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Lunes, 3 de octubre de 2005


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional

La guerra santa de Sania Mirza

La primera tenista india del circuito profesional ha recibido amenazas de muerte de un grupo fundamentalista islámico por considerar que su vestimenta es ofensiva para el Corán

 

Foto: http://us.news2.yimg.comMientras Maria Sharapova y las hermanas Williams usan su legión de guardaespaldas para protegerse de los fans más acérrimos y de algún desaprensivo, la india Sania Mirza, de 19 años, se ha visto obligada a contratar su propio cuerpo de seguridad para evitar las iras de los grupos integristas islámicos de su país. La primera tenista india del circuito ha recibido una «fatwa», una especie de comunicado, de un grupo fundamentalista islámico en la que se la insta «a cambiar de indumentaria» por considerarla contraria al islam. Este grupo pronto ha encontrado apoyo entre los sectores más radicales del país y durante el torneo de Calcuta, celebrado la pasada semana, Mirza recibió varios anónimos en los que se la amenazaba de muerte.

Jamaat-e-Ulema-e-Hind, que así se denomina el grupo ultraconservador, era tajante en su edicto: «Una mujer musulmana puede quitarse el velo en determinadas ocasiones, pero no de la manera que lo hace ella yendo y jugando en cualquier sitio». Y es que las camisetas sin mangas y de colores y las habituales faldas de las tenistas son tenidas como una ofensa para este grupo.

Ella ha tenido una respuesta inmediata. En Calcuta, donde cayó en segunda ronda, siguió jugando con la vestimenta habitual, un modelo clásico, recatado, nada que ver con el exhibicionismo de Sharapova o las herma- nas afroamericanas. «No tengo ningún comentario que hacer. Yo me considero una buena musulmana haciendo lo que hago y como lo hago. No creo que por jugar al tenis con minifalda insulte a mi religión». Mirza declaró nada más llegar a profesionales su condición de musulmana y reconoce que reza cinco veces diarias.

El grupo integrista incluso intentó presionar a los organizadores del torneo de Calcuta, en la edición de su estreno, para impedir que compitiera. No tuvieron éxito y provocaron que un Consejo que vela por los derechos de las mujeres musulmanas en la India acudiera en su auxilio. Su máximo responsable, Mohammad Athar, la ofreció como un ejemplo de superación para todas las mujeres del país. Antes de la polémica, Sania Mirza, que se ha declarado admiradora de Ghandi, ya era una celebridad en la India. El Gobierno del país la utilizó como reclamo publicitario de una campaña en la que se promovía la defensa de los derechos de la mujer.

Mirza era hasta el año pasado una raqueta anónima. Desde que accedió al profesionalismo en 2003 siempre se había movido más allá del «top 100», pero este año ha despegado. Se trasladó hace dos años desde la India a la escuela italiana que Bob Brett, el descubridor de Becker, tiene en San Remo. «Hasta entonces jugaba en pistas de tierra, pero no de tierra batida, sino en sitios llenos de agujeros y en los que me torcía el tobillo 12 veces cada día», afirmó al llegar a Italia. En su traslado era la 206 del mundo y ahora, a pesar de una lesión de tobillo que la molesta desde enero, ocupa el puesto 37.

Vivi Ruano, que fue su compañera de dobles en Calcuta donde llegaron a semifinales, la ha definido como una jugadora con un tenis muy agresivo y que se defiende bien en pistas rápidas. Su físico no está de moda en el circuito. Mide 1,53 y pesa 59 kilos, pero su tenis está en plena evolución. Este año logró su primer torneo en Hyderabad y fue fina- lista en Forest Hill, donde tiene su residencia, además, fue la primera india que alcanzó la tercera ronda en el Abierto de Australia y los octavos en el Abierto de Estados Unidos. Fuera de la pista, Sania Mirza es una adolescente más. La gusta el rap, su cantante favorito es Eminem y sus actores preferidos son Brad Pitt y Hugh Grant, aunque algunos estén empeñados en abrir una guerra santa contra ella.

Fuente: La Razón
27.09.05

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