Seguridad Pública y Protección Civil
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Un joven madrileño
convertido en un 'héroe espontáneo'
«Yo pensaba que una
evacuación era una evacuación, no un 'vete si quieres'», dice José
Felipe Garrido Escudero desde Misisipí
José Felipe Garrido
Escudero es un héroe espontáneo. Llegó a Misisipí hace 3 meses
con la intención de visitar a un amigo y ahora se ha convertido para
muchos en una esperanza en medio del caos, tras convertirse en
voluntario de la Cruz Roja Americana.
Según
este joven madrileño de 21 años, las autoridades no hicieron el
suficiente hincapié en advertir a la población de los efectos
devastadores del Katrina, «justo el día anterior estaba tomando algo con
unos amigos y bromeaban llamando 'huracán' a una bebida.La camarera nos
preguntó: '¿ustedes se van a ir?'», cuenta, «yo pensaba que una
evacuación era una evacuación, no un 'vete si quieres'».
Sobre la cuestión de por qué tanta gente se quedó en las ciudades
costeras de Luisiana y Misisipí, José reconoció que «todo se debe a
la desinformación. Las familias que no tienen televisión por cable
sólo accede a canales temáticos y no tiene oportunidad de sintonizar
cadenas de noticias como la NBC u otras extranjeras.Me atrevo a decir
que la gente sabía más acerca de la envergadura del Katrina en España
que en estas zonas de EEUU».
Al final, José y su amigo resolvieron evacuarse a la ciudad de
Hattiesburg, más alejada de la costa, donde el Katrina pasó con
menos fuerza, pero aún así, sostiene el joven, provocó «bastantes
daños». «Es cierto que en Hattiesburg el desastre no ha sido como en
Nueva Orleans, pero también ha habido muchos problemas, las calles están
llenas de árboles y tejados rotos, no ha habido luz hasta hace dos días
y el flujo de agua se ha recuperado pero no es potable», declara, «la
ayuda no es suficiente, la gente se ha olvidado de esta ciudad».
Tras el desastre, pudo informar a su familia de que se encontraba bien.
«Fue más difícil comunicárselo a mi embajada ya que estaba en Nueva
Orleans y no había manera de contactar con ella. Al final, acabé
llamando a la mismísima Casa Blanca para conseguirlo y el cónsul en
Houston, Julio Montesinos, se alegró de que estuviera a salvo y me pidió
que le avisara si conocía a algún español más», declara.
De momento, José Felipe no piensa volver a casa hasta que mejoren las
cosas. Como voluntario de la Cruz Roja Americana, se desvive cada día
por aplacar el hambre y la desesperación de unos ciudadanos que ya no
tienen nada. «Llevo cuatro días colaborando y aún nos queda mucho que
hacer. Repartimos cada día entre 8.000 y 9.000 menús, ropa limpia,
pañales, agua potable y leche infantil, entre otras cosas. Es
increíble cómo se ha movilizado la gente, no sé si hay más españoles
pero conozco a muchos americanos que han conducido durante más de cuatro
horas para venir aquí a echar una mano», comenta emocionado.
La ayuda que está prestando la Cruz Roja Americana en el sureste de
Misisipí sirve para calmar la desesperación que ha llevado a más de
un vecino a romper los cristales de los supermercados para conseguir
comida. «Es muy fuerte», concluye José, «la gente te abraza y te dice:
'Que Dios te bendiga', nunca me había pasado algo así».
Fuente: El Mundo
07.09.05
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