La
Audiencia Nacional condena a Altadis por contrabando cometido por un
directivo
Un grupo de
personas compraba cajetillas a 22 pesetas y ganó 31 millones de euros
El Juzgado Central de lo
Penal de la Audiencia Nacional ha condenado a Altadis (antes Tabacalera)
como responsable civil subsidiaria de un delito de
contrabando de tabaco cometido por el jefe del departamento de
Exportación de la empresa, José María Martínez Ruiz, en connivencia con
un grupo organizado de contrabando. El juzgado ha deferido la
determinación de la cuota aduanera y tributaria defraudada por su
empleado a la fase de ejecución de sentencia. La organización obtuvo con
el contrabando beneficios de más de 31 millones de euros (5.185 millones
de pesetas).
La sentencia condena a 12 integrantes de un grupo organizado dedicado,
por una parte, a la introducción clandestina y masiva de
labores de tabaco de procedencia extracomunitaria en territorio español,
y por otro, a la adquisición a Tabacalera (antes de denominarse Altadis)
de diferentes partidas de tabaco con destino declarado a la exportación,
pero que realmente se desviaban al mercado clandestino nacional para su
posterior venta a otros países comunitarios.
Esta segunda forma operativa, consistía en contactar con Tabacalera a
través de intermediarios y hacer figurar como adquirentes a empresas
ficticias con sede en países no comunitarios que aparentaban comprar el
tabaco con destino a la exportación. Es decir, a través de una empresa
ficticia como Imexpa, con domicilio social declarado en Tetuán
(Marruecos), se adquirían miles de cajas de tabaco con destino final
declaro en Angola. Pero la mercancía nunca salía legalmente de España,
sino que era desviada al mercado comunitario, generalmente el británico.
Las ganancias obtenidas por la organización entre 1997 y 1998
ascendieron a 5.185 millones de pesetas (31,1 millones de euros), por la
compra a Tabacalera de más de 18 millones de cajetillas de Láser a un
precio de 22 pesetas, que luego vendían en el mercado comunitario a 275
pesetas. Al mismo precio y con el mismo margen de beneficio adquirieron
otros dos millones de cajetillas de Montecristo y más de 301.430 de
Sunset.
Sentencia recurrida
Según la sentencia, que ha sido recurrida por la empresa, José María
Martínez, como jefe del departamento de Exportación de Tabacalera, era
quien "a sabiendas de que la exportación era ficticia, encargaba la
producción del tabaco" en la correspondiente fábrica de Tabacalera en
Logroño o Tarragona. La mercancía circulaba amparada por documentos
administrativos hasta naves alquiladas para ser desviada al mercado
clandestino.
El juez central de lo penal, José María Vázquez Honrubia, explica que el
jefe de Exportación de Tabacalera conocía la ilicitud del destino final
del tabaco dado que otro de los contrabandistas, Javier Pastor, declaró
que Martínez, que salió de la empresa, exigía el pago de comisiones, que
se ingresaron en un banco de Andorra. Pastor se retractó después, pero
en el sumario constan anotaciones suyas de "José María, 5 ptas. por
cajetilla" o que percibió de una sociedad instrumental, Elissair, "cinco
dólares por caja". El juez añade que el Abogado del Estado estuvo
"acertadísimo" al presentar una orden de fábrica firmada por Martínez en
la que especificaba que "los estuches no incorporarán ningún precinto,
ni fiscal ni de export".
El juez deduce la responsabilidad civil subsidiaria de Altadis de una
sentencia del Supremo de 2004 según la cual, "la empresa responde si uno
de sus empleados produce un daño a tercero por una actividad ilícita
realizada dentro de su ámbito organizativo y dentro de sus funciones".
Vázquez Honrubia considera obvio que Martínez cometió el delito
precisamente por su cargo y funciones en la tabaquera, y
añade que "no es de recibo que esta sociedad manifieste que el tabaco
vendido a los hoy confesos contrabandistas es una parte ínfima de su
volumen de negocio".
Tras subrayar la actuación "altamente encomiable" de la Ucifa (el grupo
fiscal y antidroga de la Guardia Civil), del juzgado de Baltasar Garzón
y la Fiscalía Anticorrupción, el magistrado condena a Martínez a una
pena de un año de prisión y una multa de 68,6 millones de euros,
declarando expresamente la responsabilidad civil de Altadis sobre la
deuda aduanera y tributaria que corresponda a su empleado, "sin
perjuicio de aportar la cantidad que de mutuo acuerdo puedan convenir la
representación del Estado y la sociedad declarada civilmente
responsable".
Fuente: El País
16.09.05
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