Seguridad
Corporativa y Protección del
Patrimonio
 |
|
| |
 |
|
|
Gestión de crisis: como vivir con una opa sin perder los nervios
Una vez comunicada
la operación, se disparan las alarmas. Reuniones hasta la madrugda,
teléfonos que no paran de sonar y empleados expectantes
Lunes 5 de septiembre.
Parece un día cualquiera en la sede de Endesa en Madrid. La jornada
empieza sin contratiempos, pero a medida que va avanzando la mañana
algo enrarece el ambiente: hay ciertos vaivenes en Bolsa que
levantan sospechas. Las acciones de la eléctrica comienzan a subir.
'Algo estaba pasando y los movimientos no se correspondían a nada
interno, así que empezamos a sospechar que podía ser algo externo',
comentan desde el gabinete de comunicación de Endesa. Los rumores se
disparan dentro y fuera de la compañía. Poco antes de las tres de la
tarde, la CNMV suspende la cotización de Endesa y de Gas Natural. 'Y nos
caemos de la silla', afirma el portavoz. Gas Natural ha lanzado una
opa sobre Endesa. Pero la caída dura sólo segundos.
En la planta noble de Endesa, que ocupan los primeros ejecutivos, se ha
disparado la alarma. Con máxima urgencia, a primera hora de la
tarde, se crea un primer equipo de trabajo, liderado por el
presidente, Manuel Pizarro, y formado por los 14 primeros directivos de
la compañía. Al comité ejecutivo, y a medida que el sol
avanza, se van sumando personas, entre ellos del departamento
de comunicación y de la asesoría jurídica. Se comienza a
preparar la estrategia, 'se decide que es mejor andar solos que
con los opantes', señalan en la entidad, y se analiza el calendario de
la opa y los recursos. Las luces de Endesa se apagan ese día ya de
madrugada.
 |
|
Para ampliar, por favor,
pulse sobre la imagen |
En Gas Natural,
la situación es también frenética, pero distinta. El consejero delegado
de la compañía, Rafael Villaseca, después de un fin de semana de intenso
trabajo, se afana en que dentro de la organización no cunda el pánico
y que los empleados no se pongan nerviosos. A través de la intranet de
la compañía se explica, con documentación, los detalles de la operación
y desde este soporte también se anima al personal a poner el trabajo a
disposición del proyecto. Desde ese momento, explica un portavoz del
gabinete de prensa, algunos departamentos, como el de
comunicación, la dirección económico-financiera, los servicios
jurídicos, de desarrollo y de estrategia, pasan a la entrega absoluta.
'Sabemos que tenemos que echar las horas que hagan falta. Ahora doblamos
los esfuerzos porque estamos ante un gran reto', añade.
Sin duda, una opa, sobre todo cuando es hostil, es
una de las operaciones empresariales más arriesgadas, que
genera cierto nerviosismo a ambos lados del camino y lleva consigo una
esfuerzo adicional. Genera incertidumbre, tanto en el bando que la lanza
como en el que la recibe. La parte atacante prepara toda su artillería
para salir victoriosa y los atacados tienen que improvisar su plan de
defensa. Todo el personal ha de entregarse al servicio del proyecto. Se
trata de una situación nueva que requiere, en opinión del socio del
banco de inversión Nmás1, Carlos Hernández, de rigor y profesionalidad.
'Cualquier operación de este tipo genera nerviosismo y cuesta
interiorizar la nueva situación', señala este especialista, con
experiencia en asesorar a empresas opadas como Finanzauto, Adolfo
Domínguez, NH Hoteles, Uralita o Duro Felguera.
'Desde nuestra experiencia, una vez recibida la noticia, los ejecutivos
suelen reaccionar de forma profesional, tranquila y seria.
Deben implicarse todos los directivos de la compañía, sobre todo los del
departamento financiero, legal y de comunicación', señala Hernández.
Pero además, las empresas tienen que velar por la tranquilidad interna.
'Deben transmitir seguridad. Es importante demostrar que no ocurre nada
y que la marcha de las compañías discurre con normalidad', señala Carlos
Moreno, asesor de relaciones con inversores del despacho de abogados
especializado en asesoría a empresas cotizadas Soler-Padró/Morrow.
Una vez anunciada la operación, la empresa que lanza la oferta de
adquisición y la que la recibe, ésta más tarde porque ha de elaborar
primero su plan de defensa, comienzan a explicar la propuesta a
los suyos. 'Es cuando comienzan las rondas de las explicaciones y cuando
el primer ejecutivo tiene que comunicar a sus empleados las intenciones
de la compañía. Previamente, ya ha sido informado el primer nivel
directivo. Porque una opa no es un secretillo entre dos', afirma el
profesor de Iniciativa Emprendedora del IESE, Pedro Nueno, que ha
participado en varias operaciones de este tipo.
Lo importante, agrega el profesor de Derecho mercantil de Esade, Juan
Ignacio Sanz, es que una vez que se conocen los detalles todos los
movimientos sean transparentes. No puede haber sombras porque, en
definitiva, de lo que se trata es de convencer a los analistas, los
fondos de inversión y a los accionistas. 'Lo que dices en un sitio corre
de un lado a otro, pero ahora más rápido', agrega Nueno, que añade que
hay que evitar los rumores. 'También es cierto que en la comunicación
interna siempre habrá elementos que no se pueden explicar a todo el
mundo. De lo que hay que encargarse es de entusiasmar a la gente'. Y de
que el trabajo diario siga su camino.
'Ahora es cuando hay que poner los seis sentidos en el trabajo y no
despistarse en la tarea diaria. Nosotros tenemos que seguir generando
gas y seguir atendiendo a los clientes', aseguran en Gas Natural.
Normalidad es la palabra que emplean en Endesa para describir las
jornadas laborales de la mayoría de los empleados en los últimos días.
'Hay que dar el mismo servicio que ofrecíamos antes de la opa'.
El que permanece de guardia es el equipo implicado en la operación y
para ellos los horarios no existen. Entre ese grupo de elegidos están
los gabinetes de comunicación, que en estas situaciones reciben
una media de 300 llamadas telefónicas al día. 'Lo que no se puede ver
alterada es la gestión diaria de la compañía. Es necesario hacer un
verdadero esfuerzo para que el impacto dentro de la organización sea el
menor posible', añade Hernández. Ni puede haber fisuras , sobre todo en
la empresa opada.
Para mantener esa calma dentro de la plantilla, conviene convencer a los
representantes de los trabajadores. Así, por ejemplo, Manuel Pizarro
mantuvo conversaciones con el comité de empresa al que informó de los
detalles de la opa hostil. Con ello consiguió tener a los portavoces de
los trabajadores de su parte. Y el pasado lunes, el comité de empresa de
la zona de Ponferrada emitió un comunicado en el que dejaba claro su
rechazo a la opa.
En Gas Natural tampoco descuidaron el frente laboral. Dos días después
de emitir la oferta, el consejero delegado, Rafael Villaseca, el
director general Antonio Llarden, y el director de recursos humanos,
Valeriano Torres, se reunieron con los representantes de los
empleados. El objetivo no era otro que informarles de que se
encontraban ante una opa complementaria, y que esto significa que de
prosperar la operación ni habrá reducción de plantilla ni traslados de
la misma, sino que se cuenta con el equipo de profesionales de las dos
empresas. De esta manera, han conseguido transmitir la tranquilidad
interna que necesitan. Lo que sí es cierto es que los ejecutivos que se
enfrentan a una opa se encuentran ante un gran reto profesional. Por
eso, no deben improvisar y han de cuidar todos sus movimientos y todos
sus mensajes. Es el momento en el que deben demostrar que una de sus
principales misiones como directivos dentro de la organización es la de
velar por el interés de los accionistas y no instrumentalizar la
operación en defensa de sus propios intereses.
Para el desenlace faltan todavía meses. El road show continúa, el equipo
de guardia permanece alerta, los empleados siguen a lo suyo y las luces
en ambas compañías se apagan ya avanzada la noche.
Cada palabra es sometida a un duro análisis
La agenda de los primeros ejecutivos que se enfrentan a una opa es dura.
Por intensa y por precisa. Lo explica el profesor del IESE, Pedro Nueno:
'Todo lo que digan, cada palabra que pronuncien va a estar sometida a un
duro análisis. Por tanto, han de emplear siempre términos que sean
correctos y deben estar preparados para enfrentarse a todo lo que les
espera'. Aquí no sirve improvisar. 'Se trata de un examen durísimo,
sobre todo, cuando tengan frente a ellos a analistas y expertos que los
van a saetear a preguntas', prosigue. Y asegura que el consejero
delegado de Gas Natural, Rafael Villaseca, 'es el ejecutivo más duro que
he conocido'. Una opa puede parecerse, por la parte de la gira conocida
como road show, a una salida a Bolsa, 'sobre todo por las jornadas
maratonianas y agotadoras', matiza Nueno.
Prudencia es lo que reclama Juan Ignacio Sanz, docente de Esade, para
quien el papel del primer ejecutivo es decisivo. 'No se pueden
precipitar, deben ser prudentes en sus opiniones y, sobre todo, tienen
que volcarse en defender los intereses de los accionistas, no los suyos
propios'.
Es el momento de desplegar todas sus dotes de liderazgo. Han de
convencer, en primer lugar, a su equipo directivo, al consejo, a
empleados, a sindicatos, a analistas, a consumidores y a políticos. 'En
momentos como estos es cuando se ven las dotes del líder. Aunque,
generalmente, saben lo que hay que hacer y cómo hay que reaccionar',
explica Carlos Hernández, socio de Nmás1. Su experiencia le dice que, a
medida que discurre el tiempo y una vez recuperado del primer impacto,
el primer ejecutivo, sobre todo el opado, se va creciendo, 'va ganando
confianza'.
|
Los teléfonos echan chispas |
Una opa tiene, además de las
sedes corporativas, otro escenario donde se ha fraguado
prácticamente toda la operación: los bancos de inversión.
'Nosotros estamos para que la empresa no note los efectos,
garantizar que la gestión sea autónoma y que sigan aumentando
beneficios', señala León Benelbas, presidente de Atlas Capital.
¿Cómo se vive una opa dentro de un banco de inversión?
Pues, en silencio. 'Sólo pueden saberlo unos cuantos, un
equipo de siete u ocho personas del área de deuda, de mercado de
capitales y de finanzas. La primera arma es lanzarla con
discreción'.
Todos los profesionales del bando de inversión han de firmar una
cláusula de confidencialidad. 'Y automáticamente no pueden, ni
ellos ni sus familiares, comprar ni vender acciones', afirma
Benelbas. A partir de ahí se inicia un trabajo, que a veces
llega a culminar y otras se aborta por distintos problemas. Por
supuesto, no se mira el reloj. Según explica el presidente de
Atlas Capital, el concepto de jornada laboral en una
organización de este tipo no existe y mucho menos cuando se
tiene entre manos una operación de este calado. 'Lo normal es
que una opa se lance un lunes. Por tanto, ya comenzamos a
trabajar intensamente desde el fin de semana y continuamos de la
misma manera hasta que finaliza el proceso'. Los viajes son
continuos, sobre todo a Londres y al resto de las plazas
financieras, con el fin de conseguir financiación de los bancos
extranjeros. Las llamadas no cesan. 'Los fondos de inversión te
llaman, los teléfonos echan chispas.
Los accionistas quieren saber los planes y las estrategias
de futuro. Tenemos que dar todo tipo de
explicaciones'. En banca de inversión no hay rutina, 'tenemos
que usar el ingenio, aportar soluciones creativas y saber
manejar la incertidumbre'. |
Fuente: Cinco Días
24.09.05
Noticias relacionadas:
*
Suplemento Temático: Los nuevos retos del Director de Seguridad.
|