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Revista de Prensa: Noticias

Domingo, 8 de mayo de 2011

"La seguridad ha vencido a la libertad y a los derechos humanos"

La profesora de la Universidad de Málaga Magdalena Martín afirma que el "ajusticiamiento" Ben Laden es "un acto de venganza jurídicamente reprochable" que confirma que en este momento el Derecho Internacional es prescindible

 

La profesora y vicedecana de la Facultad de Derecho de la UMA en una de las aulas en donde imparte Derecho Intrernacional

Magdalena Martín, profesora de Derecho Internacional de la Universidad de Málaga, no rehúye el discurso políticamente incorrecto cuando analiza la caza y muerte de Ben Laden, la reforma de los estudios universitarios o la sociedad local. Observa el entorno con sentido común, independencia manifiesta y sin maniqueísmos.

-¿Es hoy el mundo mejor?

-El ajusticiamiento de Ben Laden me ha dejado un poco perpleja. Supone el reconocimiento de que se ha transitado definitivamente de la lucha a la guerra contra el terrorismo, de la legalidad a la legitimidad. En la lucha contra el terrorismo no todo vale porque hay que respetar la legalidad, mientras que la legitimidad baraja conceptos subjetivos como la verdad y la justicia. En este caso concreto lo que se ha hecho es un acto de venganza jurídicamente reprochable desde el ámbito del Derecho Internacional y en este sentido Obama ha sido un clarísimo continuador de Bush.

-El ruido de los aplausos en Occidente no deja oír las críticas.

-Decir esto requiere cautela porque parece que cuestiona la necesidad de luchar contra el terrorismo o que no se tienen en cuenta las necesidades de las víctimas, pero como jurista lo tengo que criticar. Me choca extraordinariamente y no me siento identificada con un presidente de Gobierno que no se levanta con la bandera de EEUU y luego no es capaz de criticar este tipo de actuaciones, ni con una oposición que critica los GAL pero ahora celebra que se viole el Derecho Internacional. Estamos aceptando algo que en el ámbito interno no admitimos porque en nuestra sociedad hemos renunciado al ojo por ojo.

-¿En qué lugar queda el Derecho Internacional?

-El ajusticiamiento de Ben Laden significa la consagración de que el Derecho es prescindible. Yo le cuenta a los alumnos que después de la II Guerra Mundial los juicios de Nuremberg se llevaron a cabo por el empecinamiento de Estados Unidos. El Reino Unido era partidario de juicios sumarísimos y los estadounidenses les convencieron de la necesidad de poner en marcha un mecanismo jurisdiccional para cumplir la función preventiva de la Justicia y que el resto del mundo se diera cuenta de que la impunidad se había acabado, así como la función reparadora con las víctimas y la punitiva, para que los culpables fuesen castigados.

-Estados Unidos no reconoce la Corte Penal Internacional.

-Obama ha optado por lo más fácil: liquidar a Ben Laden. Lo difícil hubiera sido procesarlo porque EEUU no es parte de la Corte Penal. Si hubiera sido parte, hubiera tenido que transferirlo a La Haya y allí hubiera sido enjuiciado como lo que era: un grandísimo criminal internacional.

-Se han reconocido torturas para poder localizarlo.

-Al pasar de la lucha a la guerra es un combatiente enemigo y entra en un limbo jurídico en el que no son de aplicación los convenios de Ginebra. No es un prisionero de guerra, sino un combatiente sin ningún estatuto a nivel de derecho interno o Derecho Internacional. Es lo peligroso de este tránsito de la legalidad a la legitimidad y esta ha sido la guinda del pastel en el que también están Guantánamo, las torturas en la cárcel de Abu Ghraib o los vuelos irregulares de la CIA. Realmente, la seguridad ha vencido a la libertad y a los derechos humanos. Esto tendría que hacernos reflexionar.

-¿El papel de la Unión Europea ha sido de mero clap?

-Mañana lunes se conmemora el nacimiento de la Unión Europea. Y el sello de Europa, que ha visto en su territorio campos de concentración y crímenes internacionales y ha sido capaz de crear instrumentos como el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, debe ser la defensa de los derechos humanos. Tendría que ser capaz, desde la alianza y el compromiso con EEUU, de llamar la atención y corregir excesos, pero yo no he escuchado una sola voz que haya dicho nada de esto y esa Unión Europea me preocupa.

-La Corte Penal Internacional ha acordado procesar al coronel Gadafi, hasta hace dos días agasajado en Europa. Y hablamos de Gadafi, pero ahí está El Asad en Siria, Saleh en Yemen o los Khalifa en Barhein.

-Por no mencionar a Catar. Libia para EEUU no es ninguna prioridad ni lo ha sido nunca, pero tiene mucha trascedencia económica para Europa y de nuevo se ha improvisado. No ha habido un plan claro. La situación lo demuestra: se ha intervenido, pero lo que se ha conseguido es prolongar una situación de guerra civil que, además, no sabemos muy bien cómo va a terminar porque o le damos todo el apoyo a los rebeldes, que no sabemos quiénes son, o nos retiramos.

-¿Falta liderazgo en Europa?

-Falta de liderazgo político, grandes figuras de peso que crean realmente en la Unión Europea y que sean europeístas. La talla de los actuales líderes deja bastante que desear. Pero también influye, y es un dato clásico, que la UE funciona bien y crece políticamente cuando la economía está cubierta, no en tiempos de crisis, y en tercer lugar hay un problema en la base.

-Sin embargo, hemos vivido una gran etapa de expansión económica y la unión ha sumado muchos países, pero parece que la cohesión y el avance real no es tanto.

-Esto tiene que ver con otro elemento: la ciudadanía y la creencia de que la UE es una organización con la que no nos identificamos más allá de sus méritos económicos. Se ha diluido el sentimiento europeísta por decepción con la política nacional y europea y porque hemos crecido muy rápidamente. La última ampliación ha dado entrada a países que han transitado a extraordinaria velocidad desde el comunismo salvaje al capitalismo salvaje. Antes se habían sentido ocupados por la Unión Soviética y ahora están buscando su identidad. Esto explica el renacer de los nacionalismos y que sean esos países, precisamente, los que están poniendo más pegas a la UE.

-Los incidentes fronterizos entre Francia e Italia a cuenta de los inmigrantes de Túnez y Libia, ¿indican que el núcleo duro de la UE también mira hacia dentro?

-La inmigración es competencia de la Unión Europea desde octubre del año pasado. Hasta entonces cada país establecía sus cupos de inmigrantes y su legislación, y ese antiguo esquema todavía chirría. Además, crisis como la de Libia evidencian la falta de solidaridad entre los estados miembros, pero la solución no está en volver a poner fronteras sino en avanzar en las políticas de inmigración comunes, aunque ahora no hay dinero, voluntad política, ni tenemos un modelo definido que nos diga qué queremos hacer con al UE. Europa corre el riesgo de descender a segunda división si no reaccionamos y esa reacción tiene que partir de la ciudadanía, de abajo hacia arriba.

-La ciudadanía está tranquila...

-Vivimos una época de anestesia. Estamos anestesiados moralmente. Se ha producido una degradación de la calidad de la democracia, quizás porque hemos llegado pronto a Europa, unos valores extraordinarios y un gran bienestar, de modo que nos hemos acomodado. En eso fallamos nosotros, pero también nuestros jóvenes .

-Pero los más jóvenes sólo han conocido la sociedad del bienestar.

-Pues como no se den cuenta de que tienen que trabajar duro se van a encontrar sin nada. En mi grupo de primero del grado de Derecho, en el que hay 200 alumnos, me llama poderosamente la atención que todos tengan Ipod de última generación, Blackberry, tableta y mochila de marca. ¿Cómo es posible? Supongo que entre 200 alumnos habrá de todas las clases sociales y capacidades económicas. Algo falla. En algo los padres nos hemos equivocado. Eso no es la vida real, ellos no van a poder mantener ese nivel de vida y no se dan cuenta. Y es en parte responsabilidad de los padres que los tenemos en una burbuja y en parte suya porque no son conscientes de la cultura del trabajo y del esfuerzo.

-Algo tan americano.

-¡Y tan bueno! porque cuando uno critica a Estados Unidos parece que es antiamericano pero hay muchísimas cosas que aprender de Estados Unidos. Son la primera democracia del mundo y, por ejemplo, deberíamos reproducir su sistema de relaciones con la prensa, transparencia y democracia directa. Hay algo que me ha sorprendido mucho y que aquí hubiera sido imposible: la transparencia que ha habido con el tema de Ben Laden. La prensa ha tenido acceso hasta el último dato y han dado explicaciones desde Obama hasta los servicios secretos. Aquí, un país en el que los políticos del tres al cuarto comparecen ante la prensa sin permitir preguntas, hubiera sido impensable.

-¿Qué impresión tiene de estos primeros meses con el plan Bolonia en la universidad?

-Bolonia tiene unos valores intrínsecos buenos, pero la experiencia demuestra que no se puede poner en marcha en un contexto de crisis económica y masificación. La reforma cuando las aulas vuelven a tener 200 alumnos es hacer de Bolonia salsa boloñesa. También aprecio una gran inmadurez entre los alumnos... Es que los estudiantes de primero me llaman seño, no piensan en lo que significa ser universitario. Hay algunos, muy pocos, una élite que por distintas circunstancias son muchísimo mejores de lo que éramos nosotros, pero también hay una enorme masa que dudo que sea capaz de terminar los estudios.

-¿Corre el riesgo la universidad de convertirse en un bachillerato distinguido?

-Todo el mundo tiene claro que el grado va a ser el equivalente al bachiller a partir del cual cada uno tendrá que hacer un gran esfuerzo para mejorar su formación y ser competitivo a través de másteres y estancias en el extranjero y a eso sí que sólo va a llegar una élite económica y social. Este país tiene una serie de problemas recurrentes sin resolver y la educación es uno de ellos, como en Málaga son la verja del puerto o el Guadalmedina.

-¡Y la depuración de las aguas residuales!

-Que es como el mito de Sísifo. Cada año se invierte en regenerar las playas, pero viene el mar y se las lleva...

-¿Son asignaturas pendientes o asuntos a olvidar?

-No sé cómo calificarlo. Son heridas, problemas recurrentes que, aunque sea una frase hecha, impiden que Málaga pase de ser una ciudad grande a una gran ciudad. En esta ciudad hay mucho talento, pero falta exigencia para con nosotros mismos y para con quienes nos gobiernan.


Fuente: Málaga Hoy

08.05.11

 

 

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