La
seguridad privada de Vigo incorporó en tres años 2.000 efectivos sin
licencia
La criminalidad,
con 40 asesinatos en un lustro, multiplica la demanda de servicios de
vigilancia
El Ministerio del
Interior dice que el índice de delitos es inferior a la media, pero la
población no lo percibe así.
Las cifras oficiales de
los órganos judiciales y del Ministerio del Interior indican que Vigo es
una ciudad cada vez más segura. Pero la ciudadanía no lo ve así. El
aluvión en los últimos años de casos de asesinato de gran repercusión
mediática ha disparado la intranquilidad de los habitantes y las
empresas de la comarca. De ahí que en apenas tres años el número de
efectivos que se dedican a la seguridad privada se haya multiplicado por
tres. Según explican en UGT, en la actualidad hay entre 1.500 y 2.000
controladores de seguridad sin licencia que se suman a los alrededor de
800 vigilantes jurados que ejercían ya hace tres años.
Y ahí es donde comienza la polémica: en el auge de la figura
del controlador, una suerte de pseudo vigilante jurado que actúa
como tal pese a no poder asumir sus funciones. La generalización de este
tipo de servicio hace que sea habitual ver personas uniformadas pero sin
identificación de vigilante en lugares tan visibles como centros
comerciales, grandes fábricas y polígonos industriales. Tampoco faltan
controladores en urbanizaciones y comunidades de vecinos, para
indignación de los sindicatos y de las empresas del sector, que
recuerdan que es preciso cumplir con los estrictos requisitos del
Ministerio del Interior para ejercer como vigilante.
«En algunas urbanizaciones del entorno de Vigo la situación ya es
ridícula: tienen como vigilantes a personas uniformadas que no sólo no
son vigilantes con licencia, sino que además son extranjeros sin los
documentos en regla, dispuestos a trabajar por poco más que el
bocadillo», denuncia Santos Sánchez, que además de ser secretario
comarcal de UGT lleva años en el sector de la seguridad privada.
Sin cobertura legal
El conflicto de intereses está enquistado hasta el
punto de que provoca algo tan poco habitual como que la patronal
comparta las acusaciones de los sindicatos. «El intrusismo es muy
grande. Están cubriendo plazas de vigilante con gente que no tiene
cobertura legal para ejercer como tal. Nosotros denunciamos a quien lo
hace, porque estamos sufriendo graves pérdidas, pero tenemos grandes
trabas para demostrar el incumplimiento», explicaba ayer Roberto Lage,
presidente de la Asociación Gallega de Empresas de Seguridad, un
colectivo que agrupa a firmas que dan trabajo en Galicia a 7.000
guardias jurados.
Vigo, poco cubierto
De esa cifra, apenas 800 están en Vigo. Y eso es muy extraño para la
ciudad más poblada de Galicia, aunque no sorprende a quienes conocen el
sector y la polémica en torno a los falsos vigilantes. «Es todo economía
sumergida. Si se hiciera legalmente habría por lo menos 500 vigilantes
más en Vigo. Apuntate un dato: sólo en la zona industrial de A Coruña
hay 1.400, casi el doble que todo Vigo, pese a que aquí hay muchas más
empresas y polígonos», concluye el secretario comarcal de UGT.
Fuente: La Voz de
Galicia
14.09.05
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