Seguridad Medio Ambiental y Protección del Entorno
Seguridad
Industrial y Prevención de Riesgos
Laborales
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30.000 productos químicos
sin control
Destacados
científicos denuncian el uso cotidiano de sustancias cuya inocuidad no
está demostrada
Los retardantes contra el
fuego presentes en los ordenadores, los compuestos utilizados para
ablandar el plástico y poder fabricar piscinas de goma, los pesticidas,
la tinta de la impresora, el esmalte de uñas, el tinte del pelo y de la
ropa. La vida cotidiana está llena de productos químicos sintéticos.
En la UE hay 100.106 sustancias químicas registradas. La industria
produce más de una tonelada al año de unas 30.000 sustancias. Han
servido para fabricar ordenadores y teléfonos móviles más ligeros,
mejores aparatos que se usan en medicina y salvan vidas, abaratar
costes, aumentar las cosechas y reducir las plagas. Pero también están
detrás del aumento de las alergias, el asma, el cáncer, las
disfunciones hormonales y la infertilidad, según destacados
científicos.
La Unión Europea se lanzó
hace cuatro años al ambicioso empeño de controlar el registro y la
autorización de estos productos. La idea era pedir a la industria que
demostrase la seguridad de sus productos antes de permitir su
autorización y tener datos de los ya existentes. El problema es que los
efectos se ven a largo plazo y de forma estadística: es imposible
decir que el asma, una alergia o un problema hormonal concreto se debe a
un determinado producto químico presente en la vida cotidiana,
pero se ha detectado un aumento de este tipo de problemas.
La propuesta de la Comisión Europea para el reglamento REACH
(registro, evaluación y autorización de químicos, en sus siglas en
inglés), comienza con un reconocimiento preocupante: "Es difícil obtener
información sobre las sustancias [...] Hay una carencia general de
conocimientos a disposición de la población acerca de las propiedades y
usos de las sustancias existentes [...] En muy pocas sustancias se ha
hecho una determinación del riesgo". El texto señala que, aunque los
productos tengan riesgo, es casi imposible establecer una relación entre
el daño y la sustancia por falta de ensayos.
El Comité Europeo de
Médicos firmó este año un documento en el que muestra su
"preocupación por el desconocimiento del impacto sobre la salud y el
medio ambiente de numerosas sustancias químicas". Un grupo de
destacados científicos, incluidos dos premios Nobel, ha suscrito un
manifiesto que asegura que "la polución química representa una seria
amenaza para la salud".
El catedrático de
Radiología de la Universidad de Granada Nicolás Olea es uno de los
científicos con más publicaciones sobre los disruptores endocrinos,
sustancias químicas que afectan al desarrollo hormonal y que están
presentes en muchos plásticos, entre otras sustancias. "No sabemos cuál
es el efecto de la mayoría de las sustancias y no sabemos qué ocurre
cuando se mezclan y se acumulan, pero una persona tiene en su sangre más
de 40 productos químicos, pero menos del 2% han sido probados
científicamente", señala.
Olea estudia desde hace
años el adelanto de la pubertad, los problemas de tiroides, el cáncer de
mama o la criptorquidia (un trastorno que afecta a los testículos de los
niños). Hay sustancias de la vida cotidiana que inducen estas
enfermedades en animales, pero es muy difícil relacionarlo con las
enfermedades en el hombre aunque están aumentando. "Pueden pasar 20 años
hasta que relacionamos una sustancia en el mercado con la enfermedad".
Olea demostró en 2003 que la exposición a pesticidas aumenta la
probabilidad de desarrollar cáncer de mama.
La Comisión Europea
prohibió en 1998 el uso de unos ablandadores de plástico (ftalatos) en
tetinas, mordedores y juguetes para niños por ser tóxicos. Estos
productos se comercializaron durante años y luego se descubrió que
porducían daños hepáticos, renales y testiculares, según Bruselas.
Aunque los científicos
coinciden en que es necesario más control, el acuerdo
sobre cómo hacerlo es misión casi imposible: hay en juego miles de
millones de euros y muchos sectores industriales (desde
los automóviles a las pinturas) que tendrían que cambiar algunas de
sus materias primas. La Federación Empresarial de la Industria
Química Española (Feique) asegura que la propuesta de REACH es
inaplicable por burocrática, que puede ocasionar el cierre a muchas
pequeñas empresas que no podrán soportar el coste de investigar cada
producto y que supondrá la pérdida de competitividad de la industria
europea ante las importaciones. Feique afirma que los productos son
seguros, que las cantidades detectadas son infinitesimales y que los
beneficios de la química en la vida cotidiana superan a los
inconvenientes.
La propuesta de 1.200
páginas de la Comisión Europea ha sido rebajada en cada etapa. Hace dos
semanas, la Comisión de Industria del Parlamento Europeo suavizó algunos
de los requisitos aparentemente técnicos, pero sustanciales. Tuvo el
voto de la mayoría de los diputados, de prácticamente todos los partidos
salvo Los Verdes. En noviembre el Parlamento europeo vota el texto en
primera lectura y después pasa al Consejo de la UE.
El eurodiputado español
de los Verdes, David Hammerstein, afirma que la industria ha hecho mucha
presión, algo que confirma el español Alejo Vidal Cuadras (PP): "Ha
habido infinidad de reuniones, presentaciones y comidas para hacer lobby
en todas las direcciones". EE UU envió cartas a sus embajadas para
frenar el REACH ante el temor de que, en la práctica, obligue a sus
empresas si quieren vender en Europa.
La industria encargó un estudio en el que afirma que REACH
supondrá un sobrecoste de un 20% para las pequeñas empresas y que
pone en riesgo 280.000 empleos. Bruselas contratacó con otro
informe que cifra el coste de aplicación en unos 5.000 millones, algo
que considera asumible, y que sólo el asma y las alergias atribuibles a
los químicos en Alemania origina un gasto anual superior. Además, afirma
que la norma evitaría más de 2.000 casos de cáncer al año. Las cifras
son parte de la guerra química que vive Bruselas desde hace años.
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Polibromodifeniléter, PBDE.
Retardantes del fuego en ropa y ordenadores |
| Ordenadores, televisores,
pijamas para niños y tapicerías de cines, entre otras muchas
cosas, han sido fabricados con unas sustancias llamadas PBDE
(polibromodifeniléteres). Comenzaron a usarse en los
televisores y han proliferado por su capacidad para retrasar
la propagación del fuego, una ventaja fuera de duda. Sin
embargo, algunos científicos aseguran que a altas dosis
pueden afectar el sistema hormonal, como el catedrático de
Radiología de Granada Nicolás Olea: "Es muy difícil
asociarlo a una enfermedad, pero ya se ha detectado en la
leche materna y en animales de todo el mundo. Si dentro de
unos años se demuestra su efecto, echaremos de menos no
haberlo estudiado más". |
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Compuestos persistentes.
El DDT, prohibido en 1977, sigue en el cuerpo |
| El catedrático de Salud
Pública de la Universidad Autónoma de Barcelona Miquel Porta
afirma que es inquietante desconocer muchas sustancias "pero
aún lo es más detectar sustancias prohibidas". Entre ellas
está el DDT, prohibido en España desde 1977 pero que, según
Porta, aparece en alimentos y piensos: "Se detecta porque es
muy persistente, el cuerpo lo acumula y pasa de un animal a
otro". Un estudio en Granada detectó DDT en el 98% de la
población. El DDT pertenece a la docena sucia, un grupo de
sustancias persistentes que el cuerpo no elimina y que están
relacionadas con problemas hormonales, cáncer y asma. La ONU
impulsó en 2001 un acuerdo para erradicarlos. |
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Bisfenol
A, en plásticos. Un derivado con actividad hormonal |
| El Bisfenol A fue
descubierto en 1938 por un químico estadounidense llamado
Dodds. Lo descubrió junto al Dietiletilbestrol, usado aún
como tratamiento hormonal. Dodds descartó el Bisfenol A
porque su actividad era 100 veces menor pero lo clasificó
"compuesto estrogénico" es decir, con actividad similar a
unas hormonas sexuales femeninas, según el catedrático de
Radiología Nicolás Olea. Décadas después, la industria
química recuperó el Bisfenol A por su capacidad para
polimerizar y formar plásticos. Actualmente, se encuentra en
centenares de miles de toneladas en plásticos. Muchos
estudios en animales afirman que, a bajas dosis, pueden
afectar al desarrollo sexual. |
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Endosulfán.
Presente en unos 80 pesticidas agrícolas
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El endosulfán
es uno de los pesticidas más usados. Sólo en Estados Unidos,
se utilizan más de 70.000 toneladas anuales. La agencia
estadounidense del medio ambiente asegura que aunque el
endosulfán puede tener efectos neurotóxicos en el
laboratorio, no presenta riesgos en la comida. La agencia sí
asegura que existe riesgo para los trabajadores, que pueden
inhalar el pesticida, y que ha habido casos de toxicidad en
animales y peces. España es el mayor consumidor de
endosulfán de la UE y un estudio realizado por
investigadores de Granada entre 458 mujeres en 2005 detectó
que el 70% tenía dosis detectables de endosulfán y que
pasaba a la placenta. |
Fuente: El País
25.09.05
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