Grandes empresas reclaman al Gobierno que
asegure la estabilidad de
España
El presidente de
Freixenet teme una caída en la venta del cava, «que es español como el
que más»
No quieren aventuras
con el marco legal y menos si provocan un enfrentamiento territorial que
haga caer las ventas en algún área del territorio español. Los
presidentes de grandes empresas de España, reunidos ayer en el Congreso
anual del Instituto de Empresa Familiar, se lo transmitieron así al
ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla; al presidente del
Partido Popular, Mariano Rajoy, y al ex presidente de la Generalitat de
Cataluña Jordi Pujol, invitados al evento.
El presidente del
Instituto y del grupo Mercadona, Juan Roig, hizo de portavoz pidiendo en
público a Sevilla que «se rebaje la crispación política» y se alcance un
consenso entre los grandes partidos españoles. En su opinión, «no se
puede estar revisando constantemente el marco legal» y reclamó respeto
«a la unidad de mercado».
La incertidumbre sobre el modelo de Estado y la obligación de
enfrentarse a normas diferentes en función de la comunidad autónoma en
que se opere puede costar una fortuna a las grandes empresas españolas,
según no ocultan sus protagonistas. Y, para algunos, el peligro es
mucho mayor a corto plazo. «Sentimos preocupación por el efecto que
puede tener en nuestras ventas la actual situación política», manifestó
a EL MUNDO el presidente de honor de Freixenet, Josep Ferrer.
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Josep Ferrer, presidente de
honor de Freixenet |
Se aproxima ya la Navidad, la época de máximo consumo de cava, y en el
resto de España puede producirse una reacción anticatalana que
penalice los productos emblemáticos de esa comunidad como es el que
comercializa Freixenet. «Nuestro cava es tan español como el que
más, estamos presentes en todo el mundo y siempre vamos con una bandera
de España», declaró Josep Ferrer, que lamentó el enfrentamiento surgido
en torno al Estatuto catalán. «Ya tuvimos un problema el año pasado por
las declaraciones del señor Carod, que lo que hicieron fue favorecer a
cavas de fuera de Cataluña», criticó el empresario, que confió en que
«los políticos sepan alcanzar consensos y superar los problemas; ojalá
sea así».
«Está en manos de los políticos», afirmó por su parte Mariano Puig,
responsable del popular grupo de perfumes que lleva su apellido. Los
empresarios catalanes constituyen el 40% del Instituto de Empresa
Familiar y sus ventas en el resto del Estado son básicas para su
negocio. Cataluña es la comunidad autónoma que más vende fuera de su
territorio, por encima de Madrid.
El ministro de Administraciones Públicas pidió «confianza» ante un
auditorio de 400 miembros. Y les prometió modificar la denominación de
nación, el blindaje de competencias, lo que complique la unidad de
mercado o la financiación en el proyecto de Estatuto de Cataluña en un
clima de consenso.
En la víspera, Rajoy aseguró a los empresarios que él intentará tender
la mano. «Yo no sé crispar», afirmó. Pero mantuvo sus tesis conocidas en
contra del Estatuto. «El PP está alimentando a Esquerra Republicana de
Cataluña», se quejó uno de los asistentes al Congreso.
El peso de ERC y la actitud de CiU preocuparon ayer en general a los
empresarios presentes. «A ustedes les preocupa la crispación, pero no
viene de ahora; es un fuego encendido por todos y con materiales
diversos», les dijo el ex presidente de la Generalitat Jordi Pujol. En
su opinión, «la crispación empezó a partir del 11 de marzo y siguió el
12 y el 13». Y subrayó que ya en 2001 -sin mencionar a José María Aznar
en ningún momento-, «el clima político era de bronca por una batalla
ideológica con signos de radicalización». Pujol aseguró que «hay un
punto de insolidaridad del resto del Estado con Cataluña».
Fuente: El Mundo
25.10.05
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