarjeta-chip propiedad del
paciente, quien podrá comprar la medicación en cualquier farmacia y
decidir qué datos y para quién quiere que sean secretos.
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La pasada semana, la Plataforma 10 minutos -que nació hace años para
reclamar ese tiempo mínimo de consulta por paciente- logró que todas las
sociedades que agrupan a los médicos de familia acordaran una
modificación del «sinsentido» de la receta de hoy. El viernes
presentaron a la ministra de Sanidad el documento y después lo enviaron
a las 17 comunidades autónomas.
Cuentan los médicos que la receta actual ha pasado de ser un acto
terapéutico a un «acto administrativo». «Sólo una de cada seis recetas
es de prescripción». Dicen que el médico prescribe, receta y factura a
la vez, que une en un acto tres acciones que deben estar separadas. «La
receta se ha convertido en una receta albarán de facturación. Ninguna
empresa para solicitar en un pedido 100 envases se ve obligada a hacer
100 albaranes. Los médicos españoles, sí».
La Plataforma afirma que, de 750 millones de recetas (el 55% de la
población necesita receta), 500 millones son repetidas.O sea, 100
millones de consultas administrativas, «10.000 médicos al año dedicados
en exclusiva a controles burocráticos».
Otra crítica afecta al proyecto de receta electrónica, «que reúne la
información de las prescripciones de miles de médicos sobre miles de
pacientes en una megabase de datos consultable por terceros, una amenaza
grave a la intimidad del paciente». La alternativa es una tarjeta-chip
individual en la que se almacena la prescripción y que el paciente
«domina y dosifica a su voluntad, como hace hoy con un manojo de
recetas, dando unas en una farmacia y las comprometidas en cualquier
otra».
Así, la Primaria apuesta por la «multiprescripción», receta en la que el
médico prescribe todos los tratamientos -en papel o en el chip-, el
farmacéutico dispensa y factura, y el enfermo se responsabiliza de su
tarjeta y la controla. «El sistema salva la confidencialidad, mejora el
uso del medicamento y permite que se pongan tratamientos a pacientes
crónicos sin que tengan que ir una y otra vez a la consulta a repetir
recetas».
Fuente: EL Mundo
10.11.05
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