"Hay que defender una España en la que haya igualdad para todos los
españoles, una España en la que haya cohesión social"
Mariano Rajoy,
líder del Partido Popular

Propongo reformar la
Constitución para que las competencias del Estado sean intocables.
«También estoy dispuesto
a proponer la reforma de la Ley Electoral: si las Cortes no pueden
decidir sobre lo que ocurra en Cataluña, ¿por qué van a decidir los
políticos catalanes sobre lo que ocurra en el resto de España?»
El líder del PP, Mariano
Rajoy, cree que estamos en un momento crucial para el futuro de España.
Dice que la aprobación del Estatuto de Cataluña rompe el consenso
constitucional, columna vertebral de la democracia en el último cuarto
de siglo.
Enérgico, decepcionado
con el presidente del Gobierno, lanza dos propuestas que van a suponer
una auténtica revolución en el panorama político: reforma de la
Constitución para fijar las competencias exclusivas del Estado, y
reforma de la ley electoral para evitar desmanes como el ocurrido en
Cataluña. El choque frontal ha comenzado.
PREGUNTA.- ¿Qué valoración hace del Estatuto que acaba de ser
aprobado por el Parlamento de Cataluña?
RESPUESTA.- No estamos ante una reforma del Estatuto, sino ante una
reforma de la Constitución, ante una ruptura del consenso de la
Transición, ante un cambio del modelo de Estado y ante una liquidación,
impulsada por el Partido Socialista, del principio de igualdad entre los
españoles. A partir de ahora, los políticos de Cataluña podrán decidir
sobre el futuro de todos los españoles, pero las Cortes Generales no
podrán decidir nada sobre lo que ocurra en Cataluña.
P.- ¿Podría explicarnos qué consecuencias va a tener para España?
R.- La más importante es que las Cortes pierden la soberanía nacional. A
partir de ahí, ninguna decisión que afecte a Cataluña la podrán tomar
las Cortes Generales. El Congreso podrá decidir sobre Zamora, sobre Jaén
o sobre Pontevedra y, sin embargo, no podrá adoptar ninguna decisión
sobre Cataluña. Esa es la consecuencia más grave de todo esto. Por
tanto, lo que se ha roto es el principio de soberanía nacional. Desde el
punto de vista económico, entramos en una situación muy difícil, porque
la Generalitat pasa a recaudar todos los impuestos con capacidad
normativa y luego dirá lo que aporta o lo que no aporta en unas
conversaciones en las cuales ni el Estado, ni las Cortes, tienen la
facultad de decidir.
P.- ¿Se puede decir que con el modelo de financiación que se ha
aprobado las regiones más pobres van a salir perdiendo?
R.- Las regiones más pobres de España van a salir trituradas. Y si este
modelo se extendiera a otras dos comunidades como Madrid y Baleares, la
posibilidad del Estado de hacer cualquier labor de cohesión social
quedaría finiquitada para siempre. Es decir, esto es dramático para
España.
P.- ¿Usted se ha planteado alguna vez la posibilidad de reclamar un
modelo similar para regiones como Madrid o Baleares?
R.- El Partido Popular lo que va a defender es lo que han defendido los
españoles a lo largo de estos últimos años. Una España en la que haya
igualdad para todos los españoles, una España en la que haya cohesión
social. Eso es lo que va a defender el PP. Esta batalla la vamos a dar en
el Parlamento, que es donde corresponde.
P.- ¿Cómo se ha llegado a esto? Es decir, ¿cuál ha sido el mecanismo
para que un sistema que ha funcionado relativamente bien durante el
último cuarto de siglo de repente salte por los aires?
R.- Hay una razón fundamental, básica, capital. A mí no me sorprenden
los planteamientos de los partidos nacionalistas, los conocemos. No han
hecho otra cosa distinta de lo que han venido anunciando. La razón
esencial de lo que ha pasado aquí es que España está presidida por una
persona que ha acreditado una irresponsabilidad manifiesta. Es decir, el
presidente del Gobierno se ha convertido en un problema para España
porque ni garantiza la vigencia de la Constitución, ni garantiza la
igualdad de los españoles y ni siquiera, después de lo que hemos visto
en estos últimos tiempos, garantiza la integridad territorial y nuestras
propias fronteras. Esa es la razón, la irresponsabilidad de quien está al
frente del Gobierno. No busquen otras.
P.- El PSOE le acusa a usted de ser demasiado alarmista. La
vicepresidenta afirmó el viernes que el Estatuto sufrirá retoques en el
Congreso de los Diputados para que se ciña a la Constitución.
R.- Si eso es verdad, lo pueden demostrar tramitando esta reforma como
una reforma de la Constitución. Aquí no estamos ante una reforma del
Estatuto, estamos ante una reforma de la Constitución. En cualquier caso,
yo no tengo esa impresión. Es probable que algunos socialistas piensen
así, pero yo tengo la convicción de que lo que pretende el señor
Rodríguez Zapatero, que en su día afirmó que no modificaría nada que
fuese aprobado por el Parlamento de Cataluña, es hacer algún retoque
cosmético, no sustancial.
P.- La cuestión es si el Estatuto se va a aprobar por mayoría simple
o por dos tercios en las Cortes.
R.- Cuando se tramitó el plan Ibarretxe, yo me opuse a que se debatiera
como una reforma del Estatuto. Me opuse y perdimos en la Mesa por cinco
votos a cuatro. Pero aquello no era una reforma del Estatuto. Era,
simplemente, una liquidación de la Constitución. No se aceptó nuestra
propuesta y yo advertí cuál era la razón: que dentro de unos meses
vendría el Estatuto de Cataluña. Ahora tenemos el Estatuto de Cataluña.
Yo pido que se debata como lo que es: una reforma constitucional.
Primero, se reforma la Constitución, y luego, si quieren, se reforma el
Estatuto. No se puede liquidar la Constitución por la decisión que tome
un parlamento autonómico con el apoyo de un presidente irresponsable.
P.- ¿Está seguro de que el Gobierno optará por esa vía para su
aprobación en las Cortes?
R.- Estoy convencido, porque yo le he ofrecido al señor Rodríguez
Zapatero un acuerdo, el 14 de enero de este año en La Moncloa, para
hacer lo que llevamos haciendo desde 1978, que es que las grandes
decisiones, lo que se refiere a España, a nuestras reglas de juego y a
nuestras normas de convivencia se pacte, como siempre, entre los dos
grandes partidos nacionales. Me dijo que sí y luego empezó la presión de
Maragall y de otros, y donde había dicho digo, pasó a decir Diego. Es
decir, yo he constatado, y ahora tengo la prueba inequívoca de que es
así, que el presidente del Gobierno no tiene ningún interés en acordar
esto como se ha hecho durante 28 años con el PP, sino que prefiere
hacerlo con otros partidos, que tienen otros intereses distintos, como
ellos mismos reconocen.
P.- Pero, desde esa reunión del mes de enero, usted se ha visto otras
veces con el presidente del Gobierno. Me imagino que habrán hablado de
este asunto.
R.- Me he vuelto a ver con él en el mes de septiembre y volví a
reiterarle lo mismo.
P.- ¿Y él qué le dijo?
R.- Que no. Es decir, que estábamos en una situación distinta y que en
Cataluña había más partidos que el PP y que el PSOE.Y yo le dije que eso
es verdad, pero que lo que se decide en Cataluña, igual que lo que se
decide en cualquier parte de España, afecta al conjunto de los
españoles, y que, en cualquier caso, en España la soberanía nacional
radica en el conjunto de todos los ciudadanos: catalanes, extremeños,
gallegos o de cualquier parte. Ese día reafirme la convicción, que ya
tenía, de que Zapatero no quería acordar nada con el PP.
P.- ¿Pero luego no han hablado ustedes por teléfono, no han tenido
ningún otro contacto para hablar del Estatuto?
R.- Yo no he vuelto a hablar de este asunto con el presidente del
Gobierno.
P.- Perdone que insista, pero esto es muy importante. ¿Usted cree que
el Gobierno está dispuesto a aprobar el Estatuto de Cataluña con el voto
en contra del PP?
R.- No me cabe la menor duda. Basta con ver lo que ha sido la
trayectoria del señor Rodríguez Zapatero a lo largo del año y medio que
lleva al frente del Gobierno.
P.- ¿Cree que hay un trasfondo político en la OPA de Gas Natural
sobre Endesa, lanzada en plena gestación del Estatuto?
R.- Lo que es evidente es que cuenta con el total apoyo del
Gobierno. Hemos oído algunas afirmaciones en este sentido a lo largo de
las últimas fechas, hemos visto que el Gobierno se niega a que
intervengan las instituciones europeas, a pesar de que Endesa tiene una
parte importante de su negocio en el resto de la UE. El Gobierno todavía
no ha dicho que este asunto vaya a ser visto por el Tribunal de Defensa
de la Competencia. Lo que es evidente es que la OPA cuenta con el total
y absoluto respaldo del Gobierno. Yo creo que el Gobierno en estas
operaciones debe guiarse por un sólo criterio: que haya competencia y
que sea bueno para el consumidor. Tengo la impresión de que al Gobierno
no le interesan la competencia y los consumidores, sino que le interesan
otras cosas.
P.- ¿Usted cree que el Gobierno le está haciendo un favor a la
Generalitat con esta operación?
R.- No sé si le está haciendo un favor o no a la Generalitat. Creo que le
está haciendo un favor a quienes han planteado la OPA, eso es evidente.
Y que la Generalitat la apoya, también.
P.- ¿Cuál es su opinión acerca de las manifestaciones que hizo sobre
la OPA el presidente de la Comisión del Mercado de Valores?
R.- El presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores actuó
mal. Nosotros pedimos su dimisión, incluso, en su comparecencia en las
Cortes. Su actitud avala el argumento que le acabo de dar y es que el
Gobierno apoya totalmente la OPA. Es el Gobierno el que está
politizándola. Nosotros sólo defendemos la competencia y el interés de
los consumidores.
P.- El PSOE dice que la actitud del PP en este asunto tiene que ver
con la defensa personal de Manuel Pizarro al frente de Endesa.
R.- Eso es una sandez descomunal. Eso sólo se puede decir desde la
mezquindad y desde una falta de respeto a lo que es la decencia y la
defensa de los intereses de la gente. Es una enorme mezquindad.
P.- Bajo su punto de vista, ¿por qué se está produciendo esta serie
de avalanchas de inmigrantes, prácticamente a diario, primero en Melilla
y ahora ya en Ceuta?
R.- Yo dije una cosa en su momento que algunos calificaron de exagerada
e incluso de temeraria. Después, eso mismo lo dijeron los ministros del
Interior de los países más importantes de Europa. Y ahora lo ha
ratificado el señor Sarkozy en una reunión que se celebró en Francia
para tratar sobre temas europeos. Y es que el proceso de regularización
masiva que se hizo en España a lo largo del último año ha sido un enorme
disparate, que ha producido, como no podía ser de otra manera, un efecto
llamada. Tengo la firme convicción de que hoy hay más personas en España
en situación irregular que antes. Ese ha sido un factor decisivo. El
segundo es que el Gobierno, como siempre, actúa cuando los problemas ya
se han producido. Todos sabíamos lo que estaba ocurriendo cerca de Ceuta
y Melilla, porque todo el mundo ve los campamentos de personas que están
allí, todo el mundo ve cómo las autoridades de Marruecos hacen la vista
gorda y... bueno, la gente al final aprovecha su oportunidad. Lo que ha
producido todo esto, aparte de desgracias personales, de que mucha gente
haya fallecido, de que muchos niños estén en una situación dificilísima
en los alrededores de la frontera, es la imprevisión de un Gobierno que
no es capaz de exigir a Marruecos que cumpla con sus compromisos
internacionales.
P.- ¿Por qué el Gobierno de España tiene esa actitud complaciente con
Marruecos?
R.- Porque al Gobierno de España nunca le han preocupado los objetivos
políticos ni los principios. Hay quien se ha creído que podía vivir de
las frases. Vamos, el presidente del Gobierno, del talante, de la ONU,
de hablar de todas esas cosas... Todo eso está muy bien, pero gobernar
es decidir y muchísimas veces hay que decir que no, y en política
internacional te tienen que respetar. Nosotros nos encontramos en una
situación muy difícil cuando se produjo la invasión de Perejil. Zapatero
no hubiera actuado como hizo Aznar. En este momento, Marruecos tendría
la soberanía plena sobre la isla de Perejil. Esto es lo que está
ocurriendo hoy en día en Melilla.
P.- Si usted tuviera esa responsabilidad, ¿qué le pediría a Marruecos
que hiciera?
R.- Primero, le pediría que cumpliera los convenios que tiene firmados
de readmisión. En segundo lugar, le exigiría que impidiera lo que está
ocurriendo, porque cuando quiere impedirlo lo hace.
P.- ¿Está usted de acuerdo con la expulsión inmediata?
R.- Sí, sí. Estoy absolutamente de acuerdo. Naturalmente, si una persona
salta la valla, o si miles de personas saltan la valla lo que hay que
hacer es expulsarlos inmediatamente. El problema es que Marruecos no lo
permite.
P.- ¿Van a proponer ustedes desde el PP el endurecimiento de la Ley
de Extranjería?
R.- La expulsión inmediata se puede hacer ahora, está previsto un plazo
de 72 horas. Las modificaciones legales pueden ser muy útiles, pero
sería mucho más efectiva la presión española sobre el Gobierno de
Marruecos para que éste evite esta situación que es de absoluta
indignidad y que transmite la sensación de que el Gobierno español no
tiene control sobre sus propias fronteras.
P.- El Gobierno insiste en que no está negociando con ETA.
R.- Lo único que puedo constatar es que aquí había un pacto entre los
dos grandes partidos cuyo contenido era fácilmente entendible. Primero:
«Señores de ETA, hagan lo que hagan, no vamos a cambiar de criterio». Y
el criterio era que se iba a aplicar la ley y a utilizar todos los
instrumentos del Estado de Derecho para luchar contra una banda
terrorista. Y desde luego que no estábamos dispuestos a pagar precios
políticos. Ese era el criterio pactado y firmado por el señor Rodríguez
Zapatero, por el señor Arenas y con el señor Aznar de testigo en su
día. Todo eso se ha roto. Hoy los representantes de ETA ya tienen
representación en las instituciones, se invita a ETA al diálogo en una
resolución del Parlamento... Las consecuencias de todo ello es que ha
vuelto la kale borroka y que ETA está fijando la agenda. Todo eso por
decisión unilateral de un presidente del Gobierno que ha roto un acuerdo
que tenía con la oposición y que se había demostrado muy útil para
terminar con ETA.
P.- ¿Pero tiene información de que el Gobierno directa o
indirectamente está negociando con ETA?
R.- La última vez que estuve con el presidente del Gobierno en
septiembre le dije lo que cualquier persona con sentido común diría: «No
puedo entender que tú rompas unilateralmente esto, que pretendas dejar
aislado al Partido Popular, que ha hecho una política antiterrorista con
tu apoyo que fue muy eficaz, si tú no estás negociando con ETA». Porque,
o está negociando con ETA o es que ha tenido una revelación. Y no me
parece, ni siquiera en el caso del señor Rodríguez Zapatero, que se
actúe por revelaciones. El me dijo que no.
P.- Que no había negociaciones, quiere decir.
R.- Sí, exacto, que no había negociaciones.
P.- Entonces, ¿a qué se deben las declaraciones de que estamos en el
buen camino por parte del Gobierno y por parte de ETA?
R.- Es evidente que el presidente del Gobierno no me dijo la verdad.
Algo hay. Eso es evidente.
P.- ¿Cree que se puede producir una tregua en los próximos meses?
R.- Depende del nivel de cesiones del señor Rodríguez Zapatero. No nos
engañemos. ETA no va a renunciar a aquello por lo que estuvo luchando
durante muchos años. De eso no se da cuenta el presidente del Gobierno.
P.- Se refiere usted a cesiones políticas...
R.- Sí, a cesiones políticas. La Ley de Partidos fue un torpedo en la
línea de flotación de la banda terrorista ETA. Creíamos que ésa era la
buena línea. Desgraciadamente, el presidente del Gobierno,
unilateralmente, ha roto el acuerdo que él mismo firmó.
P.- ¿Mantiene que el Partido Comunista de las Tierras Vascas es una
prolongación de Batasuna?
R.- Sigo pensando que es lo mismo. A estas alturas no hay ningún
ciudadano en España que piense que el PCTV no hace lo que dice ETA. Lo
hemos visto en la elección a presidente del Parlamento Vasco, en la
elección de Ibarretxe, etcétera. Además, hemos visto a algunos de sus
miembros implicados en causas judiciales por formar parte de ETA. No
creo que haya ningún español que pueda pensar lo contrario. Ni siquiera
el señor Rodríguez Zapatero.
P.- ¿Qué estaría dispuesto a ceder para que ETA dejara las armas?
R.- Nada. Lo único que hay que decirle a los miembros de ETA es: «Vamos
a por ustedes». Cuando ETA deje de existir, estaremos en otra situación.
P.- Ni siquiera el acercamiento de presos...
R.- Antes de que ETA deje su actividad terrorista no hay que plantearse
nada.
P.- ¿Y si se produce la tregua sin que el Gobierno haya hecho
cesiones políticas?
R.- Este Gobierno ya ha hecho muchas cesiones políticas. El dejar que
ETA esté en el Parlamento ya es una cesión, el invitarle al diálogo, el
estar todo el día mandándoles recados, y, además, por parte del propio
presidente del Gobierno, que anuncia generosidad, y encima lo hace desde
los medios de comunicación. Este Gobierno no sólo ha hecho muchas
cesiones de carácter político, sino que ha colocado a ETA en una
situación infinitamente mejor de la que tenía antes. El único mensaje
que se le puede mandar a ETA en este momento es: «Deje de matar».
P.- ¿En la reunión que tuvo usted con Zapatero en septiembre hablaron
de este asunto?
R.- Sí, pero no hubo ninguna novedad. Lo único que me dijo es que él
creía que ETA podría acabarse pronto. Pero a mí no me contó nada nuevo.
P.- ¿Pidió la colaboración del Partido Popular?
R.- El presidente conoce mi posición, pero me dijo que ahora estábamos
en otro momento.
P.- ¿Estamos ante un eventual acuerdo entre el PSOE y el PNV?
R.- Ha habido acuerdos en algunos temas importantes, como el cupo. Ahora
se está trabajando para llegar a un pacto en materia de presupuestos. Lo
que es totalmente evidente es que se están dando pasos en esa dirección.
P.- ¿No cree que el recurso a la ley de matrimonios gays tenía que
haberse hecho antes?
R.- Probablemente debimos haberlo anunciado en el momento en que se
debatió la ley. Es posible que haya sido un error, porque ese asunto ha
vuelto a ser utilizado por el Partido Socialista como arma política
arrojadiza. Pero la decisión, en cuanto al fondo, es plenamente
coherente con lo que hemos dicho, con la posición que sostiene, entre
otros, el Consejo del Poder Judicial y con las advertencias que hizo el
Consejo de Estado.
P.- ¿No cree que estratégicamente para el PP recurrir esa ley ha sido
un error?
R.- Nos presentamos a las elecciones con una ley de uniones de hecho que
hemos presentado en las Cortes y que le concede toda suerte de derechos
a las parejas homosexuales. Sólo discrepamos en el tema del matrimonio.
Probablemente no lo hayamos explicado bien y, desde luego, el Gobierno
ha hecho un colosal esfuerzo para intentar transmitir a la opinión
pública que el PP está en contra de los homosexuales. Hay algunos países
de la UE que ni siquiera tienen una ley como la que proponíamos
nosotros, como es el caso de Italia. El PP se inspiró en la legislación
que existe en Francia y Alemania para hacer su propuesta.
P.- Si además de eso, sale una personalidad tan relevante en el PP
como Esperanza Aguirre diciendo que recurrir es un error...
R.- Bueno, oiga, mire usted, los partidos somos como las personas o como
las empresas o como las redacciones de los periódicos. No siempre todos
pensamos igual, ni siempre acertamos en las decisiones. La política no
es algo matemático. Yo creo que hemos acertado en el fondo de la
decisión porque es coherente con lo que hemos mantenido hasta ahora.
P.- Hay gente dentro del partido que dice que usted es un buen líder
al que le falta autoridad.
R.- Yo no lo veo así. Todo es opinable. Le voy a poner un ejemplo: si
usted va al Bernabéu o al Nou Camp, allí verá 100.000 espectadores que
quieren que gane el Madrid o el Barça, según donde estén, y todo el
mundo critica al entrenador y le dice el futbolista que tiene que poner
por la derecha, el sistema que tiene que emplear, que si jugar por las
bandas es una equivocación... Al final, lo que tiene que hacer un líder
es escuchar a toda la gente y tomar decisiones y esto es lo que hago yo.
P.- ¿Qué quiso decir exactamente con eso de que el PP debe mirar
hacia el futuro y no al pasado?
R.- Las interpretaciones son inevitables en la vida, a lo mejor es que
yo no digo las cosas con la claridad con que hay que decirlas. Lo que
creo es que en el mundo se está produciendo un cambio brutal del que no
somos conscientes en este momento. Si miramos 10 años atrás, nadie tenía
teléfono móvil, ni empleaba e-mail, ni compraba en las tiendas desde su
ordenador. Ha surgido un gigante como China que está creciendo al 10%,
la India, con una gente enormemente cualificada que está haciendo
grandes avances en tecnología. Aparece el fenómeno de la inmigración...
El mundo ha cambiado a tal velocidad que los partidos políticos debemos
reflexionar y mirar al futuro.
P.- Ha habido alguien en su partido que ha interpretado esa frase
como que el 11-M hay que meterlo en el baúl de los recuerdos.
R.- El 11-M todos los españoles saben lo que pasó. La inmensa mayoría de
las personas tiene ya un juicio sobre este asunto.Ha habido una Comisión
de Investigación que se ha cerrado en contra de nuestro criterio y no ha
llegado a ninguna conclusión.El Gobierno tiene la obligación de seguir
investigando hasta el final. Cuando se produzca cualquier cambio en la
situación, desde luego el Partido Popular pedirá explicaciones al
Gobierno, como es su obligación.
P.- ¿Cree que sabemos toda la verdad sobre el 11-M?
R.- Yo creo que no. Todos los días surgen noticias desconcertantes sobre
el caso.
P.- ¿Ha habido una voluntad del Gobierno por ocultar cosas?
R.- El Gobierno, en la Comisión de Investigación, con su decisión de no
remitir los documentos que le fueron solicitados y con su decisión de
impedir algunas comparecencias que fueron pedidas por los grupos, tuvo
una voluntad muy clara de que muchas cosas no se supieran. Eso es un
hecho objetivo.
P.- Qué le gustaría que saliera de la Conferencia de su partido que
ha anunciado para el próximo año?
R.- Uno de los temas que vamos a tener que debatir, y yo soy partidario
de ello, es que si el Gobierno quiere hacer una reforma de la
Constitución yo le voy a proponer una reforma de la Constitución que hay
que hacer: fijar las competencias exclusivas del Estado, con meridiana
claridad, afirmar que esas competencias son sólo del Estado, como sucede
en cualquier país del mundo y que, por tanto, son intocables. Así nos
hubiéramos evitado lo que ha ocurrido con el Estatuto de Cataluña, que
deja sin competencias al Estado. En segundo lugar, estoy dispuesto a
proponer la reforma de la ley electoral, porque en este momento es un
asunto especialmente importante. Le voy a explicar por qué. Si los
políticos catalanes van a decidir sobre lo que ocurre en Cataluña y el
resto no puede intervenir, ¿por qué van a decidir sobre lo que ocurra en
el resto de España? Por lo tanto, abriré el debate sobre este asunto. A
partir de ahora, con el Estatuto, las Cortes ya no van a poder decidir
sobre lo que ocurre en Cataluña. Una comisión bilateral tratará de
carreteras nacionales o ferrocarriles. Le hablaba antes de una soberanía
mutilada. Entonces, ¿por qué los demás no pueden exigir lo mismo? Es un
debate que hay que plantear ya.
P.- Esos debates van a levantar muchas ampollas.
R.- Es que son temas muy importantes. Pero tenga en cuenta una cosa: el
debate ya se ha abierto. Yo me presenté a las elecciones y no planteaba
ninguna reforma de la Constitución, ni del Estatuto.Yo no abrí ese
debate. Ya está abierto, pilotado e impulsado por el presidente del
Gobierno, rompiendo los acuerdos básicos de la Transición. Eso lo ha
hecho el señor Rodríguez Zapatero, no el señor Rajoy.
P.- ¿No cree que su posición se puede interpretar como contraria a
los intereses de Cataluña?
R.- El Estatuto se ha hecho de espaldas a la sociedad catalana. El nivel
de ocultismo ha sido absolutamente sorprendente. Incluso el día anterior
a su aprobación se modificó algo tan importante como el modelo de
financiación, del que yo desconozco su redacción final. Tampoco sé cómo
ha quedado redactado el capítulo de educación, al que votó en contra no
sólo el PP, sino Convergencia i Unió. Para la sociedad catalana lo que ha
ocurrido es letal, porque se fija un modelo de sociedad con un elevado
intervencionismo. Es decir, nosotros estamos contra el Estatuto porque
creemos que es malo no sólo para España, sino también para la sociedad
catalana.
P.- En esa conferencia política que debatirá temas tan importantes,
¿no se van a plantear cambios de personas?
R.- No, yo me presentaré a las próximas elecciones generales con mi
equipo.
P.- ¿Y su equipo es el que hay en estos momentos?
R.- Mi equipo es el que hay y creo que tengo un buen equipo.
«Actúan como si fuera a tocarles el 'Gordo'»
PREGUNTA.- ¿Cómo ve usted la situación de la economía?
RESPUESTA.- Las cifras no son malas, porque hay un crecimiento por
encima del 3%, se sigue creando empleo, etcétera. Pero es posible que
estemos en una situación de pan para hoy y hambre para mañana. El dato
de inflación último que hemos conocido, el 3,7%, es pésimo. La
competitividad de nuestras empresas es manifiestamente mejorable y
tenemos un grave problema de déficit del sector exterior. Bien, el
problema es cuánto dura esto. Estamos viviendo en una burbuja. El
Gobierno debería tomar las medidas para prever el futuro y para lograr
un crecimiento sostenido y estable. Tengo la sensación de que en materia
económica estamos en la situación de don Tancredo, no hacer nada. Eso,
en el medio plazo, es muy peligroso.
P.- ¿En qué se está equivocando el Gobierno?
R.- Le respondo con una pregunta: ¿qué medida económica ha adoptado el
Gobierno en el año y medio que lleva asumiendo esa responsabilidad?
Ninguna. Seguimos viviendo de la herencia y de la inercia. Pero eso no
va a durar indefinidamente. Ahora se nos presenta un presupuesto en el
que el gasto aumenta otra vez por encima del crecimiento de la economía.
Creo que este sería un buen momento para que hubiera un superávit
presupuestario. Pero eso no les preocupa. No es que vivan como si les
hubiese tocado la lotería, sino que actúan como si confiasen en que les
va a volver a tocar el premio 'Gordo'.
P.- ¿Cuál va a ser la columna vertebral de su crítica al Gobierno en
el debate de presupuestos?
R.- Las únicas medidas que ha adoptado el Gobierno van en la mala
dirección. Se ha relajado el control presupuestario, se ha dejado que
las autonomías tengan más déficit, se ha suprimido la ley de los
horarios comerciales... Y luego su intervencionismo en la economía.
Deberíamos tener en España una obsesión por la competitividad, y, en
lugar de eso, lo que tenemos es parálisis en la actividad económica. Yo
ya hasta creo que están rezando para que aquí no pase nada.
Fuente: El Mundo
03.10.05
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