Seguridad Pública y Protección Civil
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Blair, en el punto de
mira de Al Qaida
La red planeó
asesinar en 2002 al premier británico en el desfile que celebró los
cincuenta años de Isabel II en el Trono, según el ex jefe de Scotland
Yard
Al Qaida
planeó asesinar al primer ministro británico, Tony Blair, y a su
esposa Cherie durante un festejo real celebrado en 2002, según ha
revelado el ex jefe de Scotland Yard, John Stevens. Al parecer, los
servicios secretos detectaron a tiempo una trama de la red terrorista
para infiltrar un francotirador en el suntuoso desfile que celebró el 50
aniversario de la subida al trono de Isabel II, organizado en los
alrededores del Palacio de Buckingham en junio de ese año.
Tras recibir este
chivatazo, Stevens organizó un amplísimo dispositivo de
seguridad para proteger al premier y logró abortar el zarpazo terrorista.
En su autobiografía, el máximo responsable de Scotland Yard hasta
febrero de este año detalla cómo el jefe de operaciones especiales,
David Veness, le informó de la presunta trama semanas antes del desfile.
Inmediatamente, Stevens se puso en contacto con Downing Street para
coordinar con el primer ministro la respuesta a la crisis. «Debo decir
que enseguida puso su deber por encima de su seguridad personal y
decidió tomar parte en la ceremonia, tal y como estaba previsto, al
igual que Cherie », escribe el jefe policial. Sin chaleco antibalas.
A partir de entonces, se
puso en marcha una operación para garantizar la seguridad del
matrimonio Blair, además de los cientos de invitados de honor y los
miles de espectadores que tenían previsto acudir al desfile. Decenas de
agentes de elite vestidos de paisano rodearon al primer ministro
en todo momento y el propio Stevens ejerció de guardaespaldas de lujo
durante toda la jornada. Sin embargo, el premier se negó a llevar un
chaleco antibalas, pues quiso mantener la apariencia de
normalidad en todo momento. «Me dijo que tenía total confianza en los
servicios de seguridad », recuerda el ex jefe de Scotland Yard. Al
final, el temido atentado no se produjo, así que nunca se supo si los
servicios secretos se equivocaron o si el dispositivo de seguridad logró
evitar el magnicidio, aunque Stevens se inclina por la segunda opción.
En todo caso, el líder
policial vivió una de las jornadas de trabajo más intensas de su
carrera. «Sentí unos agudos nervios cuando el desfile comenzó a
acercarse », escribe en el libro, avanzado ayer en el dominical «News of
the World ». «Me pasé todo el rato repasando las caras de la gente,
tratando de detectar movimientos sospechosos, y pidiendo a Dios que
de repente no ocurriera algo de la nada ». En su biografía, Stevens
también desvela que durante sus cinco años como máximo responsable de
Scotland Yard, los cuerpos de seguridad desarticularon «al menos ocho »
atentados en territorio británico. Aunque muchos le criticaron por
admitir que un ataque terrorista era «inevitable » a medio plazo,
considera que el 7-J le ha dado la razón «trágicamente », aunque se
produjera cinco meses después de dejar el cargo y ser sustituido por Ian
Blair. «Algunos prefirieron pensar que nada terrible iba a ocurrir, así
que aproveché todas las oportunidades que se me presentaron para
resaltar lo peligroso que es asumir que la amenaza terrorista no
existe», explica. Además, Stevens admite que la guerra de Iraq ha
dado «un enorme ímpetu » a los grupos terroristas que operan en el país.
Fuente: La Razón
12.09.05
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