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Martes, 25 de octubre de 2005


Seguridad Corporativa y Protección del Patrimonio

Un chip en el pincel

La world art service foundation impulsará la trazabilidad de las obras artísticas Un chip en el pincel

 

Las falsificaciones cada vez son más sofisticadas. La élite española del coleccionismo y Agbar han creado una fundación para recuperar la confianza de los inversores.

Maya, la hija de Pablo Picasso, no cobra por certificar que las obras del pintor español más universal del siglo XX son auténticas. Su caso es una excepción. Obtener la garantía de autenticidad de un objeto artístico cuesta entre 300 euros y 1.000 euros, según estima el galerista madrileño Guillermo de Osma.

Rastrear y autentificar el pedigrí de un pincel millonario es un negocio y una necesidad para los inversores. El plagio no ha desaparecido en un mercado que ha alumbrado historias espectaculares como la de Elmyr de Hory, el pintor húngaro que falsificó más de mil obras maestras, de Matisse a Modigliani.

Contra la picaresca
Aunque las subastas multimillonarias -un negocio que movió 3.300 millones de euros entre 2003 y 2004- y la revitalización del sector han saneado el mercado negro, "la picaresca se mantiene, también por parte del comprador que quiere conseguir un chollo", indica De Osma. Las falsificaciones movieron 300 millones de euros en 2004, según la Interpol.

Por esta razón, Applus+, filial de certificación de Agbar ha aglutinado a los grandes coleccionistas españoles de arte en la World Art Service Foundation (Wasf), que ha nacido para fomentar la confianza en el mercado y crear un pasaporte cultural e, incluso, un chip para seguir el rastro del arte.

El patronato reúne apellidos ilustres, como la duquesa de Alba, la baronesa Thyssen, las hermanas Koplowitz, el inversor Juan Abelló, Carmen Godia (Abertis), Juan Uriach (Laboratorios Uriach), Antoni Vila Casas (Almirall Prodesfarma), el catedrático Jaume Gil Aluja, el publicista Lluís Bassat y Joaquín Folch (Industrias Titan). La fundación está presidida por el director general de La Caixa, Isidre Fainé, y cuenta con el soporte de Applus+ y del Archivo Internacional de Objetos de Arte (Aicoa).

Juan Uriach, a quien Applus+ le está certificando tres obras, afirmaba ayer que esta iniciativa "es una llamada de atención a los coleccionistas, que a veces no tienen bastante comprobadas sus obras".

La fundación nace con 360.000 euros. Con sede en la Torre Agbar, ocupará un laboratorio en las instalaciones en Bellaterra (Barcelona) de Applus+, que creó un certificado para obras de arte a principios de año. La fundación también actuará como lobby en la Comisión Europea para promover directivas sobre la trazabilidad en el arte. Y se propone poner coto a virulencias entre expertos, como el certificador europeo y el estadounidense de Modigliani, que "se odian y, cuando uno dice que un cuadro es auténtico, el otro dice que es falso", explica Bassat.

La duquesa de Alba, la baronesa Thyssen y las Koplowitz se implican en el proyecto

Fuente: Expansión
19.10.05

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