Un
chip en el pincel
La world art
service foundation impulsará la trazabilidad de las obras artísticas Un
chip en el pincel
Las falsificaciones
cada vez son más sofisticadas. La élite española del coleccionismo y
Agbar han creado una fundación para recuperar la confianza de los
inversores.
Maya, la hija de Pablo
Picasso, no cobra por certificar que las obras del pintor español más
universal del siglo XX son auténticas. Su caso es una excepción. Obtener
la garantía de autenticidad de un objeto artístico cuesta entre
300 euros y 1.000 euros, según estima el galerista madrileño Guillermo
de Osma.
Rastrear y
autentificar el pedigrí de un pincel millonario es un negocio y una
necesidad para los inversores. El plagio no ha desaparecido en un
mercado que ha alumbrado historias espectaculares como la de Elmyr de
Hory, el pintor húngaro que falsificó más de mil obras maestras, de
Matisse a Modigliani.
Contra la picaresca
Aunque las subastas multimillonarias -un negocio que movió 3.300
millones de euros entre 2003 y 2004- y la revitalización del sector han
saneado el mercado negro, "la picaresca se mantiene, también por parte
del comprador que quiere conseguir un chollo", indica De Osma. Las
falsificaciones movieron 300 millones de euros en 2004, según la
Interpol.
Por esta razón, Applus+,
filial de certificación de Agbar ha aglutinado a los grandes
coleccionistas españoles de arte en la World Art Service Foundation (Wasf),
que ha nacido para fomentar la confianza en el mercado y crear un
pasaporte cultural e, incluso, un chip para seguir el rastro del arte.
El patronato reúne
apellidos ilustres, como la duquesa de Alba, la baronesa Thyssen, las
hermanas Koplowitz, el inversor Juan Abelló, Carmen Godia (Abertis),
Juan Uriach (Laboratorios Uriach), Antoni Vila Casas (Almirall
Prodesfarma), el catedrático Jaume Gil Aluja, el publicista Lluís Bassat
y Joaquín Folch (Industrias Titan). La fundación está presidida por el
director general de La Caixa, Isidre Fainé, y cuenta con el soporte de
Applus+ y del Archivo Internacional de Objetos de Arte (Aicoa).
Juan Uriach, a quien
Applus+ le está certificando tres obras, afirmaba ayer que esta
iniciativa "es una llamada de atención a los coleccionistas, que a veces
no tienen bastante comprobadas sus obras".
La fundación nace con
360.000 euros. Con sede en la Torre Agbar, ocupará un laboratorio en
las instalaciones en Bellaterra (Barcelona) de Applus+, que creó un
certificado para obras de arte a principios de año. La fundación también
actuará como lobby en la Comisión Europea para promover directivas sobre
la trazabilidad en el arte. Y se propone poner coto a virulencias entre
expertos, como el certificador europeo y el estadounidense de Modigliani,
que "se odian y, cuando uno dice que un cuadro es auténtico, el otro
dice que es falso", explica Bassat.
La duquesa de Alba, la
baronesa Thyssen y las Koplowitz se implican en el proyecto
Fuente: Expansión
19.10.05
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