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Revista de Prensa: Noticias

Miércoles, 10 de noviembre de 2010

Al Qaeda para el Magreb Islámico se financia con cocaína colombiana

La droga circula por el Sahel, región controlada por los terroristas. La zona es un paso obligado para los buques que la trasladan hasta los países europeos.

 

La organización terrorista Al Qaeda para el Magreb Islámico (AQMI), además de estar entregada en cuerpo y alma a la industria del secuestro de personas, se mantiene lujosamente gracias a las importantes sumas de dinero que cobran a los narcotraficantes colombianos que pasan por la zona del Sahel cargados de cocaína. Un dinero que sirve para sufragar las necesidades de sus terroristas y subvencionar al mismo tiempo los atentados que cometen, según ha podido conocer LA GACETA de fuentes de la lucha antiterrorista.

Los países que conforman el Sahel –Nigeria, Togo, Guinea Bissau y Mauritania, Níger, Mali, Burkina Faso y El Chad– forman parte del paso obligado de los barcos que desde Colombia y Venezuela transportan la cocaína con destino a Europa y que suelen introducir por las rías gallegas. Estos buques descargan su mercancía en la costa africana utilizando para ello barcos pesqueros o lanchas rápidas. Después la guardan en naves que tienen preparadas de antemano y las sacan de allí cuando ya la tienen vendida.

Para evitar el paso por el Estrecho y por las Islas Canarias, los narcotraficantes la transportan por carreteras africanas hasta un lugar en el que puedan embarcarla nuevamente y llevarla hasta Galicia por mar abierto empleando barcos de pesca o de rutas comerciales. Desde que la cocaína toca puerto está en todo momento custodiada y vigilada por miembros de Al Qaeda para el Magreb Islámico.
Para sacar la droga de Colombia, los narcotraficantes la transportan por caminos casi inaccesibles hasta que llegan a Guyana después de cruzar la frontera de Venezuela.

Boyas balizadas

En este país, los fardos de la droga son embarcados en avionetas o aviones pequeños y arrojados en medio del Océano Atlántico, justo por donde navegan los barcos balleneros o buques factorías que proceden de la Patagonia y del Cabo de Hornos. Los fardos de cocaína van provistos de boyas flotantes con sus correspondientes temporizadores de esos que se activan a distancia, permaneciendo sumergidos en el agua hasta que los marineros del ballenero o buque factoría consideran que ya ha pasado el peligro, porque los aviones de la DEA que patrullan la zona se han ido. Hay que tener en cuenta que la vigilancia que mantienen los federales norteamericanos sobre el lugar es intensa.

Las boyas de los fardos se activan y los suben a la superficie marina, donde son recogidos por los tripulantes de estas naves. Los ocultan junto al pescado que llevan y de esa forma llegan hasta la costa africana.

Como es conocido, Al Qaeda para el Magreb Islámico lleva cometiendo atentados terroristas desde 1998, principalmente en Argelia. Hasta que el 25 de julio de 2007, Ayman Al Zawahiri, segundo de Bin Laden, apadrinara a AQMI para que integrara en la gran “Franquicia del terror” (Al Qaeda), estos terroristas actuaban bajo el nombre de Grupo Salafista para la Predicación y el Combate. Su asentamiento en el Magreb no tiene otra finalidad que la económica: sangrar a los narcotraficantes colombianos y aprovecharse de la explotación de las minas de uranio que tiene Níger. Este país es uno de los más pobres y menos desarrollados de África.

No sólo los terroristas de Al Qaeda del Magreb Islámico se dedican al narcotráfico, sino que sus homólogos los talibanes también viven de la misma industria, aunque en este caso con otra especie de estupefaciente: el opio y su derivado, la heroína.

Opio talibán

Aunque estos últimos parezcan muy religiosos no lo son en absoluto, ya que se formaron en una mezquita propiedad de Haji Bashir Noorzal, uno de los mayores traficantes mundiales de opio y que en la actualidad cumple condena en los Estados Unidos por introducir heroína en el país.

A este respecto, el profesor Alberto Priego Moreno, en una conferencia que pronunció en un Curso Internacional de Defensa, patrocinado por el ministerio del ramo, aseguró que “los talibanes cobran un 10% del beneficio que obtienen los campesinos que cultivan el opio y otro 10% a los traficantes que la comercian. Así financian sus campañas militares y su proyecto de Emirato Islámico, la gran ilusión del terrorista Bin Laden. En las provincias afganas donde se cultiva el opio son más frecuentes los atentados contra los occidentales que se encuentran en el país”.



 

Fuente: La Gaceta
29/10/10

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