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Jueves, 27 de octubre de 2005


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional

El contrato del Ministerio de Defensa con Lockheed desata protestas entre el resto de multinacionales

Defensa ve «definitiva» la adjudicación del sistema de combate del submarino S-80 a este grupo, mientras Raytheon exige una «reconsideración»

 

El Gobierno socialista ha aumentado los gastos de Defensa a niveles récord y está atrayendo la atención de las multinacionales del armamento.

El Ministerio de Defensa ha decidido dar por «definitiva» la adjudicación del sistema de combate de los submarinos S-80 al grupo estadounidense Lockheed Martin, a través del grupo público español Navantia. Este suculento pedido, valorado en 200 millones de euros, ha sido realizado con presuntas irregularidades de procedimiento administrativo, según el resto de licitadores.Estos eran el grupo francés Armaris, la también empresa estadounidense Raytheon y la alemna Atlas.

En todas ellas, ha irritado la decisión de Defensa por considerar que su oferta no sólo era mejor, sino más barata que la de Lockheed Martin. «Nos hemos enterado por Navantia», se quejan los competidores del grupo estadounidense, que echan en falta la normal convocatoria de una mesa de contratación para que el proceso tenga la transparencia que, según ellos, se requiere.

En el Ministerio de Defensa restan importancia al revuelo y consideran «definitiva» la adjudicación. Hasta ahora sólo consta de ella un escueto comunicado de prensa emitido a última hora de la tarde del estival 26 de julio pasado. El procedimiento seguido puede ser utilizado por los perdedores para recurrir la decisión, Aunque es un paso difícil, porque enfrentarse al Ministerio puede ser letal para futuros contratos.

El Ministerio francés de Defensa ha hecho llegar, no obstante, su descontento a su homólogo en España por no haber escogido para el nuevo submarino español «la opción de combate europea», sobre todo cuando se pretende que los astilleros públicos militares españoles de Navantia se fusionen con sus homólogos franceses y alemanes para formar una EADS naval. «Las relaciones entre la Armada española y Lockheed Martin son muy estrechas», apunta a este diario un alto ejecutivo francés de la industria militar.

Según esta versión, tanto el jefe de Estado Mayor de la Armada, Sebastián Zaragoza, como su antecesor, Francisco Torrente, recomendaron la elección de Lockheed, que ya ha equipado a las fragatas F-100.En Navantia elogian la elección, porque Lockheed va a permitir que se desarrolle en España su sistema de combate, algo que difícilmente iban a permitir otros licitadores. Un portavoz oficial del grupo Armaris, con sede en Francia, declinó a este diario «hacer comentarios».

No sólo hay enfado europeo. La multinacional estadounidense Raytheon ha hecho llegar al ministro de Defensa, José Bono, y al secretario de Estado de Defensa, Francisco Pardo, su estupor por la elección de su rival. Ha llegado a protestar por escrito por el singular procedimiento seguido por Defensa y exige «una reconsideración», dado que su oferta es más barata para los contribuyentes españoles.

«Es que estas decisiones no se toman por criterios de ahorro económico, sino tecnológicos y de eficacia», justifican fuentes del Ministerio de Defensa que ven «normal» que a nadie le guste perder un pedido.

Aunque puede haber para todos. Pardo subrayó hace 10 días en el Congreso de los Diputados que cuenta con 600 millones de euros, sólo en 2006, para programas de modernización del Ejército. Tiene ante sí ahora la delicada decisión de adjudicar un contrato de 2.600 misiles para equipar al Ejército de Tierra y la Infantería de Marina, además de los requeridos por el helicóptero de combate Tigre. La cuantía de estos programas supera a la del sistema de combate de los submarinos. También está pendiente de formalizar la compra de los torpedos del S-80, con los que puede contentar, por 50 millones de euros, a uno de los perdedores ante Lockheed, el grupo alemán Atlas. Por su parte, Raytheon tiene casi vendidos 50 misiles de ataque a tierra tomahawk. Pero hay mucho dinero en juego por delante y Bono se va a encontrar ante fuertes presiones en cada adjudicación.

Fuente: El Mundo
24.10.05

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