El
Gobierno ordena al Ejército reforzar la vigilancia de las fronteras de
Ceuta y Melilla tras los muertos de hoy
Los 'sin papeles',
alrededor de 500, usaron escaleras rudimentarias en un asalto organizado
- Los fallecidos en Marruecos presentaban heridas por balas de caucho -
Las ONG denuncian violaciones de los Derechos Humanos en la frontera
Tras este nuevo incidente,
Rodríguez Zapatero ha ordenado al Ejército que apoye a la Guardia Civil
en las fronteras con Marruecos de Ceuta y Melilla.
Así lo reveló esta mañana
en los pasillos del Congreso el ministro de Defensa, José Bono, al ser
preguntado por la situación generada por las avalanchas de inmigrantes
ilegales en las fronteras de ambas ciudades autónomas.
Bono dijo que el jefe del
Ejecutivo "me ha dado la orden de que a partir de hoy la Guardia Civil
sienta y tenga el refuerzo del Ejército" para hacer frente a este
fenómeno, y agregó que "así se cumplirá". El Ejército de Tierra ya
colaboró, durante varios meses de 1996, en la contención de inmigrantes
indocumentados en Ceuta.
Más de 400 soldados del
Ejército de Tierra participarán en el dispositivo militar de apoyo a la
custodia de las fronteras con Marruecos de Ceuta y Melilla, que estará
operativo esta misma tarde. Estos efectivos pertenecen a unidades de
legionarios y regulares de las comandancias militares de las dos
ciudades autónomas y actuarán bajo el mando de la Comandancia de la
Guardia Civil
La
última avalancha de inmigrantes se ha producido esta pasada noche en
Ceuta. Después de horas de confusión, la Delegación del Gobierno ha
confirmado dos muertos en el lado español y otros dos en el lado
marroquí, según los cuerpos de seguridad de ese país citados por
AFP, que aseguran que fueron atendidos en un hospital de Tetuán de
heridas por balas de caucho.
Uno de los muertos en
lado español falleció al quedar enganchado por el cuello en la parte
superior de la concertina -el alambre de espino enrollado en círculo que
rodea la valla- y el otro podría haber fallecido al caer al suelo y ser
aplastado por el resto de sus compañeros, según fuentes de la Guardia
Civil.
80 lograron entrar
El Delegado del Gobierno, Jerónimo Nieto, explicó que entre 500 y 600
inmigrantes han asaltado sobre las 3.00 la valla fronteriza por la zona
próxima al poblado de Berrocal y que, por el momento, los servicios
sanitarios han atendido a unos 100 heridos, informa Juanjo Coronado.
Nueve de ellos han tenido que ser atendidos quirúrgicamente.
La Delegación del Gobierno, que ha abierto una investigación para
esclarecer lo sucedido, cifra en 80 el número de inmigrantes que
entraron en territorio español. Nada más saltar de la frontera, algunos
de ellos intentaron coger taxis en una carretera cercana, informa Juanjo
Coronado.
Fuentes hospitalarias de Tetuán han informado de que dos subsaharianos
han muerto en el lado marroquí y otros 15 resultaron heridos.
En principio, se pensó que el número de muertos sería superior, ya que
algunos de los inmigrantes parecían muertos en el suelo después de
saltar el vallado. De hecho, la policía de Ceuta informó en un principio
de seis muertos por disparos de origen desconocido.
Asalto coordinado y con escaleras
Los inmigrantes intentaron saltar la valla de una forma coordinada, a
través de diferentes zonas, en la mayoría de los casos empleando
escaleras rudimentarias.
Fuentes de la Guardia Civil explicaron que utilizaron material
antidisturbios para intentar frenar la avalancha y solicitaron ayuda a
la Policía Nacional, pero subrayaron que en ningún momento efectuaron
disparos.
La avalancha es la primera de estas características (masiva) que se
produce en el perímetro fronterizo de Ceuta.
El paso terrestre que separa la ciudad de Marruecos tiene una extensión
de 8,2 kilómetros. La mayoría de la valla tiene seis metros de altura,
pero hay zonas donde tiene tres, aunque ya ha sido aprobado su
recrecimiento.
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Las
avalanchas de subsaharianos convierten Melilla en un enorme
campo de refugiados |
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La Delegación del
Gobierno agiliza el plan para trasladar inmigrantes a la
Península. Hay dudas sobre cuántos esperan aún su
oportunidad en el lado marroquí
Melilla se ha
convertido en la tierra prometida. Dos centenares de
subsaharianos saltaron la valla en la noche del martes y
corrieron como posesos por las calles del centro siguiendo los
pasos de los cien que lo habían conseguido de madrugada. Es
la mayor entrada de inmigrantes clandestinos desde que se
levantara la doble alambrada en 1999. Desde entonces se han
sucedido los asaltos en grupo, pero nada comparado a lo que se
vive estos días. Trescientas entradas en menos de veinticuatro
horas.
Es imposible, después de ver las imágenes vividas en la
madrugada de ayer, no asociar a Melilla con un gran campo de
refugiados. Decenas y decenas de jóvenes despistados por las
calles buscando la comisaría, buscando los centros de salud,
buscando dónde esconderse... y poco después alineados en
interminables filas para que recogieran su manta y se
acomodasen en un campamento improvisado.
Solidaridad de otras comunidades
La duda ahora es saber cuántos quedan en los bosques que rodean
por el lado marroquí la valla y cuántos se podrían sumar a la
«fiesta» en los próximos días por el efecto llamada. Los
testimonios recogidos por ABC entre los últimos que han logrado
pasar es que las cosas se van a calmar, «porque hemos pasado
casi todos». Pero, según las cifras oficiales, más de mil
inmigrantes intentaron a lo largo del martes saltar la verja.
El delegado del Gobierno en Melilla, José Fernández Chacón,
reclamó ayer la solidaridad de las Comunidades autónomas para
que compartan con la ciudad norteafricana el problema, que
además ya ha dejado sobre el tapete cuatro muertos -aunque
fuentes oficiales sólo reconocen tres-. Parece que los doce
kilómetros cuadrados del enclave pueden quedarse pequeños pronto
si la presión migratoria continúa a los niveles de las últimas
semanas.
Tiendas de campaña
El Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) acoge,
según la Delegación del Gobierno, a 1.150 personas. A los
módulos prefabricados se le sumaron cinco
carpas hace meses. En la madrugada del miércoles el Ejército
montó a toda prisa a las puertas del centro diez tiendas de
campaña en las que ya se han asentado los últimos
trescientos en llegar. Fernández Chacón ha anunciado que, en las
próximas horas, se llevará a cabo el traslado a la Península de
unos sesenta de los ocupantes del CETI. Éste, según comentó,
será el primer paso de un plan «más ambicioso» para
descongestionar las instalaciones, que dependen del Ministerio
de Asuntos Sociales.
Los subsaharianos que han entrado en Melilla en las
últimas horas se sienten respaldados por el Reglamento
de Extranjería y saben que la presión que ejercen por su
número obligará a las autoridades a pensar en llevarlos a la
Península. Todos los testimonios recogidos entre estos
inmigrantes van en este sentido. No discuten que han entrado de
manera clandestina y que, en aplicación de la ley, pueden ser
expulsados, pero, a la vez, conocen lo farragoso del proceso.
Y todo esto ocurre mientras en Córdoba y Sevilla los Gobiernos
de España y Marruecos celebran una Reunión de Alto Nivel (RAN)
en la que ponen sobre la mesa como uno de los asuntos
prioritarios la inmigración clandestina. Rabat y Madrid alardean
de haber retomado el cauce de las buenas relaciones, sobre todo
desde el cambio de Gobierno del 14 de marzo de 2004.
Obras de ampliación de la valla
Precisamente cuando la secretaria de Estado de Inmigración y
Emigración, Consuelo Rumí, ha destacado la buena colaboración
del país magrebí, se están produciendo las mayores avalanchas
cobre Melilla. Rumí estuvo en la verja de la Ciudad autónoma el
lunes pasado, muy pocas horas antes de que se produjeran estos
saltos masivos, en compañía del secretario de Estado de
Seguridad, Antonio Camacho.
No hay fecha fija para que concluyan las obras de ampliación del
vallado de tres a seis metros de altura. Ésa parece ser, según
fuentes de la Guardia Civil, la piedra angular del debate
abierto con los asaltos masivos al perímetro fronterizo, ya que
los subsaharianos están apurando sus oportunidades. En lo que va
de 2005 ha habido unas 13.000 tentativas para saltarlo, casi
siempre en las zonas en las que la verja mide tres metros.
Al cierre de estas páginas hay un fuerte despliegue de las
Fuerzas de Seguridad del Estado en los alrededores de la valla.
Ya nadie se atreve a asegurar que no habrá más intentonas en
masa. |
Fuentes: El Mundo
www.libertadditital.com
ABC
Belt Ibérica S.A.
29.09.05
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