De
cómo España fue utilizada en el desastre de Trafalgar
Hugo O'Donnell
analiza las argucias inglesas y la ignorancia naval de Napoleón en un
monumental estudio
A un lado, Inglaterra
buscaba un rival débil pero rico para aumentar su pujante expansionismo.
Al otro, Napoleón necesitaba una escuadra bien armada para derrotar a
los británicos. Y en esas aparece España, títere de toda esta historia,
para poner los muertos y el desastre en la batalla naval más importante
del siglo XIX: el desastre de Trafalgar. Esa tesis sostiene el
historiador Hugo O'Donnell en la La campaña de Trafalgar (La Esfera de
los Libros).
El próximo 21 de octubre
se cumple el segundo centenario del espectacular combate disputado en
aguas gaditanas. Aprovechando la fecha, el Premio Nacional de Historia
en 2000 y Premio Marqués de Santa Cruz de Marcenado (condecoración
concedida por el Rey) ha realizado un pormenorizado estudio de las
personas, acontecimientos e instituciones que tomaron parte en aquella
lucha por la supremacía marítima. El historiador presentó ayer una obra
que le ha costado años de trabajo, y que cuenta con grandes
ilustraciones y esquemas explicativos, además de nuevas claves para
interpretar lo sucedido en Trafalgar.
Como indica en el título, el historiador trata este combate naval
como
un episodio de una intensa y larga campaña. Un ensayo sobre las razones
por las que España se vio obligada a intervenir en una contienda que no
deseaba, porque Napoleón e Inglaterra no iban a consentir su
neutralidad. Según O'Donnell, la presión francesa fue agobiante y la
invasión de la Península era cuestión de tiempo: esta alianza sólo
retrasó durante unos años la entrada de los ejércitos bonapartistas.
Además, Inglaterra continuó con su política hostil hacia España.
Acciones como el contrabando y la interrupción del tráfico marítimo que
llegaba de América pusieron al Gobierno de Carlos IV en una situación
muy complicada. Los esfuerzos diplomáticos no parecían suficentes para
detener la ambición expansionista de los ingleses.
O'Donnell apunta además en La campaña de Trafalgar una novedad muy
interesante. Junto a las estrategias sibilinas de los británicos
para arrastrar a España a la guerra, recupera la hipótesis, apuntada por un
periódico francés de la época, de que el disparo que mató a Nelson en la
batalla no provenía de un mosquetero de cofa del Redoutable francés,
sino de un tirador del Santísima Trinidad, símbolo naval de la escuadra
española (más por su espectacularidad que por su capacidad para
maniobrar).
La 'locura' de
Villeneuve
La obra de O'Donnell
ofrece un exhaustivo informe de los antecedentes políticos y militares
que desembocaron en la contienda final. Su intención es ofrecer una obra
«internacional» que refleje las situaciones de las marinas de los tres
contendientes, a través de un estudio comparativo entre las tres grandes
potencias navales del momento.
«Los libros sobre Trafalgar siempre se han basado en análisis
nacionales, especialmente en España y Gran Bretaña, ya que en Francia
este tema, tradicionalmente, ha pasado de puntillas», comenta el
historiador.
En el combate, explicado de una forma clara con numerosos apuntes
tácticos y con los perfiles de los protagonistas, el mando de la flota hispanofrancesa estaba a cargo del almirante Villeneuve,
buen capitán y teórico, pero con escasas dotes de mando. La locura que llevó al
almirante a un enfrentamiento en circunstancias tan adversas se debe a
varias causas. O'Donnell apunta como la principal a la «profunda crisis
que le produjo no tener la confianza de Napoleón, persona por la que
sentía una gran admiración».Aquella jornada, finalmente, arrastró al
océano más de 7.000 vidas anegadas al silencio de las profundidades
marinas.
Los mandos españoles, bien preparados, tuvieron que someterse a las
dudas del comandante de la escuadra y la poca pericia naval del
Emperador de los franceses. España contaba con marinos tan prestigiosos
como Cosme Damián Churruca, Alcalá Galiano o Escaño; sin embargo, sus
tripulaciones no tenían los medios y la preparación necesaria. Enfrente,
una escuadra con menos barcos, pero mejor preparada, con oficiales y
marineros más experimentados, bajo el timón de Nelson, uno de los más
grandes estrategas de la marina de guerra. Fue, así, la crónica de una
catástrofe anunciada.
Fuente: El Mundo
28.09.05
Experto: Trafalgar, 1805-2005: la Historia
olvidada, por Henry Kamen (15.06.05)
Artículos: El
significado de Trafalgar (10.10.04)
Noticias relacionadas:
*
Un equipo internacional se sumerge en el Golfo de
Cádiz para rescatar los restos de Trafalgar (14.10.04)