Seguridad Pública y Protección Civil
Seguridad Medioambiental y Protección del Entorno
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Pánico en una ciudad china de Harbin por la contaminación química de su río
Los nueve millones
de habitantes de Harbin han agotado el agua embotellada y los billetes
para huir. Temen que no se restablezca el suministro el próximo sábado
El pánico se ha apoderado
de la ciudad china de Harbin, una de las más importantes del norte del
país, al contaminarse el río que la atraviesa por una explosión en una
planta química hace diez días. Desde la noche del martes el suministro
de agua permanece cortado para los casi cuatro millones de habitantes de
esta urbe, cuya área metropolitana alberga a otros cinco millones de
personas más.
Tras negar varios días el vertido, el Gobierno chino reconoció ayer que
una mancha tóxica de 80 kilómetros fluye por el río Songhua en dirección
a Harbin, capital de la gélida provincia de Heilongjiang, famosa por el
festival de estatuas de hielo que se celebra en enero.
Muerte en tres días
Según la Administración Estatal para la Protección Medioambiental, las
muestras indican que el agua presenta niveles de benceno treinta veces
superiores a lo permitido. Dicha sustancia, que puede provocar la muerte
en tres días, inundó el río Songhua tras la nefasta cadena de
explosiones del pasado día 13 en una planta química de Jilin, otra
populosa ciudad en el curso superior del río y a sólo 144 kilómetros de
Harbin.
Aquel accidente, que costó la vida a cinco personas y forzó la
evacuación de otras 10.000, originó una espectacular nube tóxica y ha
provocado después un desastre natural en el río Songhua, tributario del
Amur, que recorre 1.897 kilómetros y se adentra también en Rusia. Por
ese motivo, las autoridades han tomado la decisión de cortar el
abastecimiento de agua hasta el sábado próximo, cuando se calcula que la
mancha tóxica habrá sobrepasado Harbin. No obstante, la prohibición
podría prolongarse varios días más, lo que ha generado alarma entre los
vecinos de la ciudad.
Presa del miedo, la población se ha lanzado a los supermercados y
tiendas y, tras agotar las existencias de agua, ha intentado escapar de
Harbin, por lo que no quedan plazas de avión ni de ferrocarril. En medio
de este caos que ha obligado a cerrar escuelas y negocios, el Gobierno
ha destinado a la zona más de 16.000 toneladas de agua para consumo
humano y ha puesto en estado de emergencia a 15 hospitales.
Sin embargo, nadie sabe aún cómo se va a solucionar una contaminación
que, según algunos expertos, puede ser «definitiva».
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Estado de emergencia en el
extremo oriente ruso |
Las autoridades de las
regiones rusas de Jabárovsk y Birobidzhán, situadas en el
Extremo Oriente del país, han decretado un paquete de medidas de
«emergencia» para hacer frente a la llegada de la mancha de
benceno, sustancia cancerígena y de alta toxicidad, que se
desplaza desde China a través del río Songhua (Sungarí en ruso).
A partir de hoy, quedará cortado el suministro de agua en las
localidades rusas a orillas del río Amur, del que el Songhua es
afluente, y se ha prohibido la pesca. La población despavorida
se ha lanzado a las tiendas de alimentación para hacer acopio de
agua potable aunque está previsto poner en funcionamiento un
sistema de abastecimiento mediante camiones cisterna.
El vertido tóxico, cuya longitud alcanza los 80 kilómetros,
«podría llegar al río Amur el sábado», aseguró ayer Oleg Mitvol,
responsable del Servicio de Control Ecológico ruso, y a la
ciudad de Jabárovsk, la más importante en la zona amenazada por
la contaminación, el domingo o el lunes. Mitvol explicó que las
bajas temperaturas congelan ya el Amur, lo que hará que la
mancha de benceno quede aprisionada en el hielo hasta la
primavera. «No podremos proceder a la limpieza del río, de cuya
agua nos abastecemos, hasta dentro de unos cuatro meses», afirmó
el responsable ruso.
La ciudad de Jabárovsk cuenta con más de 600.000 habitantes pero
el problema afectará también a muchas aldeas de la región de
Birobidzhán (autonomía hebrea) y a otros centros de población
importantes como Amursk o Komsomolsk. Se calcula que en la zona
susceptible de sufrir los efectos del vertido vive casi un
millón y medio de personas.
Entre tanto, los ayuntamientos de las ciudades ribereñas se han
apresurado en movilizar todos los recursos a su alcance para
acumular y transportar agua potable de pozos y otros embalses
que no están comunicados con el Amur contaminado.
El río Amur es el único de Siberia que desemboca en el Pacífico,
de ahí su importancia para el ecosistema, y baña una zona
protegida en donde habita el tigre siberiano y otros animales en
peligro de extinción. |
Fuente: ABC
24.11.05
25.11.05
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