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Martes, 20 de septiembre de 2005


Dirección y Gestión de la
Seguridad Global

La sombra del retraso planea sobre Galileo

La batalla de los gobiernos por adjudicarse las sedes de la constelación de satélites europea y de las empresas por su explotación amenaza con demorar dos años su despliegue

 

Cuando en Bruselas se menta el término retraso, los funcionarios comunitarios echan a correr. Este sustantivo se ha convertido en una palabra tabú que nadie quiere mencionar en el proyecto Galileo. Aunque oficialmente se mantiene el calendario aprobado hace cinco años, que fija en 2008 la fecha de explotación del sistema de navegación por satélite europeo, lo cierto es que la batalla de las empresas del sector por adjudicarse su lanzamiento y explotación y de los Gobiernos por su financiación amenazan con demorar al menos dos años más la fase de despliegue, que debería iniciarse el próximo año. Esta semana, la reunión celebrada por la Agencia Espacial Europea (ESA) en París, puso de manifiesto la división entre los socios de Galileo.

Gráfico: El Mundo

La inversión inicialmente prevista para el desarrollo del programa asciende a 3.600 millones de euros que serán financiados a partes iguales entre Bruselas y el sector privado, aunque este último comenzará a realizar sus desembolsos a partir del despegue (ver gráfico). El problema es que los Gobiernos no logran ponerse de acuerdo para liberar en torno a un tercio del presupuesto de la fase del despliegue de los satélites y como suele ocurrir en estos casos, cada país está barriendo para casa poniendo como rehén el reparto de las sedes para aprobar la financiación. El enfrentamiento se ha hecho evidente esta semana en la reunión del Comité del Programa de Navegación que tras dos días de discusiones se cerró sin acuerdo porque cuatro países, España, Reino Unido, Finlandia y Alemania bloquearon las negociaciones. Sobre la mesa está a repartir todavía la sede del consorcio, y de los dos centros de control que tendrá Galileo. Francia postula con Toulouse, Italia con Roma, Alemania con Munich y España, de momento, sólo pide que sea en su territorio pero todavía no se pronuncia sobre qué ciudad. Precisamente, Cataluña está presionando al Ejecutivo de Zapatero para que defienda ante los socios la candidatura de Barcelona.

Así las cosas, mientras no se garanticen una sede, los socios no quieren colaborar. Sin embargo, desde Bruselas, acostumbrados a este tipo de «bloqueos» recuerdan que cuando se aprobó Galileo, en el semestre de presidencia española, todavía se tardó un año más en llegar a un acuerdo sobre el porcentaje de participación de cada país. Por eso, fuentes diplomáticas restan importancia a esta confrontación asegurando que como los retrasos no benefician a nadie, al final darán su brazo a torcer porque ya se ha invertido mucho dinero.

Y entre unas batallas y otras, el sector da ya por descontado un «retraso» en la operatividad de Galileo. «Se espera que en 2008-2009 se lancen cuatro satélites para probar la señal, pero es difícil responder sobre plazos concretos porque en estos momentos lo están negociando Bruselas y la empresa concesionaria del lanzamiento y la explotación [Galileo Industries, participada por Alcatel, Alenia, EADS, Thales y el consorcio Galileo Sistemas y Servicios, formado por siete empresas españolas]. Lo que sabemos es que entre 2010 y 2012 se pondrá en marcha la fase de explotación».Quien hace estas declaraciones es Alain Bories, responsable de los programas europeos de Thales y presidente de Galileo Services, un lobby formado por una veintena de empresas, entre las que están las españolas Hispasat, Indra, el fabricante de sistemas de localización Tekel y la consultora de transporte y telecomunicaciones, Ineco. Esta asociación busca hacerse con los contratos de los servicios, aplicaciones y terminales que se ofrecerán una vez que Galileo esté operativo.

La postura oficial de Bruselas es que «hay que ser ambicioso y apostar por el calendario original», pero en petit comité fuentes del programa reconocen que la fase de despliegue se prolongará hasta 2010. Sin embargo, dicen, el sistema estará operativo, aunque parcialmente, desde 2008.

El retraso supondrá un coste significativo para las empresas que nadie quiere cuantificar. Pero más allá de la previsible factura, el temor de Europa es que el sistema americano, el conocido GPS, saque provecho de esta situación. Actualmente, Estados Unidos mantiene el monopolio mundial de la radionavegación por satélite.Si bien, su modelo es prácticamente para uso militar, por lo que la capacidad civil no está garantizada. «Si se mejora el GPS, EEUU puede tomar la delantera a Europa», advierte Bories quien resalta que Galileo está «muy por delante» en tecnología y servicios que su rival. De hecho, se prevé que para 2012 esté lista la segunda generación del sistema americano.

Sin embargo, hasta que esto sea una realidad aún queda mucho camino por recorrer y barreras política por salvar, unas barreras que desde el principio del desarrollo del programa han amenazado con dejar muerto al sistema Galileo. De momento, parece que está, una vez más, en standby

Un sistema contra "cacos"
Transporte, telecomunicaciones, cartografía... Ejemplos no faltan. Galileo permitirá optimizar la gestión del tráfico ya sea terrestre, aéreo, ferroviario o marítimo y, por tanto, generará importantes ahorros para el sector; en catástrofes naturales como la que ahora acecha a Estados Unidos por el huracán "Katrina", este sistema facilitará las labores de rescate; en robos de coches, a los atracadores se les acabará la impunidad con la que comenten sus hurtos sin dejar rastro alguno.

Relojes, móviles, automóviles... Los dispositivos a donde llegará la señal de Galileo serán numerosos y, con el tiempo, mucho más económicos que los 300 euros que puede costar el más barato de los que ahora hay en el mercado con el sistema americano. La constelación Galileo estará formada por 30 satélites situados a una altitud de 23.000 kilómetros. Su diseño es para uso civil gratuito, aunque las empresas ya trabajan para ofrecer otras aplicaciones de pagos. Según los estudios que maneja Bruselas, este mercado creará 140.000 puestos de trabajo y en 2020 moverá 300.000 millones de euros y habrá más de 3.000 millones de receptores en uso. Se baraja que en torno al 70% de los ingresos lo generen las telecomunicaciones y alrededor del 25% la automoción.

Fuente: El Mundo
18.09.05

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