Seguridad Medioambiental
y Protección del Entorno
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De los cortes de agua, a
la "gota fría"
Las altas
temperaturas del verano podrían contribuir a que los fenómenos
tormentosos de septiembre y octubre, la ‘gota fría’, sean más potentes.
Las inundaciones, como se ha visto en
Europa Central, son su peor consecuencia.
A finales de agosto,
varias regiones de Europa Central se convirtieron en un infierno de agua
y barro. En Rumanía llegaron a caer más de 100 litros de agua por metro
cuadrado en menos de quince minutos. Las inundaciones causaron también
grandes destrozos en Alemania, Austria y Suiza. El balance del desastre
se cerró con 50 fallecidos y miles de personas desplazadas. Mucho peor
es la situación que cada año se vive en China, uno de los países más
afectados por estos fenómenos.
Las inundaciones son el
desastre natural que más muertes ha causado en el mundo durante el siglo
XX –unos 3,2 millones de personas–, e implican enormes costes
económicos: se estima que entre 1998 y 2002 supusieron 25.000 millones
de euros asegurados. En España, el ejemplo más cercano es el del cámping
de Biescas, donde 87 personas fallecieron en agosto de 1996. A veces,
como en el caso de Nueva Orleans, vienen asociadas a otros fenómenos
naturales, como los huracanes.
En estos días, el
panorama es bien diferente: se prolonga una de las peores sequías de la
historia, los embalses se sitúan en mínimos nunca conocidos y el
abastecimiento de agua peligra en algunas zonas. Por ejemplo, Cataluña y
la Comunidad de Madrid ya han tenido que empezar a aplicar medidas
restrictivas en el consumo de agua.

A principios de este
verano se especuló que las altas temperaturas previstas para los meses
de estío reforzarían los fenómenos tormentosos que cada año se repiten
entre septiembre y octubre, conocidos como ‘gota fría’. Sin embargo,
Ángel Rivera, jefe de Predicción del Instituto Nacional de Meteorología
(INM), asegura que, en la creación de estos fenómenos, “la temperatura
es un potenciador, pero no un elemento decisivo. Las inundaciones
producidas en Europa Central se deben a una borrasca fría en capas altas
de la atmósfera; que el aire esté cálido sólo es un ingrediente más”.
Según Rivera, los modelos climatológicos, siempre experimentales, no
indican ningún síntoma de que las tormentas este año sean más virulentas
de lo normal.
Aún así, dentro de esta
“normalidad”, las tormentas pueden acarrear problemas. Sobre todo si se
conjugan con determinados factores, según explican técnicos de la
Comisaría de Aguas de la Confederación Hidrográfica del Ebro. En primer
lugar, la violencia de la lluvia, que dificulta su absorción en el
suelo. La tipología de este último también influye mucho dependiendo de
su cobertura vegetal: por ejemplo, los terrenos incendiados en zonas
colindantes a los ríos están desprovistos de esa cobertura y quedan más
expuestos a los aguaceros. Por ello, es fácil que el agua se escurra y
arrastre materiales a los cauces, disminuyendo así su capacidad de
desagüe. El estado de los cauces también es fundamental: el arrastre de
materiales puede taponar algunos puntos conflictivos, como puentes o
tramos canalizados cerrados.
Sistemas de respuesta
Cada Confederación Hidrográfica disponde de sistemas de información
para el seguimiento de potenciales inundaciones, en los que se miden,
con la información aportada por el INM, la cantidad de precipitación que
se puede convertir en aportación a los ríos y el nivel de absorción.
Aunque hacer frente a una borrasca fría similar a la que ha azotado
Europa Central parece una misión imposible, Ángel Rivera asegura que
“tres o cuatro días antes de que se produzca, se puede saber exactamente
la potencia que va a tener”.
En la UE, el caso
reciente de Europa Central ha provocado que la Comisión Europea haya
propuesto que se tracen mapas de riesgo de inundaciones y se elaboren
planes de gestión de crisis, con el objetivo de evitar unas
consecuencias a menudo catastróficas.
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¿Consecuencias del cambio
climático? |
| Según un reciente estudio de
WWF/Adena, el calentamiento global ha provocado el aumento de un
grado en la temperatura media europea en los últimos cien años,
y "se calienta cada vez más", lo que casa perfectamente con los
fenómenos climáticos "extremos" que ocurren en el continente,
como es el caso de las inundaciones en Europa Central y la
sequía, en la zona mediterránea. Los modelos climatológicos
consultados por esta organización arrojan un descenso de las
lluvias entre un 1% y un 2% cada década en el Sur de Europa,
mientras que en el centro y el Norte del continente podrían
aumentar hasta un 2%. En España, la sequía podría contener un
paradójico papel potenciador de las inundaciones. Por ejemplo,
las altas temperaturas y la sequedad favorecen al propagación de
incendios, que elimina la cobertura vegetal del suelo y lo hace
más vulnerable a las lluvias torrenciales. |
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Efectos en la salud |
| Cuando las aguas vuelven a su
cauce, la evaluación de los daños económicos pasa a un segundo
plano si, como en el caso de lo ocurrido en Europa Central, hay
pérdidas de vidas humanas. Sin embargo, junto a la mortalidad,
las inundaciones contienen muchos efectos sobre la salud humana.
Además las lesiones que pueden provocar las corrientes fuertes o
los objetos que son arrastrados en los cauces, existen riesgos
sanitarios indirectos, como las infecciones gastrointestinales,
dermatitis o conjuntivitis. Incluso, se puede dar la aparición
de enfermedades parasitarias poco comunes.
Por otro lado, la rotura de
cañerías subterráneas, las inundaciones de zonas destinadas a
residuos tóxicos o la liberación de productos químicos
almacenados a bajo nivel pueden causar contaminaciones
medioambientales y envenenamientos. Incluso meses después de las
inundaciones, sus efectos persisten en forma de desórdenes
postraumáticos, ansiedad, depresión, problemas psicosociales y
suicidios. Estos problemas surgen por el drama de los
desplazamientos geográficos, la pérdida de familiares, el daño a
la vivienda y, muchas veces, una sensación de falta de
seguridad. Los síntomas pueden durar durante meses, e incluso
años, depués de la catástrofe. |
Fuente: Expansión
10.09.05
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