Un
mando de la Ertzaintza puso una bomba falsa para comprobar si los agentes
estaban en alerta
El PP pide a
Interior que aclare las condiciones del simulacro, que obligó a
desalojar la comisaría de Azkoitia El subjefe colocó el artefacto en el
coche de un ertzaina
Un mando de la Ertzaintza
colocó en febrero del año pasado una bomba simulada en el
exterior de la comisaría de Azkoitia para comprobar si los agentes
permanecían alerta y atendían las medidas de precaución prescritas.
La actuación del responsable de la Policía autónoma obligó a desalojar
la base policial, así como a acordonar la calle en la que había
aparecido el objeto sospechoso.
El incidente no trascendió hasta el 28 de julio de 2005, cuando el
parlamentario del Partido Popular Carlos Urquijo presentó una pregunta
por escrito al titular vasco de Interior, Javier Balza, para que
aclarase los términos en los que se llevó a cabo el simulacro de
atentado y si la unidad de asuntos internos de la Policía autónoma había
iniciado algún tipo de investigación a partir de la colocación de la
falsa bomba. La consejería ha agotado el plazo que tenía para responder
a ambas cuestiones sin remitir ninguna información al representante de
la oposición.
Los hechos se remontan al 4 de febrero de 2004. Sobre las nueve de la
mañana de aquel día, el subjefe de la comisaría preparó un artefacto
simulado y lo colocó en el vehículo privado de un ertzaina, aparcado a
unos cinco metros de la comisaría, fuera del recinto policial.
En principio, la intención del mando era comprobar si el
agente revisaba su automóvil y seguía el modelo de seguridad
establecido para evitar atentados mediante bombas lapa u otro
tipo de ataques terroristas. Sin embargo, el artefacto fue detectado por
una patrulla que se dirigía en ese momento a la base para realizar el
relevo.
Protocolo de atentado
Los policías vascos avisaron con urgencia a la central y se dio
luz verde al protocolo especial previsto para casos de
atentado. A las nueve y veinte, se inició el desalojo de todas las
personas que en ese momento se encontraban en el interior de la
comisaría. Al mismo tiempo, los agentes acordonaron el recinto para
evitar que una hipotética explosión afectase a los vecinos de la zona y
procedieron a avisar a las dotaciones que tienen la misión de
intervenir ante una amenaza terrorista.
Diez minutos después de que se pusiese en alerta a todas las unidades de
la Policía vasca, el mando que había preparado el simulacro comunicó a
los ertzainas que se trataba de un falso artefacto.
Esta actuación es absolutamente inhabitual en la Ertzaintza y el resto
de cuerpos de seguridad, ya que todos los simulacros se comunican con
antelación suficiente. Además, la decisión del subjefe de Azkoitia de
simular un ataque se produjo en un momento especialmente delicado, ya
que, sólo un mes antes, ETA había difundido un comunicado en el que
anunciaba su intención de atentar contra la Ertzaintza por considerarla
«un instrumento del Estado español para ocupar y dominar Euskal Herria».
El propio consejero de Interior había asegurado que, a raíz de los datos
de que disponía, los ertzainas debían estar alerta puesto que eran
«objetivos prioritarios» de la organización.
En su iniciativa parlamentaria, Carlos Urquijo criticó que se realicen
simulacros con bombas falsas por entender que están «fuera de lugar».
Asimismo, el representante popular sugería a Balza que evitase en
adelante acciones de esta naturaleza.
Fuente:
www.diariovasco.com
10.10.05
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