Parados en invierno, héroes en verano
Las brigadas de
elite anti-incendios piden mejorar sus condiciones y
trabajo para todo el año
La paradoja de un bombero
es morirse de sed. En una base de la división de elite antiincendios el
agua potable llegó el pasado verano. Hasta entonces, los todoterrenos
forestales de La Iglesuela (Toledo) huían como de la muerte de ese
líquido verduzco made in el Tiétar que las duchas prefabricadas
expulsaban a intervalos. La mayoría prefería no lavarse.
A los 270 integrantes de
las Brigadas de Refuerzo Incendios Forestales (BRIF), el cuerpo de lujo
en emergencias de este tipo y el único dependiente del Ministerio de
Medio Ambiente, les dan cantimploras y trajes ignífugos de segunda mano
para ahorrar, les racionan las emisoras de radio (nunca hay para todos),
les obligan a comunicarse con sus propios teléfonos móviles y les pagan
un sueldo base de poco más de 700 euros. Pasen y vean a las unidades
especiales, esos héroes estivales que están condenados a hibernar todos
los septiembres.
«El principal problema es que sólo trabajamos tres meses al año. Es
imposible dedicarse a esto como un empleo estable y por eso siempre hay
gente nueva y poco preparada: estudiantes, gente que busca sacarse unas
perrillas... Lo de que estamos profesionalizados es de chiste. He estado
con chavales que no habían montado en helicóptero en su vida». Lo cuenta
Javier, capataz brif en verano y veterano echador de currículos el resto
del año.
Javier, que tiene varios años de experiencia a sus espaldas -una
excepción-, está convencido de que habría muchos menos incendios si se
empezaran a combatir, realizando labores de limpieza y
repoblación del
monte, desde el otoño. De hecho, todos quieren que se alargue la campaña
y trabajar nueve meses en vez de tres, «la única forma de conseguir que
esto se convierta en algo serio».
Ya eran conocidas las precariedades por las que pasan los retenes.Pero
los brif están igual. La diferencia es que estos operan en cualquier
lugar de España y que, en teoría, están más cualificados.
Pero un compañero de Javier que no quiere decir su nombre por si le
«fichan» se ríe cuando le preguntas por la formación: «En los cursos de
aprendizaje de una semana que dan es imposible enseñarle nada a nadie».
Más problemas. Como las competencias en materia de incendios están
transferidas a las comunidades autónomas, en cada lugar se actúa
atendiendo a diferentes criterios, las horas extras se regulan de manera
dispar y se cobra, también, de una forma distinta.
Esto se solucionaría, proponen, si dejaran de ser la parte
subcontratante de la tercera parte. «¿No somos los únicos trabajamos
para el Estado? ¿Por qué no nos paga el Ministerio?», se queja
Marcos.«Es que es un trabajo que nos gusta hacer y de eso se
aprovechan».Ni siquiera son fijos discontinuos. Ni siquiera están
contemplados como un cuerpo, a diferencia de los policías, o los
bomberos.
Ni siquiera tenían un convenio colectivo hasta que representantes de las
ocho bases de las BRIF que hay en España (Toledo, Zaragoza, Cáceres,
Avila, Galicia, Asturias, Cuenca y León) dijeron basta y elaboraron una
propuesta.
Son los más loados pero los grandes olvidados, dicen. Acaban de crear la DTB (Delegación de Trabajadores BRIF) para dar salida a sus
reivindicaciones y es la primera vez que se unen todos para pedir más
profesionalidad para el cuerpo. La semana pasada se manifestaron a las
puertas del Ministerio (la cuarta vez desde este verano) y mañana serán
recibidos por la titular del departamento, Cristina Narbona. A ver si
cambia algo.
A ver si, por lo menos, les compran unos teléfonos móviles.
Fuente: El Mundo
20.11.05
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Suplemento Temático: Incendios Forestales.