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Seguridad Pública y Protección Civil.

 

Revista de Prensa: Noticias

Viernes, 10 de junio de 2011

Entrenamiento casi militar: un día en la academia de Policía de México

La vida en la academia que pronto pasará a ser la Universidad de Ciencias de la Seguridad empieza muy temprano. Son las 04:30 y los supervisores verifican que los cadetes ya estén de pie para iniciar el aseo personal y de sus dormitorios.

 

Tomar la decisión de ingresar a la Policía en México es difícil, sobre todo en un momento en que ser uniformado significa enfrentarse a los altos índices de criminalidad, y a un descrédito en el que han caído las Policías, dada la colusión de buena parte de los elementos con los delincuentes.

Sin embargo, aún hay ciudadanos que confían en lo que será la nueva Policía, Fuerza Civil.

La vida en la academia que pronto pasará a ser la Universidad de Ciencias de la Seguridad empieza muy temprano. Son las 04:30 y los supervisores verifican que los cadetes ya estén de pie para iniciar el aseo personal y de sus dormitorios.

“¡Arriba, jóvenes, es hora de levantarse!, ¡hay que iniciar el día con energía!”. Tras el llamado, la fila de aspirantes a nuevos policías se forma para darse un baño. El aire fresco hace que se despeje la mente luego de un arduo día de trabajo anterior.

En menos de media hora los más de 300 cadetes ya se encuentran formados en ropa deportiva para rendir los honores a la bandera. Son las 05:00, el cielo pardea anunciando un día de intenso calor que no debe de ser motivo para claudicar a pesar del rigor con que se da el entrenamiento físico.

Tras izar la bandera y entonar el himno nacional, llega el instructor físico. Como si se tratase de una coreografía, los elementos se forman para iniciar la jornada de actividades, que incluye pruebas de resistencia física muy similares a las que se siguen en el Ejército.

Un canto de trote se empieza a escuchar: “Ya te vi/ quiero ser/policía/ sí, señor/ mucha fibra/ 1, 2, 3, 4”. Al paso de dos horas, se tienen que enfrentar al salto de obstáculos, correr enfrentando vallas que los pondrían en una situación similar a la que podrían vivir en las pronunciadas pendientes de los cerros ubicados en colonias conflictivas.

“Se trata de comprometerse, ser policía es un honor, y no cualquiera”, dice Lauro Carreño, capitán primero del Ejército, instructor en la academia y formador, como dice orgullosamente, de “nuevos cuadros”.

Es hora del baño y portar el uniforme, el desayuno espera, pero no podrán ingresar el comedor hasta que los oficiales no se aseguren que porten correctamente el uniforme e insignias, además de contar con un calzado pulcro como espejo.

Tras desayunar, vienen las clases teóricas, derechos humanos, utilización de equipo, destrezas, patrullaje son algunas de las asignaturas que deben de formar parte de su entrenamiento.

“Ése es uno de los objetivos, que el policía esté en constante capacitación y que las posibilidades de ascenso vayan de la mano de una preparación”, comentó Gerardo Palacios, rector de la Academia Estatal de Policía.

“Vamos a ganar esa confianza que sabemos todos. Son civiles, ahorita todavía puedo decirlo, se están preparando para policías. ¿Cuál es la percepción de la ciudadanía con relación al policía?, definitivamente no es muy buena”, reconoce un instructor que da cátedra en una de las aulas en la que los futuros elementos reciben clases.

Tras la impartición de la teoría, la actividad continúa: defensa personal, cómo enfrentar manifestaciones violentas, y prácticas de tiro se llevan a cabo diario en los tres meses que se mantienen dentro del plantel.

Ser policía no es fácil, sobre todo porque en muchos casos la familia no lo acepta.

“Tenemos una compañera que pidió permiso tres días, faltó un cuarto día y ya la iban a dar de baja. Esperaba que firmaran su baja. Cuando se le preguntó por la falta, supimos que su marido la había golpeado porque no quería que siguiera, sin embargo ella prefirió regresar y ya está por graduarse”, platicó uno de los instructores de la Academia Estatal de Policía.

Son las 21:00 y todo vuelve a la calma, sólo el canto de algunas aves alcanza a escucharse mientras el viento sopla.

Los cadetes saben que esto apenas empieza y que nada se compara con lo que enfrentarán al graduarse para conformar el primer módulo de la Policía acreditada, lo que será la Fuerza Civil.

Fuente: Milenio
06/06/11

Suplemento Temático: Formación y Seguridad

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