Seguridad Medioambiental
y Protección del Entorno
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La Ley antitabaco hace
temblar a los hosteleros españoles
Cerca de 150.000
establecimientos de más de 100 metros cuadrados tendrán que invertir
unos 2.200 millones de euros para cumplir con la normativa, que a partir
del próximo 1 de enero exigirá separar de forma perfectamente delimitada
las zonas de fumadores
Los expositores de soluciones de compartimentación y ventilación y los de sistemas de climatización que
absorben los humos han estado muy ocupados en los últimos cuatro días.
Han sido los más visitados en Horeq, el Salón del Equipamiento para la
Hostelería, organizado por IFEMA en la Feria de Madrid, que representa
los productos más innovadores del sector. Y no es para menos. Miles de
restauradores, hoteleros y propietarios de bares y cafeterías españoles
han acudido a dicha feria para ver las nuevas tecnologías y mecanismos
que estarán obligados a incorporar a sus establecimientos en los
próximos meses para cumplir con la Ley Antitabaco que entrará en vigor
el próximo 1 de enero.
La norma, que se encuentra en estos
momentos en proceso de presentación de enmiendas, obligará, entre otras
cosas, a los bares y restaurantes de más de 100 metros cuadrados a tener
salas de fumadores «separadas físicamente del resto del local y
convenientemente ventiladas».Por su parte, los propietarios de
establecimientos de superficie menor podrán decidir si se puede fumar o
no en sus locales.
La medida supondrá una completa
reconversión en la industria hostelera española, considerada uno de los
motores de la economía, con una facturación en 2004 de 101.000 millones
de euros -un 8% más que en 2003- y que da empleo a más de un millón de
trabajadores.
Se estima que de las cerca de 330.000 empresas del sector existentes en
España, unas 150.000 tendrán que realizar adaptaciones para
poder cumplir la normativa de separación de zonas. Emilio Gallego, Secretario
General de la Federación Española de Hoteles y Restaurantes (FEHR), cree
que «según los niveles de superficie y el tipo de negocio que sea, las
inversiones medias de los establecimientos serán de entre 6.000 y 60.000
euros para las reformas. Estas cifras nos llevan a calcular un total de
unos 2.200 millones de euros lo que supondrá la inversión que el sector
deberá asumir para la aplicación de la Ley».
Los expertos creen que la medida traerá muchos quebraderos de cabeza a
los restauradores, además de la fuerte inversión. «Compartimentar zonas
para fumadores requiere nuevas licencias de obras, mayor ventilación y
nuevos sistemas contra incendios», dice Tomás Higuero, consejero
delegado de la empresa Aire Limpio, que provee soluciones para mejorar
la calidad del aire en el interior de los edificios.
El Gobierno dará a los hosteleros un plazo de ocho meses para adaptar
sus locales, tiempo que la FEHR ve insuficiente. «Una reconversión de
este tipo, que implica un cambio sociológico y cultural, requiere un
periodo de implementación más largo, como mínimo de un año», plantea
Gallego.
Desde la Federación también se piden ayudas a la Administración.«Hay que
pedir subvenciones directas. Si en otros casos, el Gobierno ha ofrecido
préstamos a fondo perdido, ¿por qué no hacerlo con un sector que supone
una participación en el PIB nacional del 7% y uno de las mayores
generadores de empleo?», dice Gallego.
Por su parte, la Asociación Nacional de Empresarios por la Calidad del
Ocio (ECO) ha enviado ya su propuesta de enmienda al Senado porque cree
que la Ley revela el «desconocimiento» de los políticos sobre la
realidad social española. «Si se mantiene como está, muchas empresas no
podrán seguir adelante. En la mayoría de las ciudades existen
restricciones municipales para hacer obras, por lo que hay una
imposibilidad legal de adaptación de muchos locales».
Otro problema que se avecina es cumplir con el punto que prohibe a los
menores de 18 años entrar en las zonas donde esté permitido fumar, ni
siquiera acompañados de adultos. «Esto puede suponer muchísimas pérdidas
para hoteles y restaurantes en puntos turísticos y para aquellos
especializados en comuniones, bodas y bautizos, como ha ocurrido en
Irlanda», dice Hidalgo. En España, las familias se gastaron el año
pasado 93.900 millones de euros en hostelería (ver gráfico), según los
datos del Instituto Nacional de Estadística, cifra que puede caer
considerablemente con tanta restricción.
Todos confían en que antes de su aprobación final el mes que viene, la
Ley se flexibilice. Si no consiguen suavizarla, la FEHR cree que el
sector hostelero dejará de ingresar unos 1.600 millones de euros y
perderá unos 20.000 empleos. «Se trataría de un caso muy pesimista, pero
es algo que no contemplamos porque esperamos que la mayoría de las más
de 190 enmiendas presentadas se tome en cuenta», dice Gallego. La
Asociación Española del Tabaco (AET) también cree que la normativa
debería mejorar en el Senado, «especialmente en lo relativo a la
protección del tejido económico afectado y en la búsqueda del acuerdo
entre los agentes sociales», declara Juan Barreiro, director general de
la asociación.
Pero aún hay más. La Ley también prohibe fumar en todos los centros de
trabajo, incluidos, claro está, los bares, restaurantes y demás. Así que
un camarero tendrá que irse fuera como su cliente para echarse un
pitillo. Un estudio de la empresa Aire Limpio asegura que cada
trabajador fumador dedica una media de una hora al día en salir a fumar
fuera de su lugar de trabajo, algo que frena su productividad. Según el
informe, esto puede traducirse en unos 2.296 euros anuales que el
empresario le pagará a su empleado por fumar en la calle durante el
horario laboral.
Ante este punto, surgen las dudas: ¿podrá un camarero de un local de
menos de 100 metros cuadrados que permite consumir tabaco en su interior
fumarse un pitillo en su lugar de trabajo?
Fuente: El Mundo
23.10.05
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