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Martes, 29 de noviembre de 2005


Seguridad Pública y Protección Civil

Los vigilantes de los parquímetros piden ir en pareja por seguridad

Uno de cada 12 trabajadores fue agredido por un usuario en 2004. Los trabajadores se quejan de que tienen que salir con el uniforme desde casa

 

"Lo peor que me ha pasado fue una vez que le puse una denuncia a un conductor por pasarse del tiempo de aparcamiento. Se puso hecho una fiera y empezó a insultarme. Creí que me iba a matar; acabó agarrándome del cuello y me hizo daño". La agresión que sufrió esta trabajadora de parquímetros no es una excepción, según denuncian los sindicatos.

CC OO asegura que, de una plantilla formada por 800 empleados, el año pasado 63 trabajadores fueron agredidos. "De cada 12 trabajadores, uno sufrió algún golpe, puñetazo o zarandeo por algún usuario del sistema de parquímetros en 2004", denuncia CC OO.

En UGT señalan que en los últimos tres años ha habido 140 denuncias por este asunto. "Eso, sin contar los insultos. No hay trabajador de los parquímetros que no reciba insultos por parte de algún conductor", afirman desde este sindicato. Los trabajadores de los parquímetros exigen, entre otras medidas, hacer el servicio en pareja. "La mayoría somos mujeres, y muchas nos sentimos indefensas", explican fuentes sindicales. Los controladores están obligados a denunciar cualquier infracción a la normativa de circulación, como aparcar en doble fila. Algo que no siempre es bien recibido por los conductores. "No somos la Policía Municipal, y eso, para muchos, significa que no tenemos autoridad", se quejan los controladores."Los vigilantes de las zonas de estacionamiento regulado están obligados a denunciar las infracciones generales de estacionamiento que observen y las referidas a la normativa específica que regula dichas zonas", reza el artículo 97 de la nueva Ordenanza de Movilidad, en vigor desde el pasado mes de octubre.

En virtud de este artículo, los vigilantes tienen que denunciar las infracciones de tráfico como lo hace la Policía Municipal. "Pero nosotros no somos policías, ése es el problema. Denunciamos como particulares, de ahí nuestra poca protección", se quejan los controladores, que cobran una media de 800 euros al mes.

Estos empleados ponen denuncias, que luego, una vez tramitadas por el Ayuntamiento de Madrid, se transforman en multas. Éstas van desde los 30 euros por no poner en el coche el tique correspondiente por estacionar en zona de parquímetros, hasta los 150 por aparcar en un sitio donde se impide la circulación.

"Hacemos una misión muy complicada. La gente no se mentaliza de que están incumpliendo la Ordenanza de Circulación y de que nosotros nos limitamos a denunciarles. Ponemos más denuncias que la Policía Municipal: de 20 a 30 diarias por controlador", señalan desde UGT.

Esa "falta de mentalidad" por parte de algunos conductores se traduce en situaciones peligrosas para los controladores. Las zonas más conflictivas, según los sindicatos, son Lavapiés y Cuatro Caminos. "En cuanto les dices: 'Es que no podemos anular la denuncia...' saltan y te contestan con frases como: 'Usted no sabe con quién está hablando', 'Señorita, soy abogado...' o 'No me quito de la doble fila porque no me sale de los c...", relatan algunos de estos empleados. "Te pareces por el uniforme a un policía, pero no lo eres. Algunos te llaman señor agente. La Policía Municipal puede detener al agresor, pero nosotros no. Nosotros nos tenemos que callar o llamar a la policía", agregan.

Con lluvia, no hay denuncia

De los 63 trabajadores que fueron agredidos el año pasado, 35 eran mujeres, según Comisiones Obreras. Este año, el sindicato ha contabilizado de enero a abril 46 ataques a trabajadores, la mayoría de los cuales también eran del sexo femenino. "Los días que respiramos tranquilos son los lluviosos, porque la terminal que utilizamos para poner las denuncias se estropea con el agua; así que no la podemos utilizar. Todo el mundo puede aparcar sin problema", explican los trabajadores. Éstos también reclaman que las empresas para las que trabajan les doten de walkie-talkie para comunicarse con otros trabajadores. "También podemos comunicarnos con el jefe de turno a través de la terminal con la que ponemos las denuncias. Pero para eso hay que marcar un número de teléfono, y si te van a pegar un puñetazo no te da tiempo. El walkie-talkie es más rápido", señalan desde los sindicatos.

El 80% de los casos de agresiones que denuncian los controladores termina en juicio, según UGT. "Hace un año salió la sentencia de una agresión que sufrí y el juez dictaminó que el conductor me tenía que indemnizar con 180 euros más 300 de las costas del juicio. Pero el hombre no quiere pagar y le van a embargar el coche", cuenta una controladora.

Los empleados también se quejan de que no tienen ni siquiera un lugar donde ponerse el uniforme. "Tenemos que salir vestidos de controladores desde casa. A mí alguna vez me han insultado en el metro al verme con el uniforme. Si queremos ir al baño, tenemos que pedir permiso a los dueños de los bares, pero algunos nos ven como sus enemigos", cuenta una empleada.

Los 800 controladores trabajan para las tres empresas que gestionan los parquímetros: Sufi-Setex (unión temporal de empresas), Dornier (Ferrovial) y Estacionamientos y Servicios (FCC). Desde Dornier, un portavoz aseguró que no iban a hacer declaraciones sobre el asunto. Un portavoz de FCC señaló que desde la empresa eran conscientes de que había algunas agresiones. "Lo de que los controladores hagan el servicio de uno en uno, en vez de en pareja, es algo que está incluido en el pliego de condiciones aprobado por el Ayuntamiento. Si hay algún cambio, tendrá que hacerse desde el gobierno municipal", señaló este portavoz. Este periódico intentó, sin éxito, recabar alguna opinión de Sufi-Setex.

El director de Movilidad del Ayuntamiento, Javier Conde, calificó el asunto de las agresiones como "un tema muy duro". "Hay ciudadanos que tienen actitudes muy agresivas", afirmó.

Sobre la propuesta de los sindicatos de que los controladores trabajen por parejas para evitar más agresiones, Conde opinó que la medida sería "poco operativa", aunque hizo hincapié en que son las empresas las que tienen que dotar de más medios a los trabajadores.

"El Ayuntamiento contrata un servicio con estas empresas y les exigimos que se ajusten a la ley de seguridad vigente", agregó el director de Movilidad.

Fuente: EL País
21.11.05

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