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Miércoles, 16 de noviembre de 2005


Seguridad Pública y Protección Civil

La falta de medios obliga a guardias civiles a pedir ropa y casco prestados para una prueba obligatoria

Los necesitan para la reválida que deben hacer todos los agentes de Tráfico, aunque no patrullen

 

Denuncian semana tras semana los sindicatos del Cuerpo Nacional de Policía y las asociaciones de la Guardia Civil la precariedad de medios con la que tienen que afrontar su trabajo diario. Y en las propias direcciones de ambos cuerpos parece que, si no con complacencia, sí con cierta resignación, se asume tal falta de recursos como algo hasta cierto punto normal e inevitable y que, por ello, hay que suplir de la mejor manera posible.

Y en el Instituto Armado entienden que la utilización de los medios particulares de cada agente es una solución tan válida como otra cualquiera para cubrir estas carencias del día a día de los agentes. O para las pruebas de capacitación. Porque eso es lo que una comunicación de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil pide: que aquellos agentes que no dispongan de medios oficiales para renovar esta especialidad, usen los particulares.

El pasado 25 de octubre, y siguiendo lo estipulado en una orden de fecha 13 de marzo de 2003, se envió una circular a las unidades de Tráfico de toda España en la que se informaba de la convocatoria, para el próximo día 10, de las pruebas para renovar la especialidad a las que deben concurrir todos aquellos agentes que llevan al menos 18 años en esta Agrupación del Instituto Armado y que son unos 1.300. Para acceder a esta unidad, es necesario hacer un curso de motorista o de atestados –también se pueden hacer ambos– que ahora estos veteranos agentes deben revalidar para poder continuar en la misma.

Sin equipo. El problema lo tienen parte de los guardias que hicieron el primero de los cursos. Todos ellos deben pasar obligatoriamente cuatro pruebas: un test psicotécnico, uno físico, uno teórico y un cuarto de «Pruebas de habilidad de conducción [de motocicletas] en pista y carretera». Y esta última es la prueba de la discordia. Muchos de los agentes que poseen la especialidad tras haber hecho el curso de motorista no trabajan, sin embargo, patrullando. Están, según han explicado fuentes de la Benemérita, realizando tareas en las oficinas desde hace muchos años «y no tienen el equipo necesario para montar en moto», ni siquiera un casco, que la Guardia Civil estima preciso para realizar la prueba. La solución que ha encontrado la dirección de la Benemérita para que todos los agentes acudan al examen con uno es bien sencilla. Los que no tengan este instrumento de protección, «podrán recurrir al personal que ahora no presta servicio». Y si, aun así, no pueden conseguir uno de los del cuerpo, «también podrán utilizarse cascos particulares homologados», lo que, en opinión de algunos de los consultados, resulta «tragicómico» y evidencia la precariedad de medios con que cuentan algunas unidades de la Guardia Civil.

Este hecho, según los consultados, es relativamente grave cuando se compara con el otro gran problema: someter a pruebas de pilotaje a agentes que llevan varios años sin subirse a una moto. «No hemos recibido cursos de reciclaje en todos estos años y ahora nos ponen a conducir motos de 1.000 centímetros cúbicos. Y, encima, sin el material adecuado», se quejan, pues, agregan, además del casco, para conducir una moto de esta cilindrada seguros, es necesario contar con un equipo muy completo de botas, guantes y mono que muchos tampoco poseen.

Agentes destinados en oficinas. Los consultados explican que, aunque resulte paradójico que los agentes de Tráfico se quejen de tener que conducir motos, el trabajo que hacen los números destinados en oficinas es tan importante como el de los patrulleros, «y para ello no usan motos». A este respecto, explican, por ejemplo, que una prueba básica para la prevención de accidentes como los controles de alcoholemia requiere de agentes que sepan manipular los aparatos.

Según la normativa, todos aquellos que no superen la prueba perderán la especialidad y, por tal motivo, podrán ser enviados a los destinos que el cuerpo considere oportuno

Fuente: La Razón
08.11.05

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