La
falta de medios obliga a guardias civiles a pedir ropa y casco prestados
para una prueba obligatoria
Los necesitan para
la reválida que deben hacer todos los agentes de Tráfico, aunque no
patrullen
Denuncian semana tras
semana los sindicatos del Cuerpo Nacional de Policía y las asociaciones
de la Guardia Civil la precariedad de medios con la que tienen
que afrontar su trabajo diario. Y en las propias direcciones de ambos
cuerpos parece que, si no con complacencia, sí con cierta resignación,
se asume tal falta de recursos como algo hasta cierto punto normal e
inevitable y que, por ello, hay que suplir de la mejor manera posible.
Y en el Instituto Armado
entienden que la utilización de los medios particulares de cada agente
es una solución tan válida como otra cualquiera para cubrir estas
carencias del día a día de los agentes. O para las pruebas de
capacitación. Porque eso es lo que una comunicación de la Agrupación de
Tráfico de la Guardia Civil pide: que aquellos agentes que no dispongan
de medios oficiales para renovar esta especialidad, usen los
particulares.
El pasado 25 de octubre,
y siguiendo lo estipulado en una orden de fecha 13 de marzo de 2003, se
envió una circular a las unidades de Tráfico de toda España en la que se
informaba de la convocatoria, para el próximo día 10, de las pruebas
para renovar la especialidad a las que deben concurrir todos aquellos
agentes que llevan al menos 18 años en esta Agrupación del Instituto
Armado y que son unos 1.300. Para acceder a esta unidad, es necesario
hacer un curso de motorista o de atestados –también se pueden hacer
ambos– que ahora estos veteranos agentes deben revalidar para poder
continuar en la misma.
Sin equipo. El problema
lo tienen parte de los guardias que hicieron el primero de los cursos.
Todos ellos deben pasar obligatoriamente cuatro pruebas: un test
psicotécnico, uno físico, uno teórico y un cuarto de «Pruebas de
habilidad de conducción [de motocicletas] en pista y carretera». Y esta
última es la prueba de la discordia. Muchos de los agentes que poseen la
especialidad tras haber hecho el curso de motorista no trabajan, sin
embargo, patrullando. Están, según han explicado fuentes de la
Benemérita, realizando tareas en las oficinas desde hace muchos años «y
no tienen el equipo necesario para montar en moto», ni siquiera un
casco, que la Guardia Civil estima preciso para realizar la prueba. La
solución que ha encontrado la dirección de la Benemérita para que todos
los agentes acudan al examen con uno es bien sencilla. Los que no tengan
este instrumento de protección, «podrán recurrir al personal que ahora
no presta servicio». Y si, aun así, no pueden conseguir uno de los del
cuerpo, «también podrán utilizarse cascos particulares homologados», lo
que, en opinión de algunos de los consultados, resulta «tragicómico» y
evidencia la precariedad de medios con que cuentan algunas unidades de
la Guardia Civil.
Este hecho, según los
consultados, es relativamente grave cuando se compara con el otro gran
problema: someter a pruebas de pilotaje a agentes que llevan varios años
sin subirse a una moto. «No hemos recibido cursos de reciclaje en todos
estos años y ahora nos ponen a conducir motos de 1.000 centímetros
cúbicos. Y, encima, sin el material adecuado», se quejan, pues, agregan,
además del casco, para conducir una moto de esta cilindrada seguros, es
necesario contar con un equipo muy completo de botas, guantes y mono que
muchos tampoco poseen.
Agentes destinados en
oficinas. Los consultados explican que, aunque resulte paradójico que
los agentes de Tráfico se quejen de tener que conducir motos, el trabajo
que hacen los números destinados en oficinas es tan importante como el
de los patrulleros, «y para ello no usan motos». A este respecto,
explican, por ejemplo, que una prueba básica para la prevención de
accidentes como los controles de alcoholemia requiere de agentes que
sepan manipular los aparatos.
Según la normativa, todos
aquellos que no superen la prueba perderán la especialidad y, por tal
motivo, podrán ser enviados a los destinos que el cuerpo considere
oportuno
Fuente: La Razón
08.11.05