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Martes, 13 de septiembre de 2005


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional

La ‘Gran Manzana’ tiene unas ganas locas de vivir

Cuatro años después de los atentados, los neoyorquinos corretean por las avenidas de la ‘Gran Manzana’ llenos de vida, liberados de los miedos del 11-S.

 

Literatos, cineastas, dramaturgos, políticos, periodistas y gente de a pie ya debaten abiertamente el por qué de los atentados.

Los neoyorquinos volverán a recrear en su mente aquel fatídico día, hace ahora cuatro años, en el que dos aviones pilotados por los terroristas de Al Qaeda pulverizaron las torres gemelas y sacudieron los cimientos de la seguridad de Estados Unidos y del mundo. Habrá en la zona cero cuatro silencios, dos que evocarán el momento en que los aparatos se empotraron contra las torres gemelas y otros dos en el que éstas se desplomaron. Aunque la sombra del huracán Katrina estará muy presente y quitará brillo a las celebraciones, los neoyorquinos saben diferenciar muy bien el origen de ambas catástrofes humanitarias. “Nosotros sabemos que los atentados de Nueva York fueron causados por el odio, por la obsesión de hacer daño a los estadounidenses; lo del huracán en Nueva Orleáns no es más que un fenómeno natural”, dice David O’Connor, un americano metido en la cuarentena.

Foto: www.diariodenoticias.com

En el fondo, el cuarto aniversario es especial porque ya no asusta hablar del fantasma del terrorismo. “La ciudad ya se ha recuperado emocionalmente del atentado. Ya puede mirar de frente a los ataques y hablar sobre ellos”, dice Luis Rojas Marcos, un psiquiatra español que por aquellas fechas estaba al frente de los servicios de salud pública de la ciudad. De hecho, O’Conor, que cumple años justo el 11 de septiembre, ha decido volver a exteriorizar sus sentimientos de alegría. “Ahora ya celebro mi cumpleaños. Hay que asumir que la vida sigue”, afirma. Esta reconquista de la normalidad psicológica se detecta en la proliferación de productos culturales (películas, obras de teatro...) y en la información de los medios de comunicación sobre estos hechos dolorosos.

Hoy apenas pervive un pequeño grupo de personas afectadas que no consigue liberarse de la pesadilla, un porcentaje muy bajo. Aquellos que vivieron los acontecimientos directamente, perdieron a un ser querido, participaron en las tareas de rescate o se hallaban en situaciones precarias –desempleo, violencia doméstica, enfermos psiquiátricos...– fueron los más golpeados por el flagelo del terrorismo. “La recuperación de los neoyorquinos ha sido gradual. A ello ha contribuido el que no se hayan repetido los atentados, la mejora de la economía y la menor delincuencia”, dice Rojas Marcos. En buena medida, gracias al 11-S “la ciudad se convirtió en un Santiago de Compostela. Hasta entonces era contemplada por el resto del país como una ciudad distinta, demasiado liberal”, agrega el psiquiatra afincado en la Gran Manzana.

Santiago de Compostela o no, lo cierto es que la ciudad está inmersa en un boom turístico. Miles de turistas recorren diariamente la ciudad, armados con sus cámaras fotográficas, sin miedo a un nuevo atentado, si bien es cierto que el vuelo bajo de algunos aviones despierta la imaginación más pesimista de algunos visitantes. Si la demanda se mantiene firme, este año cien millones de personas habrán aterrizado en los aeropuertos neoyorquinos. Muchos turistas se asoman con curiosidad a la zona cero, para ver el socavón donde se levantaban las Torres Gemelas. Y con la misma curiosidad se preguntan por qué todavía no se ha edificado el solar.

Tras preguntas y más preguntas, llegan a la conclusión de que lo más tangible es algo intangible: el proyecto de la Torre de la Libertad, cuya tercera versión se presentó antes del verano y que verá la luz en 2010. Las eternas batallas políticas y estéticas, un argumento digno del peor culebrón, han impedido la reconstrucción de ‘El edificio de cristal’, que tendrá 514 metros como el primer proyecto presentado por el arquitecto Libeskind, hoy irreconocible, se elevará sobre un pedestal de cemento y acero de 61 metros de alto, de los que los nueve primeros no tendrán ventanas.

Aunque el huracán Katrina ensombrecerá los debates no impedirá que se reaviven las reflexiones la semana que viene cuando Nueva York se convierta en la capital de la política mundial con ocasión de la cumbre para la reforma de la ONU. Más de 170 líderes, la flor y nata de la clase dirigente, asistirán al encuentro. El fenómeno del terrorismo y la eficacia de los sistemas de seguridad actuales serán, inevitablemente, cuestiones sobre la mesa. Sobre todo tras las explosiones en el metro de Londres que han vuelto a demostrar que esta enfermedad no remite y que sobre Nueva York sigue pesando la amenaza del terrorismo.

"Cada día sin atentados es una inyección de fuerza", Luis Rojas Marcos, responsable del sistema sanitario en Nueva York durante el 11-S
Foto: www.e-leusis.netCuatro años después de la tragedia, los neoyorquinos se han recuperado del zarpazo terrorista de Al Qaeda, aunque han quedado profundamente tocados por esta experiencia traumática.

Luis Rojas Marcos fue un testigo de excepción del dolor provocado por los atentados del 11 de septiembre de 2001 como responsable del sistema sanitario y hospitalario de Nueva York, su segunda patria. Cuatro años después del embate terrorista, y ya desde el sosiego de la vida universitaria, sigue siendo una de las voces más autorizadas para hablar de las secuelas psíquicas.

¿Cuál es el estado emocional de los neoyorquinos? El psiquiatra español, de 62 años, no vacila en su diagnóstico: “La ciudad está recuperada aunque todavía hay un pequeño grupo que por su personalidad o sus circunstancias particulares sigue afectado por el estrés postraumático. Tal vez el 2 ó el 3% de las personas que vivieron la catástrofe directamente o perdieron a un ser querido”. La mecánica de la vida es así. “Del mismo modo que una herida tiende a curarse, los traumas también tienden a desaparecer. Las imágenes del terror –la memoria emocional– pasan al mundo de las palabras –la memoria verbal– y se pierde la intensidad emocional”. O lo que es lo mismo, ya se puede hurgar en el pasado y hablar de las heridas. Tanto es así que el 11-S “ya ha entrado en el mundo del chiste. Esto se puede ver en algunas obras de teatro en Broadway, como The Producers.”

Rojas Marcos reconoce que el drama neoyorquino estuvo bien gestionado. Por eso, se enfurece al analizar lo sucedido al trasluz de la crisis del huracán Katrina. “Tras el 11-S los poderes públicos reaccionaron bien. Hubo liderazgo por parte del alcalde, Rudolph Giuliani; hubo unión, solidaridad. Ahora no hay liderazgo, sino desunión en los estados afectados del Sur. ¿Por qué este doble rasero?”

“Desde los tiempos de Ronald Reagan se está minimizando el poder las instituciones públicas. La política económica ha favorecido mucho a la industria pero poco a los pobres. Cuando yo llevaba el área de Salud Mental, los recursos para los homeless –los que no tienen casa– aumentaban según se les considerase, en cada momento, enfermos o fracasados. La visión de los pobres no es clara en este país. Por eso el huracán levanta muchos interrogantes sobre el papel del Estado y la pobreza”.

El hecho de que los tentáculos de Al Qaeda no se hayan dejado ver en la ‘Gran Manzana’, nadie lo duda, ha contribuido al restablecimiento de la normalidad. “Cada día sin atentados es una inyección de fuerza”. Pero este paréntesis, siempre tan provisional, se puede cerrar en cualquier momento. Y las últimas explosiones sangrientas en Londres son un aviso a navegantes.

Nueva York no está inmunizada contra futuros atentados. Antes bien, “la realidad demuestra que las personas que más han sufrido en la vida son más débiles y resisten peor las adversidades” El psiquiatra concluye que “si se produce un nuevo atentado en Nueva York el impacto psicológico será mucho mayor que el del 11-S. Una mujer que vuelve a ser violada, o un soldado que debe regresar a la guerra mucho más. Los traumas se acumulan”.

 

Cronología de una década marcada por el terror
  • Primer golpe al corazón de Nueva York. El 23 de febrero de 1993, Al Qaeda atentó por primera vez en el World Trade Center de Nueva York con un saldo de 6 víctimas y 1.000 heridos.
  • Objetivo: Estados Unidos. Los intereses de EEUU en África y Asia han sido uno de los objetivos principales de Al Qaeda. En 1998, dos camiones bomba contra las embajadas de EEUU en Nairobi (Kenya) y Dar-es-Salaam (Tanzania) dejaron 200 víctimas y miles de heridos. Dos años después, 17 soldados americanos murieron en un ataque contra el portaavioens USS Cole en el puerto de Adem (Yemen)
  • 11 de septiembre de 2001, la primera potencia es atacada. Dos aviones secuestrados por terroristas suicidas se estrellaron contra las torres gemelas de Nueva York, otra en el Pentágono en Washington y una cuarta fue derribada por la aviación norteamericana en Pittsburgh. El territorio de la primera potencia mundial era atacado por primera vez en su historia dejando más de 3000 víctimas. Este acontecimiento marcó la política exterior del presidente George Bush, centrada en la lucha contra el terrorismo internacional y que ha derivado en sendas guerras contra Afganistán e Irak.
  • Operación "Libertad Duradera": la guerra de Afganistán. Inmediatamente después de los atentados, EEUU aportó pruebas ante la ONU de la implicación de Osama Bin Laden y el régimen talibán de Afganistán en los atentados del 11-S. El llamamiento de George BUsh y el primer ministro británico, Tony Blair, para luchar contra el terrorismo internacional consiguieron reunir una coalición de 40 países auspiciada por la OTAN. El 7 de octubre de 2001 comenzó la batalla. Una año después, el 22 de diciembre, Hamizh Karzai era elegido como nuevo presidente de Afganistán por los clanes afganos, aunque EEUU todavía no ha conseguido detener a Bin Laden.
  • Bin Laden no aparece y Al Qaeda sigue golpeando. Túnez, Pakistán, Yemen, Indonesia, Kenya, Arabia Saudí, Marruecos y Turquía sufrieron entre 2001 y 2003 atentados reivindicados por Al Qaeda con un saldo de 427 víctimas. Algunos tan sangrientos como el de Bali en 2002 (202 víctimas), Riad en 2003 (30 víctimas), Riad en 2003 (30 víctimas) o Estambul (60 muertos).
  • La foto de las Azores: "Mañana es el momento de la verdad para el mundo". El 16 de marzo de 2003, Bush, el primer ministro británico, Tony Blair, el ex presidente del gobierno, José María Aznar, y el ex primer ministro portugués, José Manuel Durao Barroso, se reunieron en las islas Azores para lanzar un ultimátum a Sadam. EEUU dio un plazo de un día a Irak para cumplir la resolución 1441 de la ONU y demostrar su desarme.
  • La guerra de Irak. El 20 de marzo de 2003, comenzó la Segunda Guerra del Golfo. Tan sólo 20 días después, las televisiones de todo el mundo retransmitieron en directo el derribo de una estatua gigante de Sadam en el cento de Bagdad. El 14  de abril, tras tomar Mosul, Basora y Kirkyt, EEUU llegó a Tikrit, ciudad natal de Sadam. Con el tirano en paradero desconocido, la guerra había terminado Aunque comenzaba una sangrienta posguerra por el control de Irak que se ha cobrado más víctimas que el enfrentamiento bélico entre atentados de la insurgencia y sublevaciones, como la encabezada por el clérigo radical chií, Moqtada Al sader, en 2004.
  • Ataque a España en Casablanca: el 16 de mayo de 2003 varios terroristas suicidas asaltaron la Casa de España en Casablanca (Marruecos), causando la muerte de 45 personas e hiriendo a otras 100.
  • "Lo tenemos": Sadam atrapado. "El tirano está preso". El 14 de diciembre de 2003, la imagen descuidada y resignada de un Sadam capturado dio la vuelta al mundo, después de haber sido localizado en un zulo de Tikrit con 750.000 dólares, dos fusiles AK-47 y una pistola.
  • 11 de marzo de 2004, ataque a Europa. En la mañana del 11 de marzo de 2004, diez bombas estallaron en cuatro trenes de cercanías en Madrid: dos en la estación de Atocha, uno en el Pozo y otra en Santa Engracia. España sufrió el mayor ataque terrorista jamás perpetrado en Europa, con un saldo de 191 víctimas y 1.500 heridos. Dos días después se realizaron las primeras detenciones: Al Qaeda era el autor.
  • España castiga a Aznar y Zapatero retira las tropas. El 14 de marzo, José Luis Rodríguez Zapatero fue elgido presidente del Gobierno. La opinión pública, conmocionada por los atentados, castigó el apoyo de Aznar a Bush. En mayo, tal y como prometió, Zapatero retiró las tropas de Irak. George Bush, reelegido. Los republicanos arrasan en las elecciones presidenciales el 2 de noviembre de 2004. Bush es el presidente con más votos en la historia de los Estados Unidos con amplia mayoría en el Congreso y el Senado para continuar su política exterior.
  • Un nuevo Irak. El 5 de enero de 2005, Irak celebró elecciones para elegir una Asamblea Nacional Iraquí. La nueva Asamblea ha sido la encargada de elaborar una Constitución, que se deberá aprobar en otoño. Las diferencias entre suníes, chiíes y kurdos sobre la definición del Estado, el reparto de los recursos petrolíferos y el papel del Islam, amenazan la transición de Irak.
  • 7 de julio de 2005, nadie está a salvo. Cuatro posibles explosiones (tres en el metro y una en un autobús) golpean Londres. El mayor ataque terrorista en suelo británico deja, al menos, 52 víctimas y 700 heridos heridos. Al Qaueda sacude el corazón de Londres un día después de ser elegida sede olímpica para 2012 y mientras se celebraba la cumbre del G-8 en Geneagles (Escocia)

Fuente: Expansión
10.09.05

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