Seguridad Pública y Protección Civil
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El fantasma del Suzuki
Samurai
La Guardia Civil ha
investigado más de cinco mil todoterrenos como el utilizado por el
asesino de dos agentes en Castejón (Navarra); no se ha hallado ni una
sola pista fiable; tampoco las 230 llamadas «de interés» han arrojado
luz
Primero, atracar (22
asaltos a bancos en cinco años ); segundo, asesinar (dos guardias
civiles tiroteados en un control de tráfico en Navarra y un policía
local en Vall d´Uxò); tercero, desaparecer (no se le ha vuelto a ver
desde el 9 de junio de 2004). El hombre más perseguido por la Guardia
Civil no es un fantasma, pero lo parece.
«Puede
ser el vecino del tercero, con una vida en la que no cabe la sospecha...
hasta que se le agoten los recursos -entre 1998 y 2003 consiguió un
botín que ronda los 525.000 euros-. Pero no va a ser fácil que incurra
en un error». El supuesto vecino no tiene nombre, ni huellas conocidas
(utiliza guantes de látex o no toca nada) ni un rostro
seguro. Mató a
dos agentes en un cruce de carreteras en Castejón, con una ráfaga de 23
disparos precisa y mortal, sin ninguna razón aparente. Los
investigadores se niegan al desaliento, aunque lo cierto es que la pista
más fiable, la única casi, el coche que utiliza el atracador de bancos,
no aparece por ninguna parte.
Siete veces grabado por las cámaras
«Hemos investigado más de cinco mil Suzuki Samurai -se calcula que en
España circulan algo más de siete mil- y no hemos encontrado ni rastro.
Puede tenerlo escondido en una casa de campo o haberse deshecho de él o
quién sabe... Pensábamos que alguien tenía que ver ese coche y reparar
en él, pero no ha sido así hasta ahora», explica uno de los
funcionarios.
Ese modelo de coche, de color verde-azulado, es el descrito por los
desconcertados testigos del crimen de los guardias civiles. Coincide
además con el que había utilizado en atracos anteriores, grabados por
cámaras de seguridad, aunque entonces optó por un modelo blanco. «Lo
pudo pintar o cambiar por otro. Elige estos vehículos porque escapa por
los caminos; si lo hiciera por carreteras lo habríamos cogido o, al
menos detectado, alguna vez».
Dos meses después de que tiroteara a dos agentes de Tráfico con un
subfusil, los funcionarios pidieron colaboración ciudadana para buscar
al sujeto sin nombre. Supieron que era el mismo individuo involucrado en
la muerte de un agente local en Vall d´ Uxó (Castellón) cuatro años
antes tras el atraco a una sucursal. La clave la aportó la munición
recogida en ambos escenarios, proyectiles de la marca alemana Geco del
calibre 45 -«con la que puedes matar a un elefante»-, precisan los
investigadores. Hace unos años se podría haber rastreado el origen de
esa potente arma «de guerra». Hoy no, a la vista de los arsenales que
acumula cualquier banda organizada de cierta entidad.
Cuando se pidió ayuda, el Instituto Armado hizo más hincapié en la
búsqueda del Suzuki que en su conductor. Éste siempre ha actuado
disfrazado con barba y peluca, con un chaleco antibalas debajo de la
americana que enmascara su complexión real. La consecuencia es que
cualquiera podríamos habernos cruzado con él y sería casi imposible
identificarlo. Por la misma razón, los investigadores renunciaron a
difundir un retrato robot.
Su aspecto distorsionado ha sido grabado en siete ocasiones, durante no
más de dos minutos, porque el ladrón solitario es capaz de despreciar el
botín más suculento si cree que va a correr algún riesgo. «Sólo coge el
dinero que tiene a mano en la sucursal, amenazando con una pistola o un
revólver a clientes y empleados y comportándose con extrema
tranquilidad», detallan los investigadores. En el atraco de Mula el 23
de diciembre de 1999, tan rápido como siempre, tuvo el «detalle» de,
pistola en mano, felicitar la Navidad a las atemorizadas víctimas. Actúa
entre las 13.30 y las 14.30 en pequeñas sucursales de toda España.
Ha dejado cajas de seguridad rebosantes de beneficios porque calcula el
tiempo que tardan en activarse las alarmas y no lo sobrepasa ni un
segundo. «Creemos que es un bragado, un delincuente de la vieja escuela,
seguro de sus posibilidades», afirman quienes siguen sus pasos. Pero
esta imagen no encaja en el puzzle. Se le atribuyen entre 45 y 55 años
y, sin embargo, su primer atraco confirmado es de 1998. Como mínimo es
extraño que no haya delinquido antes. Una vez centrado el perfil del
sujeto, la Guardia Civil tiró de todos los archivos con la galería de
robos hasta reconstruir sus fechorías. Se remontaron a investigaciones
de hace casi dos décadas pero el primer hilo no aparece hasta la citada
fecha.
Felicitó la Navidad a sus víctimas
La colaboración ciudadana en la que el equipo de investigación tenía
depositadas sus esperanzas no ha dado resultado. Desde que se activó el
teléfono gratuito (900 10 12 12 ó 062) se han recibido centenares de
llamadas, que ya han dejado de contabilizarse. Ahora sólo se tienen en
cuenta aquéllas de algún interés, cuyas pistas se comprueban y se llevan
a cabo gestiones. De ésas la Guardia Civil ha registrado unas 230.
Ninguna ha arrojado luz.
El cartel del asesino de Castejón preside los cuarteles de la Guardia
Civil en toda España. Cada puesto tiene una ficha con instrucciones
precisas sobre el coche buscado. A veces tienen órdenes incluso de
fotografiar los vehículos, porque nunca se sabe... Y no es la única
información a la carta. Ante la ausencia de pistas, de huellas, de todo,
los agentes desplegados por todo el país deben informar, de forma
inmediata, a la Unidad Central Operativa de cada atraco cometido en un
banco o en otros establecimientos que pueda parecerse mínimamente al «modus
operandi» del hombre más buscado. Cada puesto puede comunicarlo por los
medios que estime oportuno, con la única cautela de que transcurran
menos de 24 horas.
Fuente: ABC
18.09.05
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