Los militares de la alambrada se encuentran «muy cansados»
Hacen turnos de más
de treinta horas y nunca saben cuando van a ser relevados en su puesto.
«Yo llevo aquí desde las 12 de la
mañana del domingo y aún no sé cuándo podré descansar. Todos estamos muy
cansados», remachó.
La soldado no tenía buena cara.
Contó que a eso de las doce de la noche de ayer, les dieron permiso para
sentarse un rato y descansar en el puesto, sobre una pequeña manta de
espuma, que ella misma mostró. «A las cinco de la mañana, yo estaba que
me caía de cansancio», añadió. A esa hora se produjo la avalancha y a la
mujer enseguida le desbordó la llegada por sorpresa y en tropel de
inmigrantes. «Cuando les vi encima de la valla me aparté para que no se
me calleran encima».
«Corrían y corrían». Relató que le dieron órdenes de capturarlos,
pero «ellos corrían y corrían, era imposible cogerlos». Así que decidió
intentar convencerles al otro lado de la valla. «Yo les gritaba que no
saltaran, que no saltaran, pero ellos seguían». Lo que más le sorprendió
fue que «escalaban la valla unos encima de otros».
La soldado narró así cómo empezó
todo: «Comencé a escuchar pasos, ese ruido que hace la hierba seca
cuando se la pisa. Pero la verdad es que no me imaginaba que pudieran
ser ellos. De repente aparecieron por todos lados y, la verdad, hicimos
lo que pudimos». Reconoció que por delante de sus narices se colaron
todos los que quisieron. «¿Y qué iba a hacer? Tú no sabes cómo se movía
esa gente». La joven, que no tendría más de 20 años, se llevó una grata
sorpresa. «Pensamos que venían con intención de agredir, pero no, no
iban ni con armas ni intención de hacer daño a nadie. Su objetivo es
combatir el hambre y derribar la frontera», detalló.
Tras cinco días al cargo de la
custodia del perímetro fronterizo bajo el mando de la Guardia
Civil, los soldados repartidos en ella han empezado a flaquear. El caso
de esta soldado no es único.
Según fuentes militares, ya se han
producido las primeras bajas médicas por parte de
aquellos que no aguantan a pleno sol más de doce horas en una labor que,
además, muchos consideran que no es propia del Ejército.
El hecho de que no dispongan de
material antidisturbios ni munición les hace pensar que su
presencia allí es puramente testimonial y esto les desanima
bastante. Mucho más ahora que se ha demostrado que las avalanchas
continúan, e incluso son superiores, pese a su presencia. Entre los
miembros de la Guardia Civil también comienza a cundir cierto desánimo.
El crecimiento de la valla, inútil.
El recrecido de la valla, en la que había puesto todas sus esperanzas el
Ministerio del Interior, se ha demostrado inútil, como ya habían
predicho muchos agentes y las propias autoridades de Melilla.
Sienten que su esfuerzo no sirve de
nada y lo peor es que están convencidos de que la entrada de
inmigrantes clandestinos por la frontera irá a más y más.
Fuente: La Razón
04.10.05
Noticias relacionadas:
*
El
Gobierno ordena al Ejército reforzar la vigilancia de las fronteras de
Ceuta y Melilla tras los muertos de hoy (29.09.05)
*
Varios
muertos en una nueva avalancha en la frontera de Ceuta con Marruecos
(29.09.05)
*
El
Ministerio del Interior triplica el número de policías en Algeciras tras
las denuncias de descontrol (19.09.05)
*
Algeciras cuenta sólo con tres policías para impedir la salida de coches
robados (13.09.05)
*
El sistema de emergencias 112 de
Andalucía atenderá llamadas en árabe para la Operación Paso del Estrecho
(20.06.05)
*
La operación 'Paso del Estrecho' registra su pico
más alto con el tránsito de 70.000 inmigrantes (28.07.03)