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Seguridad Pública y Protección Civil.

 

Revista de Prensa: Noticias

Lunes, 29 de mayo de 2006

Un seísmo de 6,2 en la escala de Richter causa miles de muertos en la isla de Java (Indonesia)

Indonesia sufrió ayer otro devastador desastre natural que ha dejado más de 3.000 muertos, miles de heridos y un número aún desconocido de personas sin hogar en la isla de Java, la más poblada del país

 

Un terremoto de 6,2 grados en la escala de Richter sacudió de madrugada la histórica ciudad de Yogyakarta, cuyos habitantes huyeron despavoridos de sus casas por temor a un nuevo tsunami, como el que en diciembre de 2004 arrasó la provincia de Aceh y las costas de otros 12 países, causando la muerte de más de 230.000 personas. En la ciudad de Bantul, casi en el epicentro del terremoto, los supervivientes tuvieron que cavar fosas comunes para dar sepultura a sus vecinos

Foto: El PaísLos desastres naturales volvieron a azotar ayer a Indonesia. miles de personas murieron y varios miles resultaron heridas en la isla de Java a causa de un terremoto de magnitud 6,2 en la escala de Richter, que sacudió la zona central de la isla a las 5.54 hora local (cinco horas menos en la España peninsular). Muchas familias abandonaron sus viviendas presas del pánico, ante el temor a que se produjera un tsunami, como el que en diciembre de 2004 causó 170.000 muertos y desaparecidos en el país. El temblor de tierra se originó a unos 40 kilómetros de la histórica ciudad de Yogyakarta, en cuyas proximidades el volcán Monte Merapi amenaza desde hace un mes con entrar en erupción.

"Sentí una sacudida cuando estaba en la cama. Mientras los muebles se volcaban, comenzaron a caer trozos de cemento de mi habitación del hotel. La gente salió corriendo aterrorizada al exterior en pijama", explicó a la cadena británica BBC Brook Weisman-Ross, responsable regional para desastres de Plan Internacional, una ONG especializada en ayudar a los niños. "El terremoto fue grandísimo, mayor que cualquiera de los que la gente de aquí dice que ha sentido en toda su vida".

Heru Nugroho, portavoz del hospital estatal Sardjito de Yogyakarta -ciudad situada a 25 kilómetros de la costa del océano Índico y 400 kilómetros al este de Yakarta-, afirmó que 1.500 víctimas estaban siendo tratadas en el centro y que el servicio de emergencias estaba desbordado. "Estamos cortos de agua y de fármacos. No tenemos camas y siguen llegando heridos", añadió.

La televisión indonesia mostró imágenes de camionetas cargadas de heridos, viviendas derruidas, y heridos siendo intervenidos en el suelo manchado de sangre de un hospital. Miles de vecinos se refugiaron en la plaza central de la localidad, mientras otros se congregaron en las mezquitas, iglesias y hospitales. Durante el tsunami de 2004, que arrasó la provincia de Aceh, en el extremo norte de la isla de Sumatra, muchas mezquitas resistieron casi intactas.

Foto: El PaísLos equipos de rescate temen que haya más víctimas entre los escombros de los cientos de edificios que han resultado destruidos, la mayoría de ellos en los distritos de Bantul y Kulonprogo, donde los residentes cavaron fosas comunes para dar sepultura a la gran cantidad de cadáveres. Carreteras y puentes derrumbados dificultaron las labores de rescate.

"Los depósitos están llenos y no hay espacio para los cadáveres, que quedan envueltos en sábanas y alineados al borde de las calles", advirtieron fuentes del Ministerio de Asuntos Sociales.

"Necesitamos ayuda aquí", dijo Kusmarwanto, del hospital Muhammayida, en Bantul, el más cercano al epicentro, informa Associated Press. "Hay tantas víctimas porque las casas se han derrumbado. Hace falta evacuar a mucha gente todavía". Junto al cadáver de su esposa, Subarjo, un vendedor de comida de 70 años, lloraba. "No pude ayudarla. Estaba intentado rescatar a los niños, uno de los cuales tenía una pierna rota, cuando la casa se vino abajo. No pude ayudarla".

El presidente indonesio, Susilo Bambang Yudhoyono, visitó la zona y ordenó al Ejército que envíe tropas para ayudar a evacuar a los afectados. El jefe de la policía de la provincia de Yogyakarta aseguró que el terremoto fue seguido de algunas olas, extendiendo el temor de la población a que se volviera a producir un maremoto como el que hace año y medio provocó alrededor de 230.000 muertos y desaparecidos en una docena de países, la mayor parte de ellos en Indonesia, Sri Lanka, India y Tailandia. Miles de personas huyeron en coches y motocicletas hacia terrenos más elevados. Pero no hubo tsunami. El terremoto obligó a cerrar el aeropuerto de Yogyakarta, ya que la pista resultó dañada y parte de la techumbre se desplomó. Varios barrios de la ciudad se quedaron sin suministro eléctrico.

El temblor de tierra -cuyo epicentro se situó en el mar- ha incrementado la actividad del volcán Monte Merapi, aunque, según los geólogos, el temblor de tierra no fue provocado por éste. Indonesia está situada en el llamado Anillo de Fuego, en el que la confluencia de placas continentales origina una fuerte actividad sísmica y volcánica. Sus 17.000 islas tienen 129 volcanes activos.

El temor a que el Merapi entre en erupción ha forzado en las últimas semanas la evacuación de unas 20.000 personas, por lo que algunos organismos de ayuda humanitaria ya estaban en la zona y han podido responder más rápidamente a la emergencia. El volcán entró en erupción por última vez en 1994, cuando murieron un total de 64 personas y más de 6.000 fueron desplazadas.

Foto: El País

El terremoto no ha afectado al templo de Borobudur, del siglo IX, uno de los principales santuarios budistas del mundo y principal atracción turística de Yogyakarta. Sin embargo, sí ha dañado algunos edificios del conjunto hindú de Prambanan, el santuario hindú de Indonesia, situado en las inmediaciones de la antigua capital.

El seísmo es el mayor desastre natural que sufre Indonesia desde el tsunami. En marzo de 2005, otro temblor produjo alrededor de 1.300 muertos en la isla de Nias y la zona central de Sumatra.

España envía un avión con ayuda humanitaria para los afectados

La Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) enviará a mediodía de hoy un primer avión con ayuda de emergencia a Indonesia para los afectados por el terremoto de Java. En él viajará un equipo de expertos en ayuda humanitaria que entregará la carga a la Agencia Nacional de Indonesia para la atención de desastres. Además, distintas organizaciones humanitarias están ya trabajando en la zona afectada por el temblor y recabando fondos.

La primera carga del avión está compuesta por tiendas de campaña, mantas y medicinas, fundamentalmente antibióticos, tal y como solicitó el personal de la Embajada indonesia durante una reunión mantenida ayer con la AECI. También viaja un equipo de técnicos de ayuda humanitaria de la agencia para hacer entrega de la carga y evaluar envíos posteriores.

Foto: El País



La agencia ha hecho una reserva presupuestaria de 500.000 euros para atender la catástrofe. Por su parte, la Comisión Europea, a través de su Departamento de Ayuda Humanitaria (ECHO), tiene previsto destinar por la vía de urgencia hasta tres millones de euros, según un comunicado. De momento está a la espera de una solicitud de fondos de la Cruz Roja.

Mientras, distintas ONG trabajan sobre el terreno, con personal que se encontraba en otras zonas de Indonesia o en países cercanos. Así, Olaf Valverde, de Médicos Sin Fronteras (MSF), llegó ayer desde Yakarta y ha recorrido la zona más afectada, el distrito de Bantul, para evaluar la situación. "Es espeluznante", describe. "La gente necesita la ayuda ya, porque los heridos lo están desde el sábado, y si no se les cura en tres o cuatro días se les pueden hacer gangrenas", explica este médico español.

Agotamiento del personal

El primer paso es atender a los cerca de 20.000 heridos del seísmo, que al sufrir en la mayoría de los casos de traumatismos, sobre todo en la cabeza y los pies, necesitan hacerse curas con frecuencia. Uno de los problemas, según Valverde, es la sobrecarga y el agotamiento del personal sanitario. Así, en el hospital de Bantul, con capacidad para unas 200 personas, hay 600, y 140 enfermeras para atenderles, que llevan 48 horas continuadas de trabajo. "Más que cirujanos, lo que se necesitan son más enfermeras, sobre todo nacionales", opina.

El siguiente paso es alojar a las más de 100.000 personas desplazadas en zonas en las que la devastación es "enorme", como asegura Paulette Song, de Oxfam Internacional, con escasas comunicaciones y sin electricidad, a lo que hay que añadir la tromba de lluvia torrencial que cayó ayer.

Cruz Roja Española ha desplazado a Bantul y Klaten, las zonas más cercanas al epicentro del seísmo, material para potabilizar agua y saneamiento. Otras organizaciones, como Unicef, Save the Children o Plan International, han distribuido ayuda. Cáritas atiende a heridos en sus siete hospitales en Semarang, en el centro de la isla, y ha desplazado 10 médicos y 100 enfermeras a la zona del seísmo. Médicos del Mundo también ha enviado cooperantes

 

"Los heridos llegaban en motos o carros de caballos"

Foto: El PaísCaos en la ciudad histórica de Yogyakarta, cuyos habitantes, presa del pánico, temen regresar a sus hogares

En el momento del terremoto, el español Carlos Olmo se encontraba a unos 25 kilómetros de Yogyakarta, viajando en autocar para visitar el templo budista de Borubudur. "Más que el temblor, notamos algo raro, y cuando miramos, el volcán Merapi [que desde hace semanas está en alerta de erupción] triplicaba el tamaño de la nube de cenizas", asegura. Durante el camino de vuelta a Yogyakarta, Olmo pasó ante un hospital. "Era un caos, la gente llevaba por la calle colchones al hospital; los heridos llegaban en los medios de transporte más variados, como motos o carros de caballos", cuenta por correo electrónico.

De vuelta en la ciudad, hacia la una de la tarde, encontró su hostal intacto, aunque su cama "bloqueaba la puerta, ya que se había desplazado unos 30 centímetros". Desde entonces, se han sentido varios temblores menores, uno de los cuales obligó a desalojar el cibercafé en el que se encontraba. Olmo, que respondió a una petición de ELPAIS.es para contar su testimonio, viaja solo, y publica diarios en su web www.vagamundos.net, donde se puede leer su experiencia.

Aparte de Olmo, hay varios turistas españoles en la zona, algunos de ellos alojados en el hotel Meliá de Yogyakarta. Según el embajador español en Yakarta, Dámaso de Lario, están todos bien, informa Miguel Mora desde Singapur. Esa Embajada no tiene constancia de que haya víctimas entre sus ciudadanos. En Yogyakarta hay una colonia de unos 15 españoles. Según De Lario, algunos han informado de que sus propiedades habían resultado afectadas.

"He visto varias carreteras con grietas y bastantes edificios dañados", describe Olmo. "Un centro comercial Carrefour inaugurado hace tres meses está muy dañado, creo que irrecuperable". El seísmo se produjo temprano, a las 5.54 hora local. Si hubiera sido más tarde, opina el internauta, hubiera provocado muchas más víctimas.

La situación en la antigua capital histórica de Indonesia es desigual. Mientras que los hoteles y las zonas turísticas no parecen muy afectados, muchas viviendas, sobre todo casas bajas de barro o ladrillo, han quedado dañadas o destruidas, y sus habitantes tienen pánico a volver a las mismas. "Todavía tenemos miedo. No queremos volver a casa", cuenta Hendra, una de las cientos de personas que se han refugiado en la iglesia católica de Marganingsih, en Yogyakarta, según la BBC. "Está totalmente oscuro. Tenemos que usar velas, y ahora estamos sentados fuera. Tenemos demasiado miedo como para dormir dentro. La radio dice que habrá más terremotos", destaca Tjut Nariman, que vive en las afueras de la ciudad, citado por Reuters.

El temor a las réplicas del seísmo es una de las causas -además del desbordamiento que sufren los hospitales- de que muchos de los heridos se encuentren fuera de los centros sanitarios, en vez de dentro, según explica Belén Pedrique, de Médicos Sin Fronteras (MSF), que coordina desde Yakarta el personal y los envíos de material de la organización a la zona del terremoto.

"Estaba en mi hotel durmiendo, y todo empezó a moverse: el suelo, las paredes, todo", relata la neoyorquina Paulette Song sobre el momento del seísmo. "Tenía mucho miedo, pero salí y vi más gente, y me sentí mejor". Song trabaja para Oxfam Internacional y, durante las tres pasadas semanas, estuvo en la ciudad de Banda Aceh, al norte de Indonesia, la más dañada por el tsunami que arrasó la región de Aceh y las costas de otros 12 países, al final de 2004. Song llegó a Yogyakarta para pasar un fin de semana de vacaciones en esa bella ciudad. Ahora se quedará en la zona, donde Oxfam cuenta con 20 personas, para trabajar en las tareas de ayuda. Su hotel no sufrió apenas daños. Según describe, los edificios que ha visto más afectados son pequeñas casas y tiendas de una sola planta, que se han derrumbado, mientras que los hoteles no han resultado casi dañados. Así, el de la cadena española Meliá sólo tiene daños superficiales, informa Europa Press. Carlos Olmo también cuenta que la zona más turística, en torno a la calle Maliobor, apenas se vio afectada.

 

Las víctimas colapsan la capacidad de los centros de salud locales
"El problema principal es que se está colapsando la capacidad de los sistemas de salud locales", explica Gustavo Domato, jefe de la delegación de Cruz Roja Española en Indonesia. La organización humanitaria internacional ha desplazado 400 voluntarios locales a la zona, dos equipos médicos y un hospital móvil.

El 80% de las víctimas está en Bantul, al sur de Yogyakarta, según Domato. Belén Pedrique, de la ONG Médicos Sin Fronteras (MSF), informa de que los hospitales de Yakarta y de la cercana isla de Bali han movilizado a su personal. También MSF ha desplazado a sus equipos de otras zonas del país.

"Ahora, la gente necesita lo esencial, agua, asistencia médica y refugio", dice Paulette Song, de Oxfam Internacional. Después, hay que garantizar el saneamiento, tanto en centros de salud como en los campamentos de desplazados.

Hay serias dificultades para hacer llegar la ayuda porque el aeropuerto de Yogyakarta ha sido cerrado al aparer grietas en la pista. Pero las ONG cuentan con una relativa ventaja, consecuencia, paradójicamente, de otras catástrofes: Cruz Roja, por ejemplo, tenía ya un primer despliegue cerca de la zona afectada por la alerta declarada en previsión de la erupción del volcán Merapi. MSF, por su parte, tenía mucho material almacenado sobrante del tsunami de diciembre de 2004.

La Comisión Europea aseguró que dará ayuda de emergencia por valor de tres millones de euros para las víctimas del terremoto. Por su parte, la Agencia Española de Cooperación Internacional está a la espera de eventuales peticiones de ayuda de las autoridades indonesias.

Fuente: El País
28.05.06
29.05.06

Especial: Tsunami

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