A
sus 58 años, Franco Frattini, abogado de profesión, amante del
esquí y el submarinismo, ha pasado ya, entre otros, por los
cargos de Consejero del Estado en su país natal, Italia; por el
de vicesecretario y secretario general de la Presidencia,
diputado de Forza Italia y ministro de Asuntos Exteriores, antes
de asumir, a fines de 2004, su actual cargo de vicepresidente de
la Comisión Europea y comisario de Justicia y Libertad de la
mismaSu encuentro de
ayer con el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez
Zapatero, forma parte de una amplia gira de Frattini por los
países de la UE más afectados por la inmigración ilegal en el
Mediterráneo, con el objetivo de presentar una propuesta sobre
el tema en el próximo Consejo de Ministros de Justicia e
Interior del 1 y 2 de diciembre próximos.
Pregunta.- Inmigración legal e ilegal parecen temas muy
ligados.¿Están muy distantes las posturas en el seno de la Unión
Europea sobre cómo afrontar estos temas?
Respuesta.- La estrategia central de la Comisión Europea es
convertirse en la coordinadora de las iniciativas en materia de
inmigración, sustituyendo la vieja idea de las políticas
nacionales sobre el tema.Todos los países miembros de la UE
comprenden que el problema no es de España, de Malta, de Italia,
o de otros, sino de Europa. El presidente Zapatero me ha dicho
hoy [por ayer] que gran parte de los inmigrantes que entran por
Ceuta y Melilla terminan en Francia, o Alemania, no se quedan en
España. Tanto el presidente Zapatero, como los minisros
españoles de Exteriores, del Interior, de Justicia y de Trabajo,
han confirmado que España apoyará las acciones de coordinación
de la Comisión Europea .
P.- A nivel comunitario no parece haber una postura común ni
siquiera sobre la inmigración legal, sobre cuáles son las
necesidades de mano de obra que tiene Europa, y cada país aplica
sus criterios.
R.- Efectivamente. Al presidente Zapatero le he presentado un
plan sobre la inmigración económica, cuyo eje central es ligar
el permiso de residencia al permiso de trabajo. Sabemos que el
mercado de trabajo es distinto en cada país europeo, pero
precisamente por ello proponemos que cada uno comunique a la
Comisión Europea cuántos puestos de trabajo tiene disponibles
para inmigrantes y para qué sectores de la producción, si son
para la agricultura, la construcción u otro. Con los datos
suministrados, en la Comisión sí estaremos en condiciones de
ofrecer conjuntamente a los países de origen tantos miles de
puestos de trabajo para tal o cual sector. Así logramos hacer
una aportación positiva a esos países de origen, a los cuales,
claro, también les exigiremos que bloqueen, que impidan el flujo
ilegal hacia Europa.
P.- A pesar de ello el flujo es incesante y usted mismo ha
dicho que los muros no son la solución. ¿Qué hacer hasta que
haya una política comunitaria común, ante situaciones tan graves
como las de Ceuta y Melilla?
R.- Es evidente que hay que tener instrumentos de acciones
rápidas ante casos de crisis. He propuesto un fondo europeo para
ello, porque las decisiones europeas sobre este tema llevarán
tiempo.Quisiera que no se repitan situaciones trágicas como las
que ha habido, pero me temo que se repetirán.
P.- En relación a los sucesos de Ceuta y Melilla sabe que
Marruecos ha sido denunciado por abandonar en el desierto a su
suerte a cientos de inmigrantes ilegales. ¿Qué política se
seguirá con esos países de tránsito?
R.- Es muy importante establecer una colaboración con países de
tránsito como Marruecos o Argelia, que no tienen medios para
proteger sus fronteras. Algunos ministros de esos países con los
que me he encontrado me han dicho: «No tenemos ni prismáticos
nocturnos». Debemos proteger fronteras en el desierto. Por eso
hemos desbloqueado 40 millones de euros para Marruecos.
Intentamos mejorar el nivel de vida de mucha gente que vive muy
mal en ese país y esperamos alcanzar un acuerdo de readmisión de
inmigrantes ilegales con Rabat durante el mes de diciembre.
Intentaremos conseguir un acuerdo similar también con Argelia.
El presidente Zapatero me ha dicho que se empeñará personalmente
en esas gestiones ante los gobiernos de Marruecos y Argelia.
Libia también está dispuesta a negociar.
P.- ¿Hay iniciativas en relación a los países del Africa
subsahariana de donde proviene buena parte del tráfico ilegal de
inmigrantes?
R.- Sí, claro, debemos de trabajar con los países del Cuerno de
Africa, especialmente con Sudán, con Ghana, Malí, Costa de
Marfil. Debemos coordinar la ayuda al desarrollo. Son muchos los
países europeos que dedican fondos al desarrollo de estos
países, pero no están coordinados entre sí. Pretendemos que la
Comisión Europea coordine esa ayuda al desarrollo.
P.- ¿A nivel policial, tiene alguna propuesta nueva en
particular para combatir el tráfico de inmigrantes ilegales?
R.- Le he adelantado precisamente al presidente Zapatero, y él
ha mostrado gran interés, que para la primavera de 2006
estaríamos en condiciones de pensar en una guardia mediterránea,
una fuerza en la que participen distintos países europeos con
sus naves y tecnología y sus oficiales de policía y funcionarios
de frontera.Sería un cuerpo de policía marítima de Europa, para
el Mediterráneo.
P.- ¿Cuál sería el cometido principal de esa fuerza?
R.- Lo principal es evitar el tráfico de seres humanos. Tenemos
satélites, instrumentos tecnológicos importantes que nos
permiten controlar las costas de Libia, de Marruecos, de Túnez y
ver cuándo parten con las barcas. Con esta fuerza marítima,
coordinada a nivel europeo y con la colaboración de la Agencia
Europea de Fronteras, que ya es operativa, se lograría un
resultado mucho más efectivo que los patrullajes conjuntos que
tienen ya acordados bilateralmente algunos países, como España
con Marruecos.
P.- Los disturbios de Francia, que usted reconoce que pueden
propagarse, parecieran reflejar dificultades para integrar a los
inmigrantes extranjeros.
R.- En primer lugar defendemos que hay que respetar la ley.La
acción del ministro Sarkozy, la del Gobierno francés, se ajusta
a la legalidad. Si no nos mostramos seguros sobre la necesidad
de respetar las leyes damos ante el ciudadano una imagen
peligrosa.La Comisión tiene como propuesta la creación en las
ciudades conflictivas de foros permanentes de integración, en el
que participen tanto los alcaldes y gobernadores de las
regiones, como representantes sindicales y de los ciudadanos y
autoridades religiosas. Esto ayudará a la integración y para
muchos hará ver al inmigrante no como un elemento peligroso sino
como alguien miembro de la comunidad.
P.- ¿Qué propuesta lleva al Consejo de Ministros de diciembre
en materia de lucha antiterrorista?
R.- Hemos propuesto transformar la colaboración actual entre las
autoridades de policía, investigadores y servicios secretos, en
una verdadera red europea. Creemos que debe de haber un mayor
volumen de información colectivizado, de manera que lo que un
investigador o un fiscal investiga, pueda estar disponible al
mismo tiempo para otros investigadores. Paralelamente a esto
tenemos que garantizar que el ciudadano honesto no pierda su
privacidad.
P.- En Bruselas se ha creado también un centro en el que
participan representantes de los servicios secretos
comunitarios.
R.- Sí, está apoyado por el Secretariado del Consejo de
Ministros europeo y la Comisión apoyan, y en su seno hay
funcionarios representando a los servicios secretos de los 25
países miembros. Es una gran novedad, que permite elaborar
documentos en los que todos los países participan.
P.- También tenía usted una propuesta para conservar el
tráfico de las comunicaciones de todos los ciudadanos, algo que
ha provocado no pocas polémicas.
R.- La propuesta que he presentado consiste en conservar el
tráfico telefónico y el de Internet por un periodo suficiente
para investigar sobre casos de terrorismo y criminalidad
organizada, porque es evidente que ellos usan las
comunicaciones.
P.- Hace algunos días, cuando The Washington Post reveló la
existencia de cárceles secretas de la CIA en Europa del Este,
usted dijo no tener constancia de ello. Sin embargo conoce que
en suelo europeo hay precedentes de secuestros realizados por la
CIA, como el del imam Abu Omar, en Milán, en 2003, en el que los
procuradores identificaron a los 13 agentes de la CIA que
participaron. ¿La CE no piensa hacer nada frente a esto?
R.- Todos esos hechos, si son verdaderos, son una violación
gravísima de las reglas del Derecho, pero la frustración que
tenemos es que no tenemos el poder de investigar. Si el Consejo
Europeo, que tiene el poder de pedir a la Comisión de actuar, de
hacer una investigación, de enviar una misión técnica, lo hace,
yo lo haré. La cuestión que me hago es la siguiente: ¿existe
consenso en Europa para que la Comisión pueda investigar sobre
estos graves casos de violaciones? Si existe ese consenso, yo
estoy dispuesto a hacerlo, pero ahora mismo, no puedo hacerlo,
porque violaría el Tratado europeo. |