Dirección y Gestión de la
Seguridad Global
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La sombra del retraso
planea sobre Galileo
La batalla de los
gobiernos por adjudicarse las sedes de la constelación de satélites
europea y de las empresas por su explotación amenaza con demorar dos
años su despliegue
Cuando en Bruselas se
menta el término retraso, los funcionarios comunitarios echan a correr.
Este sustantivo se ha convertido en una palabra tabú que nadie quiere
mencionar en el proyecto Galileo. Aunque oficialmente se mantiene el
calendario aprobado hace cinco años, que fija en 2008 la fecha de
explotación del sistema de navegación por satélite europeo, lo cierto es
que la batalla de las empresas del sector por adjudicarse su lanzamiento
y explotación y de los Gobiernos por su financiación amenazan con
demorar al menos dos años más la fase de despliegue, que debería
iniciarse el próximo año. Esta semana, la reunión celebrada por la
Agencia Espacial Europea (ESA) en París, puso de manifiesto la división
entre los socios de Galileo.

La inversión inicialmente prevista para el desarrollo del programa
asciende a 3.600 millones de euros que serán financiados a partes
iguales entre Bruselas y el sector privado, aunque este último comenzará
a realizar sus desembolsos a partir del despegue (ver gráfico). El
problema es que los Gobiernos no logran ponerse de acuerdo para liberar
en torno a un tercio del presupuesto de la fase del despliegue de los
satélites y como suele ocurrir en estos casos, cada país está barriendo
para casa poniendo como rehén el reparto de las sedes para aprobar la
financiación. El enfrentamiento se ha hecho evidente esta semana en la
reunión del Comité del Programa de Navegación que tras dos días de
discusiones se cerró sin acuerdo porque cuatro países, España, Reino
Unido, Finlandia y Alemania bloquearon las negociaciones. Sobre la mesa
está a repartir todavía la sede del consorcio, y de los dos centros de
control que tendrá Galileo. Francia postula con Toulouse, Italia con
Roma, Alemania con Munich y España, de momento, sólo pide que sea en su
territorio pero todavía no se pronuncia sobre qué ciudad. Precisamente,
Cataluña está presionando al Ejecutivo de Zapatero para que defienda
ante los socios la candidatura de Barcelona.
Así las cosas, mientras no se garanticen una sede, los socios no quieren
colaborar. Sin embargo, desde Bruselas, acostumbrados a este tipo de
«bloqueos» recuerdan que cuando se aprobó Galileo, en el semestre de
presidencia española, todavía se tardó un año más en llegar a un acuerdo
sobre el porcentaje de participación de cada país. Por eso, fuentes
diplomáticas restan importancia a esta confrontación asegurando que como
los retrasos no benefician a nadie, al final darán su brazo a torcer
porque ya se ha invertido mucho dinero.
Y entre unas batallas y otras, el sector da ya por descontado un
«retraso» en la operatividad de Galileo. «Se espera que en 2008-2009 se
lancen cuatro satélites para probar la señal, pero es difícil responder
sobre plazos concretos porque en estos momentos lo están negociando
Bruselas y la empresa concesionaria del lanzamiento y la explotación
[Galileo Industries, participada por Alcatel, Alenia, EADS, Thales y el
consorcio Galileo Sistemas y Servicios, formado por siete empresas
españolas]. Lo que sabemos es que entre 2010 y 2012 se pondrá en marcha
la fase de explotación».Quien hace estas declaraciones es Alain Bories,
responsable de los programas europeos de Thales y presidente de Galileo
Services, un lobby formado por una veintena de empresas, entre las que
están las españolas Hispasat, Indra, el fabricante de sistemas de
localización Tekel y la consultora de transporte y telecomunicaciones,
Ineco. Esta asociación busca hacerse con los contratos de los servicios,
aplicaciones y terminales que se ofrecerán una vez que Galileo esté
operativo.
La postura oficial de Bruselas es que «hay que ser ambicioso y apostar
por el calendario original», pero en petit comité fuentes del programa
reconocen que la fase de despliegue se prolongará hasta 2010. Sin
embargo, dicen, el sistema estará operativo, aunque parcialmente, desde
2008.
El retraso supondrá un coste significativo para las empresas que nadie
quiere cuantificar. Pero más allá de la previsible factura, el temor de
Europa es que el sistema americano, el conocido GPS, saque provecho de
esta situación. Actualmente, Estados Unidos mantiene el monopolio
mundial de la radionavegación por satélite.Si bien, su modelo es
prácticamente para uso militar, por lo que la capacidad civil no está
garantizada. «Si se mejora el GPS, EEUU puede tomar la delantera a
Europa», advierte Bories quien resalta que Galileo está «muy por
delante» en tecnología y servicios que su rival. De hecho, se prevé que
para 2012 esté lista la segunda generación del sistema americano.
Sin embargo, hasta que esto sea una realidad aún queda mucho camino por
recorrer y barreras política por salvar, unas barreras que desde el
principio del desarrollo del programa han amenazado con dejar muerto al
sistema Galileo. De momento, parece que está, una vez más, en standby
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Un sistema contra "cacos" |
| Transporte,
telecomunicaciones, cartografía... Ejemplos no faltan. Galileo
permitirá optimizar la gestión del tráfico ya sea terrestre,
aéreo, ferroviario o marítimo y, por tanto, generará importantes
ahorros para el sector; en catástrofes naturales como la que
ahora acecha a Estados Unidos por el huracán "Katrina", este
sistema facilitará las labores de rescate; en robos de
coches, a los atracadores se les acabará la impunidad con la que
comenten sus hurtos sin dejar rastro alguno.
Relojes, móviles,
automóviles... Los dispositivos a donde llegará la señal de
Galileo serán numerosos y, con el tiempo, mucho más económicos
que los 300 euros que puede costar el más barato de los que
ahora hay en el mercado con el sistema americano. La
constelación Galileo estará formada por 30 satélites situados a
una altitud de 23.000 kilómetros. Su diseño es para uso civil
gratuito, aunque las empresas ya trabajan para ofrecer otras
aplicaciones de pagos. Según los estudios que maneja Bruselas,
este mercado creará 140.000 puestos de trabajo y en 2020 moverá
300.000 millones de euros y habrá más de 3.000 millones de
receptores en uso. Se baraja que en torno al 70% de los ingresos
lo generen las telecomunicaciones y alrededor del 25% la
automoción. |
Fuente: El Mundo
18.09.05
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