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Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

 

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Viernes, 4 de noviembre de 2011

Curso de “Francotirador” del CAOE

El Centro de Adiestramiento de Operaciones Especiales, CAOE, viene ofreciendo y realizando cursos muy específicos para aquellos que buscan una formación avanzada y a la vez realista, es decir, que no haya sido “civilizada”, suavizada o adaptada a lo que hoy en día entendemos como “comercial”.

 

El CAOE es un departamento dentro de la prestigiosa Academia de Formación NIDEC, en Barcelona, que tiene un minucioso proceso de admisión de alumnos, ya que uno de los primeros requisitos es tener una buena forma física –además de un adecuado currículo–, para acceder a sus cursos. No en vano, varios miembros del Ejército han realizado cursos CAOE a nivel particular, y de forma oficial el Ministerio de Defensa ha enviado y sigue enviando personal a formarse en técnicas de Operaciones Especiales y CQB, (combate cuerpo a cuerpo) muy específicas, que sólo el CAOE puede en estos momentos proporcionar en España.

El tipo de cursos que se imparten van desde la preparación de personal que quiere ejercer de contratista en países de alto riesgo (tiro en situación, rappel, submarinismo, paracaidismo, etc.), pasando por cursos de supervivencia y, por supuesto, los específicos de tiro con calibres especiales y a muy larga distancia.

Uno de los cursos con lista de espera del CAOE es precisamente el de tirador de elite o francotirador. Éste es, sin lugar a dudas, el mejor curso privado que puede encontrarse en estos momentos en Europa. Obviamente, y por motivos puramente legislativos de España, este curso no puede realizarse en nuestro país. Es una vez más decepcionante que tengamos un Reglamento de Armas anacrónico y desfasado, y ciertamente muy preocupante que en lugar de actualizarlo haya una clara intención de prohibir todo lo que tenga que ver con armas por parte de los que gobiernan en la actualidad y de los que hacen cumplir la ley.

Volviendo al curso, éste se lleva a cabo a menos de dos horas de avión de Barcelona, y por motivos de discreción no revelaremos la ubicación del centro CAOE en ese país. Pero para los que nos gustan las armas, las fuerzas armadas, las operaciones especiales y, por qué no decirlo, ¡pegar tiros por un tubo!, es como trasladarse a la DisneyLand del tirador.


Los rifles utilizados son Howa 1500 de cañón pesado Varminter y calibre .308 Win, con
visores Trijicom Accupoint de 5-20x55 mm.

Se trata de un parque natural situado entre montañas, totalmente privado, con un campo de tiro de hasta 2.000 metros, donde la formación puede impartirse con absoluta libertad y legalidad. El único requisito exigido por parte de las autoridades en ese país es tener licencia de armas y tener contratado un correspondiente seguro. A partir de ahí, se puede tirar con arma corta, arma larga, a la distancia que quieras, a metales, hacer recorridos de tiro con cualquier arma o con varias, disparar a diferentes objetos… en fin, el límite lo pone tu imaginación, y puedo asegurar que a los instructores del CAOE, no les falta experiencia para recrear situaciones de operaciones especiales reales, utilizando el bosque, el río, los barrancos, los Jeeps, etc.

El CAOE de NIDEC ha conseguido desarrollar un programa puramente táctico de formación para el francotirador en situación, eso quiere decir que el curso no solamente sirve para aprender a tirar a larga distancia, sino a hacerlo en múltiples situaciones, posiciones, con estrés, de noche, con barro hasta las cejas… de modo que el tirador reciba un curso que se adapta a situaciones reales. Exactamente igual a los cursos de tirador selecto para los miembros de los grupos de operaciones especiales más exclusivos del Ejército. Lógicamente, éste no puede ser un curso de menos de 5 días completos e intensos, donde la formación se realiza durante las 24 horas del día, durmiendo cuando toca y no cuando cada uno desea.

En este curso, Carlo Tricasi, jefe instructor del CAOE, ha puesto toda su experiencia como francotirador (en su unidad de operaciones especiales de la Colmoschin de la Folgore Italiana y sus muchos años de servicio) a disposición de los alumnos. Como docente en tácticas militares y policiales lleva más de 15 años, lo que unido a su bagaje profesional le convierten sin duda en uno de los mejores instructores europeos.

No obstante, su experiencia no bastaba para poder llevar a cabo este proyecto; hacía falta también una gran organización logística y administrativa como la de NIDEC. En el momento de dedactar estas líneas ya se han realizado tres ediciones del curso de francotirador y todos los alumnos al final coincidieron en calificar la experiencia como el mejor curso de su vida. Yo mismo, alumno/tirador del primer curso, les escribo este artículo, pues deseo compartir con todos los lectores de la revista mi experiencia.

El equipamiento a disposición de los alumnos son seis rifles Howa 1500 Bull Barrell Varminter del calibre .308 Win, con visores Trijicon Accupoint 5-20×55 con retícula mil-dot y munición Fiocchi “exacta” Match Hollow Point de 168 grains, aunque algunos alumnos van también con sus Barrets, Accuracys y demás rifles.

Antes de salir todos rumbo al centro CAOE fuera de España, la organización nos reunió durante un día en el aula de NIDEC, para que nos conociéramos antes y sobre todo para realizar una clase teórica para conocer y repasar conceptos, cálculos, correcciones, teoría balística, ópticas, retículas, etc. La verdad es que me pareció muy bien, porque de este modo seguro que el curso podría desarrollarse de forma ágil. El primer grupo resultamos ser todos policías, militares y un tirador de F Class. Rápidamente nos entendimos todos a la perfección. Puesto que en el curso trabajaríamos en binomios, más o menos establecimos ya cierta “complicidad” con el compañero.

Volamos el siguiente Domingo y cuando llegamos a nuestro destino todos nos dimos cuenta que el lugar perfecto existe y que aquello era el paraíso. Más de 900 hectáreas de reserva natural privada y disponibles exclusivamente para seis personas. Un hotel pequeñito y familiar con restaurante de cocina casera que resultó ser buenísima… pero ¿y los campos de tiro?, pregunto un compañero, y Carlo Tricasi, el Instructor Jefe, dijo: ¡TODO es campo de tiro, amigo mío!

A excepción del compañero de la F-Class, los demás poco habíamos tirado con rifles de precisión y yo jamás había disparado a más de 200 metros. De todo ello el instructor era consciente, pero nos dijo que al final del curso todos estaríamos haciendo blancos a 1.000 metros como mínimo y con la munición del .308, que lógicamente dificulta la proeza.

El lugar, por su situación y climatología, no nos ayudó mucho, pero lo compensamos con el magnífico rendimiento de los rifles Howa 1500 y los visores Trijicon Accupoint que yo personalmente no conocía y ahora entiendo por qué el cuerpo de los US Marines sólo lleva Trijicon en sus rifles.

Obviamente este curso es “de y para” francotiradores y no para tiradores deportivos, así que no hay ni siluetas, ni dianas, ni sillas, ni trípodes y en la mayoría de los casos usamos para tirar sólo nuestra mochila o la misma espalda del compañero. Todo ello con el uniforme de campaña o el de mimetización, “ghillie suit”, puesto desde primera hora y a moverse aprendiendo técnicas de patrullaje diurno y nocturno, así como técnicas de integración en el terreno. Además, con el factor estrés y cansancio, porque de lo contrario, estaríamos desvirtuando el verdadero tiro en situación por parte de un francotirador policial o militar.

Los días fueron muy intensos pero valió la pena cada segundo vivido en esta experiencia, por los resultados obtenidos, por las amistades hechas, por los conocimientos y práctica adquiridos y también por las anécdotas, que por supuesto no faltaron. No obstante, durante el curso siempre reinaba la máxima concentración y profesionalidad, y el buen humor y las risas, que nunca faltaron, las dejábamos para el final de la jornada.

Los alumnos ya nos dábamos más que por satisfechos con los resultados obtenidos y el programa realizado hasta el momento, entre patrullaje nocturno y diurno, tiro de todas las posiciones y situaciones hasta 300 metros, mimetización, supervivencia y técnicas de contra francotirador, pero lo mejor estaba todavía por llegar: Teníamos que superar el límite tan esperado por todos, los 1.000 metros.

Empezamos subiendo, escalando en algunos tramos, la cara sur de una de la montaña, con nuestro equipamiento y armas a cuestas, a pesar de ir siempre apoyados logísticamente por un Jeep de la organización que nos seguía por el otro lado de la montaña y siempre con contacto visual o por radio. El día salió estupendo. Teníamos condiciones climatológicas perfectas, de modo que al llegar a la cima cada binomio encontró su lugar y empezamos a realizar tiros a 500 metros contra los gongs de unos 60 centímetros de diámetro, algo que en principio resultó hasta fácil para los futuros francotiradores, dijo Carlo.

Los siguientes tiros a 700 metros fueron más complicados de obtener, ya que las condiciones cambiaron y tuvimos vientos cruzados racheados. Tirar a 100 metros con viento cruzado todavía resulta una tontería para muchos, pero hacerlo a 700 ó 1.000 metros no es nada fácil para ningún tirador, y por lo tanto, imagínense para unos francotiradores casi-novatos.

Mi gran sorpresa fue ver como el trabajo en equipo de los binomios durante todos los días pasados ahora daba sus frutos y la compenetración logró que obtuviéramos también HITs, (impactos), a 700 metros con viento cruzado de hasta 45 km/h.

Todos queríamos más y la verdad es que cuando estabas apuntando, mirabas a 1.000 metros, 1.500 metros, o incluso a 2.000 y te venían ganas de calcular clicks y empezar a quemar las torretas, pero todo a su debido tiempo, ya que sabíamos que al final del curso, contaríamos con unas horas para hacer “free shooting”, que quiere decir….. “tira como quieras”!!. Así que tuvimos que esperar el día siguiente y último de curso para llegar a la tan esperada cita con los gongs a 1.000 metros.

Cuando tiras a un kilómetro del blanco, en un valle totalmente silencioso y unos segundos después del tiro, oyes “gooooong”, sientes un subidón muy difícil de trasladar al papel. Lo que os puedo comentar es que Carlo Tricasi nos dijo que hacía muchos años que no tenía unos alumnos que le hubieran transmitido tanta ilusión por aprender, y que realmente esa ilusión y ganas nos habían llevado a hacer blancos a 1.000 m en tan sólo 5 días de formación intensa. Supongo que los tiradores de larga distancia sabrán a lo que me refiero.

Con este curso, aparte de aprender un montón de tácticas y técnicas de operaciones especiales, he conseguido hits a un kilómetro, a base de una formación práctica y totalmente dinámica, sin opción al aburrimiento. Me he metido en el río y nadado con el rifle hasta ubicarme en mi puesto de tiro, totalmente mimetizado; he realizado un sólo tiro al enemigo… ¡¡goooong!! y me vuelto hasta el punto de encuentro sin ser visto por los demás equipos que me buscaban con sus telémetros como medida de contra francotirador. Eso es: “one shot one kill”, sin más.

Acabó el curso. Fuimos todos bajando de las montañas hacia el hotel, donde nos esperaba un suculento pica-pica y unas merecidísimas cervezas frías. ¡Qué pedazo de curso! Aprendizaje, aventura, compañerismo, libertad y más de mil tiros entre todos.

Fuente: Revista Armas
10/10/11

Suplemento Temático: Formación y Seguridad

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