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Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

 

Revista de Prensa: Noticias

Miércoles, 25 de mayo de 2011

El poderoso ejército paquistaní, en el ojo de la tormenta

 

Cuando los oficiales del ejército paquistaní no están vigilando la India o combatiendo a los talibanes, están ocupados con la conducción de una empresa imperial que les da un dominio total de la sociedad. Como se suele decir aquí: "Todos los países tienen un ejército, el ejército paquistaní tiene un país".

El ejército de Paquistán, con 600.000 efectivos, tiene dominio financiero en todas las industrias, desde el petróleo y el gas hasta los cereales y los bienes raíces. Su agencia de espionaje, Inter-Servicios de Inteligencia (ISI) es tan poderosa que ha sido descripta como "un Estado dentro de un Estado".

"Es inimaginable todo lo que controlan los militares", dijo Ayesha Siddiqa, autora de Military Inc , que echa luz sobre el asombroso poder que tiene el ejército más allá de los asuntos de seguridad de la nación.

Dado el control de la seguridad, de la sociedad y su penetración en la economía, no es raro que a muchos les resulte difícil creer que el ejército no supiera que Osama ben Laden había vivido por años a apenas 50 kilómetros de Islamabad. Tampoco es extraño que ayer una de sus academias haya sido blanco de la venganza talibana por la muerte del líder de Al-Qaeda.

El gobierno ha rechazado las acusaciones de que el hecho de que las fuerzas especiales estadounidenses hayan matado a Ben Laden en la ciudad militar de Abbottabad fue una demostración de la incompetencia paquistaní para rastrearlo o de su complicidad con el líder terrorista.

Sin embargo, disipar las sospechas de que el ejército sabía dónde se ocultaba Ben Laden posiblemente sea difícil, dada la vasta esfera de influencia de las fuerzas armadas. Los militares han gobernado Paquistán durante más de la mitad de su corta historia y su enorme influencia mantiene un desequilibrado balance de poder entre las fuerzas de seguridad y el gobierno civil. "Pueden representar la seguridad para los paquistaníes en ciertos aspectos, pero pueden ejercer el efecto contrario", dijo un diplomático occidental, en Islamabad.

Poner al ejército en su lugar es algo muy improbable en una nación en la que un gobierno civil nunca ha completado su período de cinco años.

Desde que escribió su libro, en 2007, Siddiqa ha advertido que el ejército tiene ahora control intelectual sobre Paquistán por medio de su influencia sobre los medios y por mantener abiertas sus opciones ideológicas.

Algunos, como el ex asesor del Ministerio de Finanzas Sakib Sherani, dicen que la influencia del ejército se exagera, por lo que es posible que Ben Laden viviera en Abbottabad sin haber sido detectado.

El ejército sufrió esta semana una rara crítica pública cuando se reveló que el terrorista habría pasado más de siete años a unas dos horas de auto del cuartel general del ISI. Su presencia enfureció a Estados Unidos y a los paquistaníes, cuyo respeto por los militares aumentó después de las operaciones de ayuda durante las inundaciones de 2010. Sin embargo, para muchos, el resumen final es que el ejército es la única institución eficaz en una crisis, a diferencia de la sucesión de ineptos y corruptos gobiernos civiles que tuvo el país.

Los paquistaníes que estén esperando adecuados servicios del gobierno, mejores escuelas y empleos, siempre pueden recurrir a la Fundación Fauji del ejército, que según dice proporciona servicios sociales a unos diez millones de personas. También existe el Trust Social del ejército, que entre otras cosas es propietario del 50% del banco Askari, uno de los más importantes de Paquistán.

Cuando se le preguntó por qué opera en ese banco, la empleada del gobierno Maha Jibeen respondió con rapidez: "Pertenece al ejército. Eso significa que es eficiente".

Fuente: La Nación
14/05/11

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