La
seguridad aérea no es sólo cuestión de costes
El avión continúa
siendo el medio de transporte más seguro. Pese a todo, los expertos
afirman que la formación y la prevención son clave para evitar riesgos.
No se puede afirmar
que una compañía de bajo coste sea más insegura que una aerolínea
tradicional . Esta afirmación no pertenece a un directivo de una
pequeña aerolínea que oferta vuelos a diez euros. Es una de las
conclusiones expresadas por Raúl Sosa, director de la consultora y el
centro de formación Qualitas Training y piloto de Iberia durante más de
treinta años, en el I Seminario de Aviación para Periodistas, celebrado
la pasada semana en Madrid.
La seguridad de las líneas aéreas vuelve a ser objeto de
polémica después de las catástrofes ocurridas durante el pasado verano.
El 14 de agosto, un avión de la compañía chipriota Helios se estrellaba
cerca de Atenas, ocasionando la muerte a 121 personas, 48 de ellos
niños. Tres días después, fallecían 160 viajeros tras caer en Venezuela
el avión en el que viajaban, operado por la compañía West Caribbean. El
25 de agosto, cuarenta personas morían en un accidente aéreo en la selva
de Perú. ¿Se ha vuelto más inseguro viajar en avión?
El más seguro
Las estadísticas afirman rotundamente que no. En la actualidad,
por cada avión que tiene un accidente, un millón de vuelos llega
a su destino sin ninguna incidencia. En comparación con el número de
accidentes de otros medios de transporte, como el automóvil, el avión
sigue siendo el medio más seguro , apunta Sosa. Según la Dirección
General de Tráfico (DGT), los accidentes de circulación son la primera
causa de muerte entre la población menor de 39 años.
A finales de los años cincuenta, la tasa de accidentes aéreos era un
250% más alta que en la actualidad. Sin embargo, pese a este
descenso, ha aumentado el número de catástrofes aéreas, ya que también
ha crecido el tráfico de aviones por encima de los veinte millones de
desplazamientos anuales , afirma Sosa.
El objetivo de la industria aeronáutica es que ambos incrementos no sean
directamente proporcionales. Francia, Suiza, Bélgica, Italia y Reino
Unido han creado listas negras de aquellas compañías que no cumplen los
requisitos mínimos de seguridad; mientras, la Comisión Europea tiene
prevista la publicación de un listado con las aerolíneas poco seguras
que operan en el continente. Asimismo, las inspecciones se han
multiplicado en los aeropuertos europeos. Sin embargo, el porcentaje de
accidentes provocados por fallos en las aeronaves no alcanza el 20%. En
siete de cada diez casos, los accidentes son atribuibles a errores
humanos.
La seguridad total no existe , señala Sosa. Por ello, debemos
seleccionar los riesgos . Para este ex piloto, la vigilancia de los
aviones ayuda a disminuir los riesgos, pero es el último paso. La
formación y la prevención de accidentes por causas técnicas son, según
este ex piloto, los dos campos en los que hay que incidir para mejorar
la seguridad en el sector aeronáutico.
La observación y análisis de las operaciones rutinarias, y el estudio de
probabilidades y las estadísticas se cruzan en los informes que los
expertos realizan para hacer del transporte aéreo un medio aún más
seguro. Por ejemplo, está previsto que en un avión bimotor, se
estropee uno de los dos sistemas de propulsión, pero que no dejen de
funcionar ambos, ya que hay muy pocas probabilidades de que suceda ,
subraya Sosa.
Una de las mayores dificultades que encuentran los órganos reguladores
de la Aviación Civil es el carácter plurinacional del sector. Iberia
puede operar un vuelo con una aeronave procedente de Islandia, que cubre
la ruta La Habana-Madrid, y es pilotada por un comandante búlgaro y otro
italiano, apunta Sosa.
La Unión Europea ha creado la Agencia de Seguridad de la Aviación (Easa,
en sus siglas en inglés), con el fin de establecer unos estándares
para la protección del medio ambiente y la seguridad en la
aviación civil. La agencia centra su actividad en la realización de
inspecciones de los vuelos que operan en territorio europeo. Asimismo,
entre sus objetivos, está la creación de una base de datos centralizada
en la que el resto de aerolíneas puedan conocer el resultado de las más
de 23.500 inspecciones llevadas a cabo desde 1996.
El sector aeronáutico carece de profesionales con la formación adecuada
, señala el director de Qualitas Training. Cuando la aviación era un
monopolio estatal, Aena formaba a sus propios profesionales y, en la
mayoría de los casos, parte de la formación necesaria para ser piloto
corría a cargo de la empresa. Hoy, los 70.000 euros requeridos para
convertirse en piloto salen del bolsillo de las familias de los
estudiantes. Y nadie asegura un puesto de trabajo. De los 10.500 pilotos
que hay en España, 4.500 se encuentran en paro.
Profesionales en el aire
Dentro del sistema educativo, no se contemplan las profesiones del
sector aeronáutico , señala Sosa. Los técnicos de mantenimiento se
encuadran dentro de los programas de formación profesional en el sector
de la automoción, y la azafatas, dentro de la hostelería , añade.
La formación está íntimamente ligada a la seguridad. Para Hernán
Terzano, experto en formación aeronáutica, se han deformado las
funciones de algunas categorías profesionales del sector. Las azafatas
no están en el avión para servir bebidas y vender productos. Su
principal función es saber evacuar la aeronave. Otras profesiones
tampoco cuentan con la regulación necesaria. Una de ellas, según Terzano,
es la de señalero, un profesional que se encarga de guiar al piloto en
la pista. Si no marca bien las distancias, las personas que están al
mando del avión pierden la noción de las dimensiones y se puede producir
un accidente , puntualiza.
La Organización Internacional de Aviación Civil (Oaci, en sus siglas en
inglés) exigirá en 2008 un nivel de inglés alto a los miembros de la
tripulación de aviones comerciales. De esta forma, pretende evitar los
accidentes causados por la falta de un idioma común entre el personal
del avión. Un piloto presente en el seminario narró su experiencia: Volé
durante un tiempo en China. Gran parte de la tripulación procedía del
país asiático y no hablaba inglés, por lo que decidí que lo mejor era
ceñirse al protocolo de actuación estándar, para no dar lugar a
equívocos ante una emergencia.
Fuente: Expansión
03.10.05