La
policía británica seguirá patrullando sin armas
Londres rechaza que
deba haber efectivos armados pese a la conmoción por el asesinato de una
agente
Billy Jagger, el padre de
Sharon, depositó un ramo de flores en el lugar donde su hija, de 38
años, cayó asesinada el pasado viernes. Al cuarto día, otro momento
dramático y más imágenes de apertura para los medios de comunicación del
Reino Unido, donde la triste historia de la mujer policía asesinada a
sangre fría por un ladrón ha reabierto el debate sobre la necesidad de
que los agentes de este país empiecen a llevar armas de fuego.
Ayer fueron las lágrimas de Jagger las que llegaron en directo a los
hogares de los británicos, que siguen conmovidos por el relato de lo
ocurrido a Sharon Beshenivsky. Tanto como hace 21 años, cuando Yvonne
Fletcher, otra mujer policía, fue abatida a las puertas de la embajada
Libia en Londres. Beshenivsky, que había dedicado la mayor parte de su
vida al cuidado profesional de niños, acababa de graduarse como policía
hacía ocho meses. Tenía cinco hijos de edades comprendidas entre los
cuatro y los 14 años. Lidia, la pequeña, estaba esperando a su madre el
pasado viernes para celebrar con ella su cuarto cumpleaños. Los medios
-los tabloides sobre todo- no ahorran detalles sobre su vida y
circunstancias. Su marido, Paul Beshenivsky, se lamentó el domingo de la
pérdida de Sharon, «sin la cual este mundo es un lugar más oscuro para
mí».
Sharon acudió el pasado viernes con una compañera, Teresa Milburn, de 37
años, a una llamada de emergencia en una agencia de viajes en Bradford,
una de las ciudades más multiétnicas al norte del país. Nada más llegar,
uno de los ladrones le disparó a quemarropa. La bala atravesó con
facilidad el chaleco de Sharon. Cuando llegó al hospital, estaba muerta.
Su compañera tuvo más suerte. Sólo recibió un disparo en el hombro y el
domingo abandonó el hospital.
A lo largo del fin de semana se han repetido los llamamientos para que
los policías del Reino Unido dejen de ser una excepción en el mundo y
empiecen a ir armados. En la actualidad, sólo el 10% de los agentes que
patrullan por Londres lleva armas. Fuera de la capital, el porcentaje se
reduce al 5%.
El primero en pedir que los policías se armen fue Jagger, el padre de la
asesinada: «Vivimos en tiempos difíciles, y se trata de un oficio
peligroso. Por eso nunca quise que Sharon se uniera al cuerpo policial.
Pero al mismo tiempo estaba muy orgulloso porque ella estaba cumpliendo
su sueño». Pero según una encuesta elaborada hace cuatro años, el 80% de
los policías considera que ir armados es contraproducente: rompería los
tradicionales lazos de confianza con la población y podrían ser
utilizadas en su contra.
Esta es la teoría que mantiene el Gobierno británico, quien a través del
ministro del Interior, Charles Clarke, y de su número dos, Hazle Blears,
ha sido tajante: de momento los policías de este país seguirán
manteniendo la tradición establecida en 1829, y para defenderse de un
ataque dispondrán de poco más que sus piernas para correr.
Fuente: El Mundo
22.11.05