Primer salón sobre las técnicas de seguridad en Japón
Ante el crimen, el
terrorismo, los ciber-ataques o las catástrofes, las grandes empresas
japonesas de electrónica y sistemas de seguridad han desarrollado un
arsenal de tecnologías a menudo sorprendentes, presentadas esta semana
en el primer salón de este tipo en Tokio.
Aunque determinadas
actitudes "incivilizadas" de delincuencia no forman parte de la vida
cotidiana de los japoneses, éstos viven obsesionados por su
seguridad personal, sobre todo por miedos permanentes como los
terremotos o los maremotos.
El I Salón de Técnicas de Seguridad de Tokio, destinado a los
profesionales y a los particulares, ha expuesto sistemas de prevención y
de gestión para responder a los desastres naturales, sobre todo el 'Big
One' (el esperado seísmo devastador que podría destruir Tokio).
Han sido muy valorados en este salón los sistemas informáticos de los
gigantes de la electrónica japonesa a base de cámaras o redes de
telecomunicaciones que permiten simular las catástrofes en los
mapas de forma cada vez más realista.
Algunas infraestructuras pueden detectar una sacudida telúrica y
difundir información a los habitantes antes que llegue la
onda destructora. Pero los sistemas complejos de este tipo, los
"robots rescatadores" (capaces de detectar cuerpos), o las
estructuras antisísmicas costosas no son los únicos que pueden salvar
vidas.
Los hay más simples, también presentes en el salón, como los equipos
de supervivencia personales o las radios/lámparas de bolsillo que se
recargan con una manivela o un cargador similar para teléfonos móviles.
El móvil juega un papel cada vez más crucial para la seguridad
cotidiana, en razón de su amplia paleta de funciones. Puede permitir
comunicar, enviar fotos y, sobre todo, estar localizado.
La empresa privada de seguridad japonesa Secom, primera en el sector,
propone un servicio de vigilancia de niños en cooperación con el
operador móvil KDDI apoyándose en el teléfono móvil asociado a un
sistema de alarma personal. Otro sector en desarrollo es la seguridad
de los datos, del control de acceso y la detección de las personas,
con ayuda de sistemas RFID (carta con un 'chip' de
radio-frecuencia) y técnicas biométricas.
Aparte de las tradicionales huellas digitales, los japoneses
desarrollaban soluciones consideradas más fiables basadas en el
reconocimiento de la cara (Toshiba), venas del dedo (Hitachi) o de
la mano (Fujitsu), o incluso en el iris del ojo (Matsushita/Panasonic).
La lucha antidelincuencia o antiterrorista estuvo presente
también en el salón.
Se ha podido ver en los últimos detectores-analizadores de
gas, de combinaciones contra ataques bacteriológicos (Dupont),
vehículos autónomos terrestres, aéreos o náuticos (Yamaha)Entre las
escasas empresas europeas presentes, Thales mostró una "solución
global de vigilancia de costas" para atraer a lo guardacostas, a los
policías y a los aduaneros interesados.
Fuente:
www.madripress.com
25.10.05