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Miércoles, 30 de noviembre de 2005


Seguridad Pública y Protección Civil

La policía británica seguirá patrullando sin armas

Londres rechaza que deba haber efectivos armados pese a la conmoción por el asesinato de una agente

 

Billy Jagger, el padre de Sharon, depositó un ramo de flores en el lugar donde su hija, de 38 años, cayó asesinada el pasado viernes. Al cuarto día, otro momento dramático y más imágenes de apertura para los medios de comunicación del Reino Unido, donde la triste historia de la mujer policía asesinada a sangre fría por un ladrón ha reabierto el debate sobre la necesidad de que los agentes de este país empiecen a llevar armas de fuego.

Ayer fueron las lágrimas de Jagger las que llegaron en directo a los hogares de los británicos, que siguen conmovidos por el relato de lo ocurrido a Sharon Beshenivsky. Tanto como hace 21 años, cuando Yvonne Fletcher, otra mujer policía, fue abatida a las puertas de la embajada Libia en Londres. Beshenivsky, que había dedicado la mayor parte de su vida al cuidado profesional de niños, acababa de graduarse como policía hacía ocho meses. Tenía cinco hijos de edades comprendidas entre los cuatro y los 14 años. Lidia, la pequeña, estaba esperando a su madre el pasado viernes para celebrar con ella su cuarto cumpleaños. Los medios -los tabloides sobre todo- no ahorran detalles sobre su vida y circunstancias. Su marido, Paul Beshenivsky, se lamentó el domingo de la pérdida de Sharon, «sin la cual este mundo es un lugar más oscuro para mí».

Sharon acudió el pasado viernes con una compañera, Teresa Milburn, de 37 años, a una llamada de emergencia en una agencia de viajes en Bradford, una de las ciudades más multiétnicas al norte del país. Nada más llegar, uno de los ladrones le disparó a quemarropa. La bala atravesó con facilidad el chaleco de Sharon. Cuando llegó al hospital, estaba muerta. Su compañera tuvo más suerte. Sólo recibió un disparo en el hombro y el domingo abandonó el hospital.

A lo largo del fin de semana se han repetido los llamamientos para que los policías del Reino Unido dejen de ser una excepción en el mundo y empiecen a ir armados. En la actualidad, sólo el 10% de los agentes que patrullan por Londres lleva armas. Fuera de la capital, el porcentaje se reduce al 5%.

El primero en pedir que los policías se armen fue Jagger, el padre de la asesinada: «Vivimos en tiempos difíciles, y se trata de un oficio peligroso. Por eso nunca quise que Sharon se uniera al cuerpo policial. Pero al mismo tiempo estaba muy orgulloso porque ella estaba cumpliendo su sueño». Pero según una encuesta elaborada hace cuatro años, el 80% de los policías considera que ir armados es contraproducente: rompería los tradicionales lazos de confianza con la población y podrían ser utilizadas en su contra.

Esta es la teoría que mantiene el Gobierno británico, quien a través del ministro del Interior, Charles Clarke, y de su número dos, Hazle Blears, ha sido tajante: de momento los policías de este país seguirán manteniendo la tradición establecida en 1829, y para defenderse de un ataque dispondrán de poco más que sus piernas para correr.

Fuente: El Mundo
22.11.05

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