«Detrás
de los niños soldado está el comercio de armas y diamantes»
Chema Caballero,
misionero javeriano en Sierra Leona
Niños soldado,
convertidos en máquinas de matar, son recuperados para la vida por Chema
Caballero. Es una misión dura rescatar a esos niños atrapados en el
miedo y la alienación.
Miles
de niños fueron secuestrados y convertidos en verdugos sin piedad en
Sierra Leona. Una tragedia con fondo de diamantes, razón última de
aquella guerra. Una de las principales tareas de Chema Caballero es
escuchar y ayudar a hablar a esos niños. Son historias atroces las que
le contaron. Pero son historias que ayudan a entender ese éxodo en el
continente vecino que tanto nos asusta.
Pregunta.-¿Cómo se convierte a un niño en un guerrero?
Respuesta.-Son niños secuestrados y manipulados con ritos de la religión
tradicional que les hacen creer que son invencible, y que las armas no
les tocan. Se le obliga a romper cualquier vínculo familiar, incluso se
les hace que maten a sus padres. Así se les convierte en máquinas de
matar y obedecen de forma ciega a sus comandantes.
P. -¿Qué ritos son esos con los que se les manipula?
R. -Les llevan al hechicero y les someten a ritos mágicos para hacerle
creer que son invulnerables.
P. -Se intenta deshumanizar al niño.
R. -El paso más fuerte es cuando se le obliga a volver a su aldea para
matar a su padre. Así se les inculca una idea: «Has matado a tu padre.
Ahora la guerrilla es tu familia, tu único futuro».
P.-¿Los niños obedecen por miedo o es una especie de hipnosis?
R.-Después de que se le somete a ese proceso, el niño se identifica con
su jefe, a quien le llama «papá». Y también se les infunde miedo: si no
hacen lo que les dicen, les matan o torturan.
P.-¿Se puede recuperar la inocencia de quien pasó por esa
experiencia?
R. -No. Un niño soldado no vuelve a ser niño. Lo que intentamos es
recuperarlos como personas. Que reaparezcan sus sentimientos debajo de
la máquina de matar en la que se ha convertido. Y eso se hace con mucha
paciencia, estando cerca de él, ayudándole a hablar y a que salgan a
flote sus sentimientos.
P. -¿Y se integran en su nueva vida?
R. -Son niños que han matado, que han violado, que han cortado manos,
que han quemado casas y cosechas. Nunca olvidan lo que han vivido. Lo
importante es que aprendan a vivir con esos traumas. Con nosotros más de
3.000 niños y niñas han sido capaces de volver al colegio, a un trabajo,
se han casado, tienen hijos y aprenden a vivir con los fantasmas del
pasado.
P. -¿Hay casos imposibles?
R. -Ni todos son recuperables ni quieren recuperarse. Tenemos casos de
chavales delincuentes o que siguen enganchados a la droga. y hay un
fracaso muy grave con las niñas soldado, que han sido esclavas sexuales
y que muy difícilmente superan ese trauma. Algunas se dan a la
prostitución.
P. -¿Las niñas son más difíciles de recuperar?
R. -Sí, porque la clave de un programa como éste es que los niños
hablen. Y hablar no es que te cuenten que han matado, sino cuando te
confiesan que tenían miedo, que se acordaban de su madre. Un chaval me
dijo que pidió a Dios que le matase, pero después se acordó de su madre
y ya no quería morir sin volver a verla. Y con las niñas es normal que
te cuenten su historia de soldados, pero es muy difícil que cuenten esa
parte de niña abusada, por cuestiones culturales, de humillación, de
vergüenza. Y si no lo cuentan, es difícil que se recuperen.
P. -¿Cree que hay una voluntad real de acabar con este escándalo?
R. -Es un asunto del que cada vez se habla más en las grandes
instituciones, pero falta interés real y político para acabar con él.
Detrás de un fenómeno como los niños soldado hay intereses tan fuertes
como esa industria que fabrica armas tan ligeras que un niño de siete u
ocho años puede utilizarlas, lo que nos hace pensar que los fabricantes
de armas piensan que esos niños son un buen negocio. Las armas son
incentivadas, transportadas y vendidas por grandes empresas occidentales
que tienen como objetivo la explotación de recursos naturales. En Sierra
Leona fueron los diamantes. Los diamantes en Europa significan amor,
pero en Sierra Leona esos diamantes significan la muerte de muchos
hombres y el secuestro de miles de niños.
Fuente: ABC
10.011.05
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